Bahamontes en el pódium [José Ramón G. Cal]

El pueblo de los caldeos en Mesopotamia, hace tres mil años, tenía por costumbre idolatrar a sus hombres más virtuosos. Los griegos y, más tarde los romanos, siguiendo esta tradición, lo llamarón apotheōsis: una ceremonia en la que se ensalzaba con honores y alabanzas, colocando entre los dioses a aquel mortal que había contribuido de manera destacada al bien de la comunidad y era digno de admiración perpetua. En el teatro y ópera la apoteosis es la exaltación final, el momento culminante. En el cuadro “La apoteosis de Homero” de Ingres, se representa como la aristocracia de sabios ilustrados ensalza en el podio del Partenón al autor de la Ilíada y la Odisea, mientras un ángel le corona con el laurel de la victoria. Reconocer las virtudes de aquellos que destacan por sus hechos en vida es propio de las sociedades civilizadas. Continuar leyendo

Conventos. Los edificios silenciosos [Diego Peris Sánchez]

Convento de las Carmelitas de San José, Toledo.

La vida conventual de clausura ha formado parte de muchas ciudades españolas y de forma singular de Castilla-La Mancha durante siglos. Más de 700 edificios conventuales se levantan en nuestro país. Edificios de fachadas herméticas acogían en su interior grandes espacios para la vida conventual. Claustros, iglesias con sus coros y dependencias en las que se desarrollaba la actividad diaria configuraban ciudades espirituales que albergaban la vida de pequeñas comunidades. Una vida que requiere espacios para la actividad religiosa y para la vida cotidiana con una ordenación singular próxima a una ciudad espiritual interior. Continuar leyendo

Fresco infinito oculto en La Mancha [Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez]

Iglesia de Consolación, anterior Villanueva de Franco, Valdepeñas.

Sala de Catarq 4

Villanueva de Franco, se asoma como un brote tierno y blanco en la nada, terrosa y asolanada, de la altiplanicie manchega.

Con una ordenada e infinita trama radial, generada desde un epicentro donde se clavó el mástil y los agrimensores estiraron las sogas, desplegando el velamen escurialense, donde los chapiteles pizarrosos punzonaban el azul brumoso de Antonio López. Continuar leyendo

Algunas notas sobre el boceto del mural de la calle Sinagoga [Fernando Sordo Juanena]

Detalle del boceto: círculo central

Es lógico pensar que cuando una obra de arte público se proyecta se debe tener presente que su destino está ligado, a perpetuidad, al espacio en el que se ubicará. Continuar leyendo

Las decisiones de Alberto Sánchez. (y II) [Jesús Fuentes Lázaro]

Alberto Sánchez y Luis Lacasa. Pekín 1958.

Segunda parte

En Madrid aprendió a leer y escribir someramente, lo cual le llevaría a considerarse de por vida “semianalfabeto”. Un complejo que le obligó a preferir la palabra a la escritura. Era, por lo demás, un narrador a la antigua usanza, un juglar medieval que contaba narraciones de ciegos en plazas medievales. Dominaba las historias que contaba, modulaba las palabras, controlaba las tonalidades y las inflexiones de la voz para crear un ambiente favorable. Se convertía así, por el atractivo de su narrativa, en el punto de atención de cualquier conversación. Encantaba y seducía con la gestualidad y mímica que acompañaban a sus expresiones poéticas. Consolidó su compromiso social y comenzó a ensayar los primeros esbozos de escultura que componía con la masa de la panadería en la que trabajaba. En paralelo buscó acercarse al mundo intelectual del Madrid en gozosa ebullición por aquellos años. Continuar leyendo

Las decisiones de Alberto Sánchez. (I) [Jesús Fuentes Lázaro]

Pablo Neruda y Alberto Sánchez en el Museo Estatal de Bellas Artes A.S. Pushkin en Moscú.

Primera parte

Admito que es arriesgado escribir sobre lo que pudo ser y no fue. Pero no, en cambio, preguntarse qué fuerzas desconocidas ligaron a Alberto Sánchez a un presente concreto que cerró el camino a futuros posibles y, por la lógica de los sueños, esplendorosos. ¡Tenía tanto arte transformador por delante! ¿Le dio miedo la fama? ¿Pensó que traicionaría sus ideas y sus convicciones más queridas, pervirtiendo su arte y sus principios? ¿No se atrevió, cuando llegaron las ocasiones, a dar un salto que lo dejaba suspendido en el vacío por una fracción de tiempo indeterminada? ¿Se encontraba perdido lejos de los paisajes de su infancia? ¿Fue un adelantado a su época, rechazando la mercantilización de la inteligencia y su obra?   Continuar leyendo

Higueras, tamizando grises. Museo López Torres, Tomelloso [Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez]

@Fundación Higueras

Sala de Catarq 3

Continuamos en la sala de catas arquitectónicas y esta vez la secuencia degustativa manchega nos lleva al óculo del viñedo manchego, entre ancestrales bombos de calizas repretadas, cuando la luz cenital aplana el universo, nuestra pupila encuentra un remanso lumínico, refrescante y cavernario, en estos umbráculos envueltos en fresco hormigón entablillado. Continuar leyendo

Del DDUs como “readymade”, al “Essential homes” [José Rivero Serrano]

Casa portátil para emergencias 2 Dymaxion Deployment Unit. 1940.

