Palomarejos, tentativa de ayuda para reciclar un barrio; el Cuartel Quixote [J.R. Cal + J. A. López]

“ready made ayudado”. Alteración sobre la imagen del concurso para “Adaptación a Centro Cultural Digital Quixote Crea”

El barrio es un lugar que solo existe en el espacio mental de quienes lo habitan, bien porque allí moran, bien porque lo conviven desde afuera. Son órganos vitales urbanos, abstractos, artificiales e imprecisos, germen de la ciudad, sin los cuales ésta carece de sentido. La ciudad es algo más que todos sus barrios y sin embargo basta con la perturbación de uno de ellos para que se desequilibre su consciencia.

El barrio no es ni sus casas, ni sus edificios, el barrio es de todos, es lo opuesto a lo doméstico. El barrio abre y cierra todos los días, se recorre a pie, y tiene todo aquello que no cabe y necesita también la casa. Es tiempo y espacio, es lugar para la conversación, el paseo, el silencio, la observación, el encuentro, la controversia, el comercio, el ocio, …, la política. El barrio es para salir de la casa y reunirse con otros que también han salido de sus casas y son el barrio. El pseudo-urbanismo contemporáneo expansionista y depredador, el de la quimera del progreso basado en las montoneras de hipotecas apiladas, se ha olvidado de los barrios. El barrio es imprevisible no se planifica, se construye y se cuida día a día. Las ciudades con futuro serán aquellas que administren y cuiden sus barrios, que al fin son también “distritos y parroquias” que ponen y quitan gobernanzas. Se imaginan Madrid sin la Elipa, Sevilla sin los Remedios, Barcelona sin La Mina, Venecia sin Cannaregio, Roma sin el EUR – al que tanto debe el edificio de la Escuela Central de Magisterio de Palomarejos-, y así en todas las mejores ciudades…

1. Corea años 60 / 2. Vista aérea Palomarejos años 50 / 3-4. Vista aérea del barrio actual

Palomarejos es y está entre la avenida de Barber al sur, la avenida de Europa al norte, la Escuela de Gimnasia al este y Buenavista al oeste, más o menos, porque los barrios siempre son imperfectos e indeterminados. Buenavista y Avenida de Europa son sus contornos más modernos, están dentro y fuera del veterano Palomarejos. A Palomarejos se entraba por la mítica venta “El Merendón”, hoy sustituida por el Edificio Colón. Detrás la Obra Sindical del Hogar levantó en los años sesenta los humildes bloques de Corea y la ya nombrada Escuela de Magisterio – hoy I.E.S. María de Pacheco -. Más tarde vendrían el Hospital Virgen de la Salud, la Iglesia del Buen Pastor (obra interesante del arquitecto Juan José Gómez Luengo) que purga semanalmente de pecados al barrio y la casa-cuartel de la Guardia Civil, cosidos todos ellos, como las púas de un peine, por la Avenida de Barber.

Pabellón de Mando Escuela Gimnasia (Fuente: Toledo Olvidado)

Dentro del barrio estaban el paredón y la alberca que regaba las huertas de los militares; de su granja se veía salir todos los días leche y hortalizas frescas servidas al domicilio de los mandos. En los Campos de San Gregorio echábamos partidos a otros barrios. El hoyo era un límite inhóspito entre el temido Corea y los bloques de Vistahermosa. Inmobiliaria que tenía su centro de mando en la calle Valencia y a la que sólo se le escaparon del negocio los bloques cooperativa de la Standar Eléctrica. Pisos hipotecados en la desaparecida CCM con sucursal en la calle Andalucía, donde también nos iniciábamos en el ahorro con una cartilla infantil, hucha con llave de regalo incluida. Enfrente la piscina-hoy reconvertida en Centro del Agua-, donde aprendías a nadar con un método infalible, te tiraban al agua supieras o no; el instinto de supervivencia era aleccionador. En la misma calle “el super”, la Ferretería Julián-nunca un lugar tan pequeño dio de sí para tener tanto-, y la droguería-perfumería Ani Océano con sus melosos dependientes. Bares como La Rueda– con sus “tigres” y su máquina pinball- y El Cazador, aún resisten, otros como El Madrileño y el Delicias han desaparecido. También pertenecen a la memoria el primer y último video club, el Séptimo Arte donde alquilar pelis prohibidas y la hoy desaprovechada Escuela de Enfermería. Por las tardes, después de cerrar la carnicería Julio Rey entrenaba a infantiles y juveniles patrocinados por una marca deportiva legendaria,Jucundiano, que llevaron al barrio muy lejos. Flores Maravilla te solventa el Día de la Madre, la Boutique del Pan ha vuelto a la “masa madre”- uno es de dónde compra el pan a diario- y ahí siguen los pasteles de domingo de la cafetería Gressy. La guardería Licinio de la Fuente –hoy El Olivo por aquello de la Memoria Histórica-, sigue donde terminaba el barrio en los 70 y comenzaban los campos de olivos -allí hacíamos cabañas inexpugnables-. Balmaseda y El Clavel vestían al barrio y a parte de la provincia. La Gran Zapatilla y Calzados Ataulfo, los calzaban. ¿Qué sería del carnaval sin Confecciones Samaranch? Las peluquerías Marian y Macario se encargan de cuidar el pelaje del barrio. El Pichi, que empezó sirviendo vino a granel de Camarena, hoy es un ilustrado “instituto enológico”, bien te vende un Châtea Fonroque, que un Vega Sicilia Único, que te recomienda un asequible y autóctono Dehesa del Carrizal-el mejor vino en relación calidad precio es el de la tierra, también sucede esto en arquitectura-. Miguel, sigue trayendo todos los días desde Merca Madrid el pescado más fresco. En el submundo anárquico de Super-Bonilla se siguen encontrando como tesoro escondido conservas delicatesen a precios sorprendentes. Todos ellos y muchos más vecinos son La Voz del Barrio, parte indisociable de Palomarejos, que con su esfuerzo construyeron y aún sostienen el carácter sencillo, honesto y popular de esta parte de la ciudad.

