Pablo Serrano de vuelta. Villalba de Calatrava. Ciudad Real [José Rivero Serrano]

HELPatrimonio


José Luis Fernández del Amo, 1955. Villalba de Calatrava. Ciudad Real.
05 El 22 de mayo de 1962, siete años más tarde de la redacción del proyecto por parte de José Luís Fernández del Amo, y con bastantes colonos asentados en el pueblo, tuvo lugar un sonado percance. Tal y como anunciaba la tarjeta recordatorio realizada por el INC (Instituto Nacional de colonización), ese día tendría lugar la bendición de la Iglesia del pueblo de colonización de Villalba de Calatrava, por parte del Excelentísimo y Reverendísimo obispo Prior de la Órdenes Militares Juan Hervás y Benet, con sede episcopal en Ciudad Real. Las celebraciones que prolongaban las desplegadas desde el día 15, festividad de San Isidro y santo patrono protector del Instituto, quedaron aparcadas por la negativa del obispo Hervás a bendecir un templo presidido por un retablo ‘poco cristiano’.

El conflicto suscitado debió ser sonado y la estupefacción de los asistentes, superior o aún más. Aunque se omitiera en la prensa del momento la afrenta episcopal, donde no se llegó a informar ni siquiera de la visita y de la bendición aplazada. Según me contó, un testigo de excepción como fuera José María Oñate, ingeniero jefe en Ciudad Real del INC, el obispo Hervás furioso por la abstracción, tanto del Retablo de la Sagrada Familia como del Vía Crucis, exigió una rectificación y mostró su negativa a proceder a bendecir el templo.

Furia desatada por que a juicio del obispo ‘No estaba hecha la Iglesia al servicio del Arte, sino al Arte al servicio de la Iglesia’. Dándole la vuelta a la tímida apertura del Arte moderno en enclaves religiosos, como propuso la encíclica Mediator Dei. Y a su parecer, la ecuación no funcionó en Villalba. Sobre todo por el Retablo, realizado en madera y piezas de hierro, y realizado en blanco y negro. Aunque hay que decir que el hecho de Villalba, no fue un acontecimiento aislado ni excepcional. Ya había habido problemas con el obispo de Córdoba, Fray Albino, que se negó a bendecir la iglesia de Algallarín en Córdoba, obra de Carlos Arniches (1953) y con un mural del pintor Manuel Miralles; de la misma manera que en La Barca de la Florida (Víctor D`Ors y José Subirana, 1943), el obispo de Jerez rechazó el mural pictórico de Mampaso que cerraba el presbiterio; precisándose la intervención del Cardenal Segura, del arzobispado de Sevilla, para apaciguar los ánimos.

En Villalba y tras el plante episcopal, reunidos  Fernández del Amo, arquitecto responsable, Pablo Serrano, autor del retablo y del Vía Crucis, y alguna autoridad central del INC, decidieron suavizar el impacto del retablo y pasaron a policromar lo que en principio era un esquema cromático en blanco y negro. Pensando que con esa suavización cromática más cercana a convenciones tradicionales, apaciguarían al enfurecido obispo. Hubo un nuevo intento de bendición que fracasó, porque Hervás y Benet, se volvió a negar. Indignado por el intento de camuflaje de lo que seguía siendo un bloque antirreligioso.

Y ese es el estigma con que nació el magnífico retablo, sólo observable íntegro en fotos de época. Fue tal el empeño, no sé si de la diócesis o de las autoridades de Colonización, que diez años más tarde, en 1972, se redactó un proyecto de Reforma de presbiterios de varias iglesias de la zona de la Encomienda de Mudela, firmado por Manuel Rosado. La finalidad no era otra que llevarse a Madrid, a la sede del INC, el Retablo del conflicto. Donde se ubicó la pieza de Pablo Serrano, y donde comenzó su extinción consentida y su desaparición parcial. Toda vez que, ni la custodia en un edificio público ha sido capaz de velar por la integridad de la pieza, que se ha perdido parcialmente, al desparecer el bloque de los pastores y todo el entramado de piezas de hierro que componían el soporte del retablo, como se ha podido observar al culminarse el traslado.

La llegada el 15 de octubre de 2015 de parte del retablo de Pablo Serrano a la iglesia de Villalba de Calatrava, pone un punto y final, aunque yo pienso que tal vez sería mejor hablar de punto y aparte, al traslado del retablo concebido por el escultor aragonés para el modesto espacio de un pueblo de Colonización.

La declaración como BIC, que sólo se había producido meses antes (el 21 de mayo), había actuado como un resorte del plan de traslado trazado por Rafael Fernández del Amo, hijo del arquitecto, junto al Ayuntamiento de Viso del Marqués. Y había dado pie a la solicitud del Ayuntamiento de Viso del Marqués al Ministerio de Fomento, titular de la pieza reflejada en el inventario de la antigua sede del último Ministerio de Vivienda, con el número 00243. Aunque en inventario solo contemple un fragmento del retablo original.

José Luis Fernández del Amo, 1955. Villalba de Calatrava. Ciudad Real.

José Rivero Serrano, arquitecto

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  • En los años sesenta hubo un frente fuertemente antivanguardias. El peso de la cultura oficial era demasiado grande y se extendía por todo el país.Toda expresión artística nueva resultaba “sospechosa” En cambio los ya entonces artistas modernos estan en el obstracismo, ignorados oficialmente. En cambio Gonzalez Robles tuvo la valentía de enviar a éstos artistas a las bienales de arte más prestigiosas del mundo. Quedando el arte español de vanguardia situado en la primera división mundial. En 1966 se inauguró el Museo de Arte Abstracto Español de las Casas Colgadas de Cuenca, por iniciativa de dos artistas de la generación de los cincuenta: Fernando Zóbel y Gustavo Torner. Este hecho cambió todo el sentimiento estético de la política de entonces, y éste vuelco redundó en el reconocimiento oficial del arte moderno español. Fuí testigo privilegiado, por ser secretario del mencionado museo desde 1965 a 1995. NICOLAS MATEO SAHUQUILLO

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