Arquitectura, ciudad, técnica (y III) [José Rivero Serrano]

Big Piano (1972), Haus-Rucker-Co.

3 PENSAR/CLASIFICAR: LUGARES Y NO LUGARES

Un vacío técnico, como el señalado por Ortega, y jalonado más tarde por las experiencias del vacío contemporáneo en el declive de la 2ª posguerra. No sólo el Plan Marshall y el New Deal, sino también las New Towns británicas nacidas de la New Towns Act en 1946 y que llegarían, tras los retoques normativos de 1965, a alumbrar –ya con el gobierno del laborista Harold Wilson, tras el control de los gobiernos conservadores desde 1951– Milton Keynes en 1967, una de las New Towns más publicitadas y emblemáticas de la llamada tercera época; tras las dos etapas anteriores con los emblemas de las ciudades de Stevenage y de Runcorn. Derek Walker –arquitecto jefe de la Corporación Milton Keynes–, sería el responsable de que la arquitectura de Milton Keynes reuniría a un amplio elenco de arquitectos que comenzando por Ralph Erskine (conjunto residencial Eaglestone, 1975), contaría también con Norman Foster (conjunto residencial Bean Hill, 1973), James Stirling (aunque en este caso no se llegó a construir su proyecto de 1971 para la sede de Olivetti) o Christopher Woodward (autor en 1973 del Centro Cívico y Comercial) entre otros muchos. Pero ocurre que el recorrido teórico y programático de las New Towns, se acomoda entre la crisis del CIAM –el XI congreso de Oterloo de 1959 supuso de hecho la disolución del ciclo iniciado en 1933– y el comienzo de la contestación político y social que acabaría eclosionando en 1968 con el Mayo francés y las premisas del urbanismo derivado de la Internacional Situacionista, con las imagines desplegadas por Benjamin Constant y su New Babylon. Y esa es la distancia perceptible abierta entre la Gross-stadt o la Ville-radieuse y la atomizada New Babylon.  Un vacío abierto en la historia reciente, que se pretende cerrar desde las premisas del vacío que suscita la técnica. Experiencias británicas de las New Towns, que abrirían puertas a la mostración de la neotecnología de Archigram y su ‘Plugg-in-city’[i] o al repunte de cierto imaginario entre el Pop[ii] y el naciente Ecologismo o las posiciones mencionadas de la Internacional Situacionista[iii]. Vacío contemporáneo que prolonga el vacío instrumental en el que el Movimiento Moderno había caído y en el que la centralidad de la arquitectura en la definición de la ciudad había sido desplazada.

A la derecha perspectiva aérea de Milton Keynes dibujada por Helmut Jacoby en 1974, en la que se pretendía recordar la realizada en 1958 por Frank Lloyd Wright para su Broadacre City.
Proyecto Plug-In City, 1964. Archigram.

Vacío que ya se atisba en las descripciones tempranas de Simmel, de Walter Benjamín o de Sombart; pensadores de la ciudad desde la filosofía o desde la sociología, pero rara vez desde la fomalización técnica[iv]. Formalización técnica creciente y progresiva, que es vista por Paolo Perulli como un proceso imparable. “La técnica entre tanto se ha desvinculado de aquel nexo originario que le garantizaba una finalidad. Mientras que en el mundo clásico la ciudad (la casa, el templo, el teatro, la iglesia, el castillo) quiere representar un orden (kosmos) eterno del mundo y ser su símbolo, la ciudad contemporánea expresa su total sojuzgamiento por parte de una técnica sin objetivo[v]. La Metrópolis simmeliana, como “mero contacto de individuos” y “como metáfora de mercados anónimos”; los Passagem benjaminianos como “sueños colectivos” de cierto tránsito y de cierta movilidad y la racionalidad técnica de la ciudad contemporánea entrevista por Sombart, cuando formula la visión de la “ciudad como cajitas”. De tal suerte, “que la cuadrícula técnica del urbanismo habrá culminado su trabajo de completa neutralización del espacio”.