Pero los barrios, como las personas que los habitan, no escapan a la entropía de la vida. Todo barrio tiene su época de nacimiento, desarrollo, esplendor y decadencia. El inevitable traslado del Hospital Virgen de la Salud, su transformación en “Hospital Universitario” en Benquerencia, pone al barrio en una encrucijada de futuro que a falta de alternativas amenaza si no se pone remedio con un declive pesimista súbito. EL obsoleto Cuartel, las infraviviendas de Corea, el inacabado Centro de la Juventud o la abandonada antigua Escuela de Enfermería, son síntomas de un barrio que necesita reinventarse en un reciclado urbano que de con un Plan de Barrio un nuevo impulso optimista a sus vecinos.

Plan que bien podría empezar por el aledaño Quixote CREA pasado el tiempo del momento oportuno –según ha escrito aquí Jesús Fuentes– para “volarlo”, procede buscar una alternativa a esta estructura de hormigón sin terminar sobre parte de los terrenos que ocuparon, en otros años, las instalaciones de la antigua Escuela de Gimnasia.A medio hacer, sin uso y pendiente de reciclado, reúne las condiciones urbanísticas legales y el volumen necesario para cubrir las demandas de la tan demandada y merecida dotación para Cuartel de la Guardia Civil. Cuatro sótanos de garaje y 8.000 m2 de superficie fácilmente transformable en oficinas, hacen de esta ruina moderna, al menos, una alternativa que podría dar salida por la mitad de precio a las oficinas y zonas de guarda del parque móvil que la Benemérita necesita. Con la ventaja de buena ubicación y accesos, arqueología “resuelta”, posibilidad de ampliación con solares dotacionales libres colindantes -también sin uso- y un Pabellón de Mando representativo ya existente. Sería como hacer un cuartel donde ya lo hubo.

Se necesitarían 8 millones de euros para su reciclado -según los últimos estudios técnicos de la JCCM- con lo que quedarían otros 9 millones de los 17 millones que el Ministerio del Interior tiene previstos para el nuevo cuartel, para mejorar la dignidad de las 190 viviendas del antiguo cuartel, sin necesidad de demoler, reciclando lo existente, manteniendo el uso residencial y aprovechar para resignificar su obsoleto carácter de aislamiento gueto, hoy carente de sentido en una sociedad moderna. Anteponer la transformación y la reutilización a la demolición. La nueva arquitectura no es la icónica, la de grandes presupuestos, ahora, más que nunca, hay que pensar los proyectos en clave de mejora y aprovechamiento. También gobernar la escasez con ingenio es un arte. Experiencias de reciclado de viviendas similares ya han sido ensayados con éxito en Francia por arquitectos como Lacaton y Vassal.

Rehabilitación de vivienda social Grand Park Burdeos del estudio de arquitectura Lacaton & Vassal

Dos pájaros de un solo tiro, mejor dicho, “gurriatos” cazados con “liga y esparto” como hacía mi amigo Félix, hoy el churrero de Santa Casilda, que ahora reciclado, desde que en vez del AS lee a Nietzsche, dice “alimentar dos pájaros con un solo panecillo”; mientras sigue haciendo los mejores churros de la ciudad, con permiso de Katalino, porque ahora los suyos son más sabios, y el barrio también.

José Ramón G. Cal

Joaquín López López

arquitectos

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3 Comments

  • María

    De acuerdo con la construcción del cuartel de la Guardia Civil donde esta El Quijote Crea pero ¡bajando la altura!, donde no se debe hacer es en Vega Baja.
    María

  • DIEGO PERIS SANCHEZ

    1. Qué saludable es que los que conocen, viven y quieren a su barrio propongan soluciones para el mismo. Propuestas positivas que se pueden dialogar, matizar y consensuar.
    2. Deberíamos aprender de los tiempos próximos pasados y dejar los grandes macroproyectos y trabajar en el urbanismo de pequeña escala. Mejorar y completar las ciudades que tenemos ordenando lo existente, corrigiendo errores antiguos y diseñando soluciones que de verdad necesitan los vecinos de cada zona.
    3. Convendría hablarlo con los churros algún día de estos dejando otros territorios complejos tranquilos.

    • José Ramón González de la Cal

      Interesante reflexión Diego, ya vamos siendo muchos los que pensamos y actuamos así. El próximo “consejo de redacción” nos citamos en Katalino y cambiamos el mundo .-)

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