Higueras, tamizando grises. Museo López Torres, Tomelloso [Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez]

@Fundación Higueras

Sala de Catarq 3

Continuamos en la sala de catas arquitectónicas y esta vez la secuencia degustativa manchega nos lleva al óculo del viñedo manchego, entre ancestrales bombos de calizas repretadas, cuando la luz cenital aplana el universo, nuestra pupila encuentra un remanso lumínico, refrescante y cavernario, en estos umbráculos envueltos en fresco hormigón entablillado.

Nos hemos detenido previamente en la glorieta de María Cristina, remanso del trazado urbano tomellosero, un parterre arbolado que sirve de antesala; en la que introspectivamente guardamos silencio y nos preparamos para un ejercicio sensitivo.

Descorchado y aireado el zumo de la “syrah” que concentra Alba de Casaquemada, con su tamiz de avainillada robleza prolongada, que no le resta intensidad al ahumado y especiado, endulzado con moras fermentadas que nos acompañan en un prolongado final, disfrutando de los encofrados y penumbras que ofrece a nuestra piel este edificio higueriano, en el que su fría textura contrasta con la calidez de la uva expuesta al rigor climático de las estribaciones de la plataforma del Campo de Montiel, germen del mosto Alba.

La embriaguez de los aromas calizos nos anima a sumergirnos entre el doble cuadrado de 18 por 18 metros, a través de una pieza rectangular retranqueada, que articula el acceso y organiza los dos ámbitos de geometría infantil, con escalera de husillo o en espiral se juega a entrar y ascender.

El edificio discreto alberga dos niveles, y se hinca en un lateral en el terreno para ubicar la escena del salón de actos (con un despiece cuadriculado de bóvedas que lo cubre). Se vuelca al interior, como contenedor de artes, acogiendo en sus lienzos ciegos las telas de López Torres.

En la sala baja destaca el círculo, el ojo central y celestial, por el que se desliza una frágil y pesada escalinata colgada fraccionada por un encofrado infinito, por el que escurren los extractos vegetales dionisiacos, que van tintando de taninos el gris cementoso, con el que sueña la concavidad del barro tinajero, en su deseo de alcanzar la fortaleza del concreto armado, que impone su presencia en esta sala.

El cuadrado y el circulo, danzan como en una planta kahniana, como geometrías primitivas, que deben rematarse por una cubierta-celosía, compuesta de delgadas cerchas ciegas, con varios arcos en sección, tabiques aproximados formando un entramado, (con semejanzas a las bóvedas tabicadas del Sr. Moya, pero sin bóvedas, juega a vaciar la bóveda y dejar las costillas, en un baile de encofrado no perdido, en un alarde de tirantillas). Cubiertas a cuatro aguas transparentes, pero con un enjambre de costillas, y nervios estructurales que desvían al perímetro murario las tensiones. 

Antonio López Torres @Rtve

Entre los sedimentos de la cuenca manchega, endurecidos y compactados, casi impermeables, que como un segundo subsuelo sustentan el continuo de tapias encaladas y planos inclinados de tejas oscuras, surge, sin pudor, el esqueleto de finos y blancos huesos higuerianos, bien arriostrados, formando un gran tamiz idóneo para la luminosidad septentrional del paralelo 38.

La contemplación del nebuloso y denso asoleamiento que imprime López Torres a sus canículas entre viñedos, se equilibra con el frescor que transmite el hormigón y la tenue claridad cenital, es como descansar bajo la parra del patio junto al pozo o la lumbrera. Siento la tierra, como el árido del hormigón con gran peso y densidad, a la vez que la frescura del fluido desprendiendo humedad, y con una justa claridad, como una penumbra. El frío del cemento se equilibra con la calidez de la rugosidad y las curvas tan presentes entre una intensa y homogénea penumbra. Ha excavado un diáfano nicho que cierra con una gran zarcera, cavun.

Similares soluciones de celosías se encuentran en proyectos para el Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU en Abu Dhabi en 1983, o la Embajada de los Emiratos en Riad en 1983.

@Fundación Higueras

Higueras y su búsqueda del equilibrio en la desmesura estructural. Compensa sus obsesiones con unos patrones que reitera en todas sus obras, la simetría, las geometrías simples, claras circulaciones, ritmo y repetición de un módulo estructural, círculo y centro, vacío central y luz cenital, interiores suaves frente a exteriores acorazados.

Higueras, influenciado por las arquitecturas populares, históricas, por la naturaleza del material de Wright, por Gaudí original, por el módulo de Nervi o las formas de Candela, y por la geometría fértil de Palazuelo o los sueños concretos de Scarpa.

Higueras en tierras manchegas, un lujo casi cervantino, Museo López Torres y Ayuntamiento ciudadrealeño, singularidades, notas asíncronas en un paisaje postmoderno perdido. Los patrones del arquitecto, que se repiten en toda su obra, se expresan en Tomelloso, la repetición, el plegado, el reflejo, la simetría, es como diría Darío Gazapo, un caleidoscopio, “es una arquitectura fuera de medida, que va contra el tiempo y el espacio como dimensiones medibles, es una arquitectura que condensa el tiempo”.

@Fundación Higueras

La piel de su arquitectura es urdimbre, es sensual, orgánico, misterioso, nos remite al orden armónico de la naturaleza. Sus dibujos se entienden desde su calidad de guitarrista, de músico. Higueras tiene una mirada táctil, y crea geometrías habitables. Su desmesura pictórica se degusta a sorbos. Sus ejercicios para residencia de artistas en el Pardo en 1960, los concursos para el Palacio de Congresos, el Teatro de la Opera de Madrid o edificio en Montecarlo, el Centro de Restauraciones o la Casa Lucio Muñoz, entre muchos otros, aportan al imaginario arquitectónico hispano de la segunda mitad del siglo XX, una carácter excepcional.

Sintamos la materia acompasados por el hard bop de Lee Morgan, en The Sidewinder en el corte Totem pole, y disfrutemos del ritmo marcado por el piano, y la épica y dorada trompeta de Filadelfia, explorando ritmos profundos del jazz-soul, donde el tiempo se prolonga, y asciendes a otros espacios. A disfrutar.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, Dc arquitecto.

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3 Comments

  • Jesus Fuentes Lázaro

    Qué gusto produce leer un texto maravilloso sobre una arquitectura maravillosa en el que habita la obra de un pintor maravilloso. Todo, texto, fotografías y contenido para descubrir un universo fabuloso en el fabuloso mundo de la Mancha.

  • Teodoro Sanchez-Migallon Jiménez

    Edificios tan cercanos, tan olvidados, nos queda mucho por enseñar a los paisanos y a viajeros; la divulgación, la transmisión de las buenas obras es la gran fuerza motriz de la evolución humana, expresemos pues esos valores emocionales de los que disfrutamos, de la mejor forma posible para que se nos entienda, y nuestro esfuerzo comprensivo no quedará en el olvido, seremos un ladrillo más que refuerza el lienzo para la posteridad. Es importante la labor de comunicación. Gracias Jesús y ánimo.

  • Mª Teresa

    Gracias por esta maravillosa descripción que nos hace ver esta genial obra desde otra perspectiva, con otra mirada. Un verdadero descubrimiento para el visitante que se recrea en su contenido envuelto en la genial atmósfera del continente.

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