New Babylon 1959. Constant Nieuwenhuys miembro del grupo Cobra.
Ville Radieuse / Le Corbusier

Sombart, en relación a la ciudad planteaba una valoración en sentido inverso a la verificada por Le Corbusier para la vivienda. Este con su propuesta de ‘la machine à habiter’ explicita el tránsito de la vivienda biológica a la vivienda científica, que llega a fijar en sus famosos Principios; mientras que Sombart con la oposición de la forma orgánica de la ciudad europea y la racionalidad de la ciudad americana, nos anuncia que “en ella se borran todas las huellas de la comunidad y se produce el derrumbe de la sociedad pura”. Nos anuncia pues, que la “cuadrícula técnica del urbanismo habrá culminado su trabajo de completa neutralización del espacio”. Parte de ese vacío era fruto de la instrumentalización de dos principios heroicos y modernos: la abstracción y la repetición. Abstracción y repetición, como principios universales del Movimiento Moderno que prolongan la expresión maquinista y quiebran la forma histórica. Principios similares a los relatados por Fernández Galiano, cuando cita la descomponibilidad y la repetición como principios constitutivos de la arquitectura moderna[vi]. “La promesa alquímica del Movimiento Moderno –transformar cantidad en calidad mediante la abstracción y la repetición– ha sido un fracaso, una trampa: magia que no ha funcionado. Sus ideas, su estética y su estrategia están acabadas. En conjunto todos los intentos de empezar de nuevo sólo han servido para desacreditar la idea de un nuevo comienzo[vii].

Skyline de Dubai. 2015

Agotada la genealogía arquitectónica de la ciudad moderna, todas las miradas se emplazaran en multitud de campos disciplinares que convergen en la pretensión de la ‘ciudad genérica’. “Escenario de la nueva complejidad, se constituye en la forma urbana que transforma los esquemas de la ciudad histórica, su memoria y fuerza simbólica, para desplazarse hacia el lugar neutro de coexistencia de grupos sociales, culturas, géneros, lenguas, religiones…diferentes[viii].

Abundancia temática contemporánea que tiene que ver, por otra parte, con la asunción de la ciudad como objeto de estudio por parte del campo entero de las, así llamadas, Humanidades, junto a otras Técnicas más o menos tradicionales que a ello se dedicaban desde mediados del siglo XIX. Verificando, consecuentemente, un nuevo tránsito en la ciudad que ha pasado en poco tiempo de ser un hecho técnico a la manera sostenida por Le Corbusier[ix], a convertirse en el centro de múltiples debates filosóficos, sociales o políticos. Todo ello con el escenario creciente del volumen de población urbanizada y con fenómenos intensivos que responden ya a las, así llamadas, Megalópolis que superan las barreras de las antiguas áreas metropolitanas.