Norman Foster ha cambiado de escala”, escribía en Le Monde, Frederic Edelman, el 23 de junio de 1998. Al saber que Piano había recibido el Premio Priztker, proseguía su relato: “Ha hecho tanto en Gran Bretaña, en Europa y en el resto del mundo, con tanta eficiencia y a veces con tanto talento, que uno se sorprende de no verlo todavía en la lista Pritzker, el famoso “Premio Nobel de arquitectura”. ¿Será porque la agencia Foster and Associates ha perdido toda dimensión artesanal? Renzo Piano, en todo caso, que también viaja por los cuatro rincones del mundo, acaba de obtener el premio, y Piano navega, le gusta jugar al Tabarly de la arquitectura, cuando Foster eligió el avión y el helicóptero como pasatiempo favorito. Hace un perfil completamente diferente”. El premio Priztker siguiente, el de 1999, recayó en Norman Foster, como si la reclamación de Edelman –como una oración o un rezo premonitorio– hubiera producido efectos. Veinticuatro años más tarde, Norman Foster, exhibe su obra en la sala número 1 del Museo Pompidou de Paris, la Sala de honor del museo levantado por su antecesor en el Pritzker, junto a alguien que había sido compañero de fatigas en el Team 4, como Richard Rogers, y también Pritzker en 2007. Como si con todo ello se cerrara un bucle de afinidades y conexiones. Donde pueden verse, junto a diversas maquetas de sus obras, múltiples dibujos de sus proyectos y piezas procedentes de otros universos y autores. Como Carlo Carrá y Buckminster Fuller –al que tan próximo se ha sentido NF a lo largo del tiempo–, quien comparece con el automóvil Dymaxion y con una estructura geodésica en la que se retrata, como si fuera cosa propia.

Dymaxion, 1933. Abajo, el vehículo en la exposición sobre la obra de Norman Foster en el Centro Pompidou.

Continuar leyendo

Retrato de Pepe Miranda [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 17 D23 Retratos – Archivo VASIL


EL HISTÓRICO CORONEL PEPE

El militar e historiador José Miranda en una de sus múltiples conferencias.

¡¡A sus órdenes mi coronel!! Cualquier cadete de la Academia toledana recordará al ilustrísimo coronel de infantería compartir sus conocimientos militares con los futuros oficiales del ejército. Continuar leyendo

Sueño de la pintura, pintura del sueño [José Rivero Serrano]

La noche: Ferdinand Hodler 1890. Kunstmuseum, Berna.

Buena parte de los sueños rastreables en los precedentes pictóricos ya han sido enunciados literariamente, y cuentan con una naturaleza que establece y propone la visión del Sueño como Anticipación o revelación y fija un enunciado de interés que viaja de lo individual a lo colectivo. Los Sueños de José o de Moisés, serían los casos más representativos, al visualizarse un futuro colectivo solo desde la captura individual. Otros registros de Sueños (de Joaquín, de José, de Santos diversos), tal vez lo sean desde la órbita de lo individual, con implicaciones colectivas más reducidas. Por ello conviene anotar lo captado por Jean Clair como inflexión por el Simbolismo, en esa deriva de lo colectivo a lo individual: “El proyecto simbolista no es más que una tentativa desesperada de restablecer lazos entre las representaciones parceladas del sujeto: recobrar la unidad del yo puesta en peligro por fuerzas dislocantes que comienza a definir e intenta tratar la nueva pirología: los sueños, las pulsiones urgidas del inconsciente, los automatismos psíquicos, las acciones reflejadas…”.

Continuar leyendo

Historias en la judería [Jesús Fuentes Lázaro]

@Venancio Martín

Fijen la escena en la memoria y no la olviden. Miércoles, 13 de marzo, del año 2023 (siglo XXI), el obispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, bendice la imagen de un Cristo, donado por el Sr. Roberto Polo, y colocado en un espacio público al lado de la iglesia de San Juan de los Reyes. La obra se eleva unos cuatro metros y un aro de hierro circunda la figura. El autor, Nino Longobardi que no se considera “ni creyente ni practicante”, sino un espíritu laico que interroga a la propia realidad, rinde con la obra un homenaje a las víctimas de las guerras y de la inmigración, según su propia expresión. Su instalación en Toledo se ha presentado como una cándida y almibarada “Ascensión.” Continuar leyendo

Alberto Sánchez, la dignidad de la pobreza [Jesús Fuentes Lázaro]

@ Javier Longobardo

Se suele decir que los principios y valores de lo que seremos en la edad adulta se fijan en el cerebro en los primeros años de la infancia. Sea cierto o sea falso, a partir de ahí, todo son variaciones, interpretaciones, vueltas y más vueltas sobre los mismos temas y los mismos asuntos. Alberto Sánchez nació y vivió en la pobreza, cercana a la miseria. Sintió la pobreza como una fuente de imaginación y creatividad. Nada que ver con los llamados artistas del hambre que proliferaron en los siglos XIX y XX que anunciaban como forma de arte una presencia despojada de todo, hasta del alimento. Las estrecheces económicas de los años de la infancia reaparecerán de diversas maneras en la vida adulta de Alberto hasta constituir una austeridad interior que condicionará su vida y su obra artística. Si no fue un escultor y pintor de más renombre se debió a esa austeridad que mantuvo durante toda su vida. No ambicionaba el dinero, no ambicionaba la fama, ahorraba en materiales y prefería la vida sencilla, casi primaria, a las complicaciones de la fama. Aunque de no haber nacido pobre no hubiera hecho la obra que hizo. Para pintar o esculpir le bastaba la imaginación que se había despertado en él desde pequeño, producto de las carencias. Su obra fue su forma de dignificar la pobreza de su vida y de la época. Resultó el antídoto que empleó en sí mismo para no vivir del rencor, no convertirse un artista permanentemente agraviado o combatir el narcisismo que se manifestaba en muchos personajes que conocía. Era el antidivo que terminaba ocupando el centro de las reuniones. Continuar leyendo