Abandonad toda esperanza. Ilia Topuria, ¿toledano ilustre? [Luis Antolín Jimeno]

Poner nombre al espacio público es una prerrogativa y una responsabilidad de quienes gobiernan, y en la elección del nombre de una calle, plaza o paseo se entiende la intención y la calidad de la cultura que los ilumina. Denominar un lugar con el nombre de alguien cuyos valores son efímeros, a costa del uso o la tradición, siempre ha sido un error. Tanto mayor si el lugar tiene una historia destacada en la vida de la ciudad. Todos conocemos ejemplos de rótulos que han tenido que ser removidos cuando la ocasión política que los propuso pasó o se descubrió la decisión como inoportuna, cuando no insultante. Por eso, algunas decisiones son profundamente desmotivadoras para quienes esperan de sus representantes sensibilidad y conocimiento sobre la población que representan y de su historia.

Me imagino que, por la referencia del título, ya saben de qué estoy hablando. Es llamativo, intrigante y misterioso, que la avenida emblemática de la Escuela Central de Educación Física se la hayan dedicado a Ilia Topuria. No sé si será porque se trata de un toledano ilustre o por su aportación a la educación deportiva de los ciudadanos. ¿Que quién es Ilia Topuria? Toledano no es, aunque si de ello saca ventaja es posible que se afinque en Toledo al amor de sus ediles. Illia Topuria es de donde pace. Por ahora es de Alicante, aunque he leído que está pensando si no será ventajoso volver a su Georgia natal, ahora que sus éxitos le preceden, y aquellos gobernantes, como los de aquí, le bailan el agua y le rondan.

En cuanto al valor de lo que hace, Ilia Topuria es el campeón mundial de la UFC (Ultimate Fighting Championship), una empresa de promoción y organización de espectáculos de artes marciales mixtas (MMA, según su acrónimo en inglés). Una empresa estadounidense, ligada a la especulación del bitcoin, considerada la mayor empresa de MMA de la que Dana White (una fortuna calculada de 500 millones) es el presidente. Ilia Topuria no es campeón de España, ni de Georgia, ni se le ha visto luchar en Castila-La Mancha, ni en Alicante. Es campeón de la UFC.

Volviendo a la oportunidad de nombrar Ilia Tupuria al paseo central de la antigua Escuela Central de Educación Física. Este histórico establecimiento nació en 1919 a imagen de otras escuela militares europeas, con un propósito fundacional de tener unas fuerzas armadas bien preparadas y también trasmitir a toda la población los beneficios del ejercicio. Sus profesores, a lo largo de su historia, publicaron numerosos manuales sobre lo que es la educación física y el deporte, como debe ser y cuál es su objetivo. Yo creo que yo he leído todo lo publicado por los profesores de esta escuela y puedo asegurar que no hay ninguno que se defienda el espectáculo como un objetivo que el deporte puede ofrecer a la población a la que se dirige. Y cuando hablan de lo beneficioso de la lucha, lo hacen argumentando su nobleza y el sometimiento a unas reglas que eviten el daño de quien se ejercita.

Duelo a garrotazos. Francisco de Goya. Museo del Prado.

En las antípodas de este espíritu, está el desarrollo de una pelea de l’Ultimate Fighting Championship (UFC), una sucesión de brutalidades gratuitas, es insoportable la crueldad y el barullo de pelea callejera en el que se desarrolla la acción, vale casi todo en su empeño de reproducir la violencia real, se golpea al rival inmovilizado en el suelo con tal de conseguir que pierda el sentido, quede nocaut. He leído numerosos artículos en los que se acusa a los que critican este tipo de lucha de no entender nada y que Ilia Tupuria es un superviviente que ha encontrado en la lucha organizada su futuro. Pero no, no es el caso, sí se de lo que hablo y sé que ningún representante de este negocio merece estar presente en lo que fue un espacio formativo y hoy un espacio de ocio y juego. Recuerden que el negocio es la negación del ocio. Y por favor, no nos insultemos como ciudadanos, el futuro que ofrece esta dedicación no es el más adecuado para promocionar entre los jóvenes.

La educación física, a lo largo de su historia, ha tenido que arrinconar o expulsar de su descripción actividades y juegos brutales que en su día pudieron ser asimiladas al ocio de los espectadores: Las luchas rituales con la vida en juego de los aztecas, las luchas a vida o muerte de los gladiadores, el brutal pancracio, solo faltaría que la pelea a garrotazos se considerara deporte, las justas y los torneos, las batallas simuladas como naumaquias o los enfrentamientos a animales. Ni siquiera el tiro de pichón es admisible, nada que te enfrente al dolor o la muerte como objetivo ha sobrevivido a la evolución civilizada del deporte. Reminiscencias militares como la esgrima o el tiro en sus diversas modalidades han desembocado en deportes valiosos. El boxeo, es discutido, pero tiene el reconocimiento de muchos porque que pulió su esgrima para hacerse un hueco entre los deportes.

Creo que los profesores de la Escuela de Gimnasia que en los años sesenta y setenta se involucraron en la educación de los toledanos se sentirán tristes al ver el paseo central de la Escuela con esa evocación. Unos abrieron la puerta de la sala de esgrima a los jóvenes de Toledo dando a conocer un deporte que no se podía practicar en ningún otro lugar, otros estuvieron con nosotros en las pistas de atletismo y en la piscina descubierta de la Escuela se fundó el primer club de natación de Toledo (que yo mismo dirigí sustituyendo al profesor que lo creó) y se formó un grupo que compitió en pentatlón moderno. Por dar algunas ideas (perdón por la osadía de dar nombres con el riesgo de dejarme sin nombrar a alguien que también lo mereciera), el comandante Odón o Acevedo, el capitán Perote o Cerdido, el coronel Inglés… (todos nombrados con la graduación de entonces).¿Qué les parecería poner el nombre de alguno de estos hombres, ligados a la histórica institución y que realmente ayudaron a los toledanos a hacer deporte? Deporte de verdad, valioso para la vida y el bienestar.

Poner un nombre a un espacio público es una responsabilidad porque detecta la mentalidad y la intención de quien así lo decide. De esta decisión lo menos grave sería la ignorancia de lo que representa el negocio de la lucha. Por eso, ante una decisión como esta, a quienes esperan del deporte educación y calidad de vida les digo: abandonad toda esperanza. Alguien no está entendiendo nada… O sí, ¿Tan poderosos son el dinero o la ideología de quienes promocionan estos eventos?

Luis Antolín Jimeno

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  • Coincido plenamente. Estas son consecuencias de no tener una “estrategia ciudad”, entre cuyas fortalezas se encontraría la tradición y la aportación de la ECEF al mundo del deporte. Igual mañana dedicamos una calle a Taylor Swift, si da votos, que es lo único importante. Bajamos el nivel para obtener votos y los votantes exigen menos nivel cada día. Bonito círculo vicioso.

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