Skyline de Singapur. 2018

Junto a la proliferación indiscriminada de miradas, acontece otra deriva singular que evidencia el transito de lo urbano, desde una estructura arbórea a otra, que podríamos denominar a lo Deleuze, rizomática.  Ese paso de lo arbóreo, formalizado y jerarquizado a lo rizomático, desestructurado y desjerarquizado tiene que ver con la afasia de la arquitectura en el seno de la ciudad. Estructuras rizomáticas que formulan una aproximación a lo urbano y a su significado desde conceptos diversos como el de Topografía frente a otros, tales como Metodología, Representación o Ideología. Concepto el de Topografía ya esbozado por Ignasi Solá Morales en su trabajo de 1995[x] y que retoma la posibilidad exploratoria y germinativa de los valores transversales y cruzados y ciertas virtualidades de la lógica del conocimiento desarrollado en Rizoma (Introducción) de Gilles Deleuze y Félix Guattari. Lógica que oponían el concepto horizontal y topográfico al otro, antitético, de sistema vertical y jerarquizado: lo rizomático como contrapuesto a lo radicular; lo rizomático que muestra una lógica de crecimiento diferente al desarrollo vertical y hacia arriba: de la raíz al tallo. En ese libro se retoman seis principios del rizoma: conexión, heterogeneidad, multiplicidad, ruptura, cartografía y calcomanía, que pudieran servir como pistas exploratorias en estas divagaciones urbanas. Este aspecto de las estrategias horizontales es también desplegado por Del Caz, Gigoso y Saravia en su trabajo ‘La ciudad en el espejo’[xi]. Ya no solo rizoma, sino imagen dual y reflejo especular. Para componer un conjunto de polaridades o de ‘conceptos clave’, al compás del trabajo de Michel Tournier ‘El espejo de las ideas’. Para extraer desde ese inventario de las imágenes reflejadas, alguna luz posible. El recorrido que inician desde lo ‘global/local’, recala en ‘naturaleza/artificio’, transita por ‘defensa/pacifismo’ o ‘sensibilidad/entereza’, para recorrer pares clasificatorios asintomáticos. Casi prolongando propuestas ya esbozadas antes por Solá Morales.  Cuestiones tales como Centro/Periferia, Sistema/Rizoma, Composición/Tipología, Historiografía/Topografía, Fugacidad/Permanencia y otras más que emergen en paralelo, como Historia/Biografía. Desde esta suerte de impotencia real de la arquitectura contemporánea se visualiza el doble frente del abandono urbano: el legado disciplinar histórico, vertical y arbóreo, se sustituye por la estructura plural, horizontal y rizomática.

Las Vegas. 2000

La ciudad y la arquitectura como formas artificiales pueden ser examinadas a lo largo de la historia. Pese a que participen de valencias diferentes, su materialización ha sido verificada con criterios similares derivados de la lógica de la formalización de los espacios. Ese carácter fronterizo que delimita lo urbano y lo arquitectónico, ha permitido durante largos años cierta yuxtaposición conceptual y cierta contigüidad fenomenológica que nos ha llevado a su agregación añadida. Si la arquitectura precede a la ciudad o si la ciudad es el requisito previo de la arquitectura no es sólo una cuestión menor, ni sólo una cuestión de prevalencia ordinal. Es más bien el reflejo de los acontecimientos en el tiempo y en el espacio. Primero la cabaña fundacional, luego lo que se agregue al recinto primario, ya calle, ya plaza, para configurar una secuencia estructurada hacia la ciudad. El discurso de Semper sobre la cabaña original introduce el gesto técnico del nudo y la secuencia de diferentes agregados: ya metalúrgicos, ya cerámicos, ya pétreos. Pero rara vez Semper anticipa otros desarrollos posteriores de nuevos gestos técnicos sobre el plano de la ciudad o sobre la agregación sucesiva de cabañas elementales. Refleja tal vez, por ello, un orden de los acontecimientos y de sus sucesos en el tiempo: refleja un orden de naturaleza técnica. Sólo cuando se formule y se reflexione sobre la ciudad ideal, podrá pensarse en esa simultaneidad de espacio y tiempo que iguale y vincule la arquitectura y la ciudad, o si se quiere la cabaña con la cerca defensiva en una misma dimensión técnica. Pero esa idealidad, de fundir tiempos y espacios precedentes y consecuentes, acontece raras veces, y sólo en empresas de orden militar: ya castros romanos, ya fortificaciones defensivas, ya mundos pintados. A más arquitectura más ciudad, o más ciudad más arquitectura. Esa sería una de las cuestiones posibles; pero una de las cuestiones del viejo orden. Orden antiguo en el que la íntima esencia de ambas realidades se colmata y se interpenetra. Como en la tratadística renacentista desde Filarete a Francesco di Giorgio, desde Leonardo a Serlio. Tanto Alberti como Palladio, mantienen la identidad continua de ambas realidades: La ciudad como ‘grande villa’, y la ‘villa como picola cittá’. Esta identidad precedente puede que fuera rota por los fenómenos de desarrollo técnico del XIX, pero aparece aún, débilmente como un estertor, en los años sesenta del pasado siglo, cuando se manifiesta la unicidad de los problemas del diseño. Como si el diseño, la proyectación de casa y ciudad fueran tareas similares realizadas a escalas diferentes. Frente a la unicidad conceptual y formativa de la arquitectura y de la ciudad que deriva de tales visiones, habrá que contraponer su conflicto más reciente. Conflictos que las lecturas de Fernández Galiano tipifican e interpretan como un poema envenenado: sobre el otoño de la ciudad y la primavera de la arquitectura. Otoño y primavera que apuntan justamente a esa escisión ya intuida. Pero en ¿qué momento los problemas urbanos dejan de ser cuestión de arquitectura? Y ¿en que circunstancias la arquitectura ha dejado de construir ciudad?

“Exodus” de Koolhaas. 1972

Este aspecto pues –la pérdida de significado de la arquitectura en el seno de la ciudad contemporánea– es la cuestión central de la ciudad contemporánea: la irrelevancia de la arquitectura. Aspecto reiterado por tres arquitectos reconocidos como Oriol Bohigas, Rem Koolhas y Peter Eisenman. Bohigas formula su lectura desde el epígrafe melancólico de ‘la arquitectura que no quiere serlo’. Y así “parece pues, que la arquitectura se resiste ahora a serlo, es decir a mantener algunos de los rasgos que le han dado significado a lo largo de muchas variaciones estilísticas[xii].  Koolhaas, por su parte, nos advierte las dos principales contribuciones de la arquitectura contemporánea, “la escalera mecánica y el aire acondicionado[xiii]. Según Koolhaas “estos elementos unidos a los prefabricados de yeso han permitido crear los centros comerciales, acabar con los problemas de espacio, anular la idea de diferenciar el interior del exterior, construir espacios inacabables con calles que no llevan a ningún sitio. Nuestra preocupación por las personas ha convertido en invisible a la arquitectura. Invisibilidad de la arquitectura reseñada por Domique Perrault, al afirmar: “Es la idea iconoclasta de que se puede hacer desaparecer la presencia de edificios construyendo edificios…Hacer desaparecer el acto autoritario que es la construcción de un muro que separa[xiv]. Frente al autoritarismo tectónico del muro y de la fábrica, se impone la invisibilidad abierta del vidrio, que abre la vía de la extinción de las formas y el final de los contenidos; frente al autoritarismo constructivo el democratismo de la disgregación. Y así, puede continuar Kollhas: “En el siglo XX la arquitectura ha desaparecido, llevamos tiempo examinando con lupa algo que es sólo una nota a pie de página”. Arquitectura invisible, como desprende la misma invisibilidad del moderno material metafórico: el vidrio. Arquitectura de vidrio (‘Die glassarchitektur’ de Paul Scheebart) y Ciudad de acero: la fragilidad frente a la robustez mecánica. Aunque ya antes, el mismo Koolhaas, nos había advertido en sentido inverso: “Después de sabotear el urbanismo, lo hemos ridiculizado hasta el punto de que departamentos universitarios enteros han tenido que cerrar, muchos estudios se han arruinado. Ahora nos hemos quedado con un mundo sin urbanismo, sólo con arquitectura, cada vez más arquitectura. La seducción de la arquitectura reside en su limpieza y su claridad; define, excluye, separa el ‘resto’, pero también consume. Explota y agota los potenciales que en último extremo sólo puede generar el urbanismo, y que tan sólo la imaginación específica del urbanismo puede inventar e innovar. La muerte del urbanismo –nuestro refugio en la parasitaria seguridad de la arquitectura – crea un desastre inmanente: cada vez es más la sustancia que se injerta sobre raíces famélicas[xv]. Arquitectura voraz y Ciudad hambrienta.

Por su parte Eisenman mantiene: “No creo que se pueda seguir haciendo planes de ordenación en las ciudades. Ese tiempo ha pasado. Fue muy útil en el Renacimiento o para las Ciudades Ideales como hizo Le Corbusier, pero no hoy. La arquitectura tiene una escala de actuación distinta a la de la ciudad…La arquitectura nunca planea la ciudad. La ciudad crece sin planos y la arquitectura es necesaria pero no es necesaria al mismo tiempo[xvi].

Desde esta suerte de impotencia o de innecesaridad de la arquitectura contemporánea se visualiza el doble frente del abandono: el legado disciplinar histórico, ya considerado insuficiente e impotente; y el efecto redundante del gesto técnico. Ahora y cada vez más la ciudad y sus representaciones entrarían más en la vía desarrollada por Marc Augé[xvii]. “Ciertos lugares no existen sino por las palabras que los evocan, no lugares en este sentido o más bien lugares imaginarios, utopías triviales, clisés. Pero los no lugares de la sobremodernidad, los que tomamos cuando transitamos por la autopista, hacemos las compras en el supermercado o esperamos en un aeropuerto, tienen la particularidad que se definen por las palabras o los textos que nos proponen”. La invasión del espacio por el texto. O por la ideología, a la manera desplegada por Koolhaas: “Redefinido, el urbanismo será no solamente, o mayoritariamente, una profesión, sino una forma de pensar, una ideología: aceptar lo que existe[xviii] . Y consecuentemente “más que nunca, la ciudad es lo único que tenemos”. La única ideología realmente existente.

José Rivero Serrano, arquitecto

 

[i] Saínz J. Archigram y la ciudad prodigiosa. Babelia, 16 julio 1994.

[ii] Fernández Galiano L. El mundo de Truman. Realidades y ficciones del ‘nuevo urbanismo’. Arquitectura Viva nº 53, diciembre 1998. Ibídem. Belleza americana. Babelia, 15 abril 2000.

[iii] Jarauta F. Interrogando a la arquitectura contemporánea. Revista de Occidente, nº 249, febrero 2002. Páginas 149-158.

[iv] Perulli P. Ciudad y técnica. Revista de Occidente, nº 275, Op. Cit. Páginas 25-46.

[v] Ibídem.

[vi] Citado por Menis F. y Hernández D.L. Arquitecturas. La Página nº 50. 2002. Páginas 3-12.

[vii] Koolhaas R. ¿Qué fue del urbanismo? Op. Cít. Página 5.

[viii] Jarauta F. Interrogando a la arquitectura contemporánea. Op. Cit.

[ix]En este avance imparable la técnica debe conjugarse con el punto de vista espiritual. Punto de vista técnico y punto de vista espiritual son interdependientes, por cuanto la técnica no es antagonista del espíritu, sino que representa una de sus formas más vivas”. Perulli P. Ciudad y técnica. Revista de Occidente, Op. Cit. Páginas 25-46.

[x] Solá Morales I. Diferencias. Topografía de la arquitectura. Gustavo Gili, Barcelona, 1995. Página 14.

[xi] Del Caz, Gigoso y Saravia. La ciudad en el espejo. Revista de Occidente. Op. cit.

[xii] Bohigas O. Op. cit. Pagina 73.

[xiii] Martí O. ‘Mutations’ en Burdeos. El País, 4 diciembre 2000. El subrayado es mío.

[xiv] Cuesta E. La arquitectura es una conversación teatral y los edificios son actores. El Mundo, 23 de marzo 2006.

[xv] Koolhaas R. ¿Qué fue del urbanismo? Op. Cít. Página 7.

[xvi] Sanz Sanz E. La experiencia sensual del espacio. Entrevista con Peter Eisenman. Pasajes nº 68, 2005.

[xvii]Augé M. Los no lugares. Espacio del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa. Barcelona, 2004. Página 99.

[xviii] Koolhaas R. ¿Qué fue del urbanismo? Op. Cit. Página 9.

 

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