El final del estío. ¿Volvemos a los tiempos oscuros? [Jorge Morín]

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A finales del siglo XIX, Toledo, y gran parte de las ciudades patrimoniales españolas, habían alcanzado un estado muy próximo a la desaparición de las mismas como urbes. La crisis económica, como la de la seda en Valencia, llevó al Ayuntamiento de la ciudad del Túria a contratar a los desempleados para derribar las murallas de la villa, quedando como muñones las puertas monumentales de la misma. En la ciudad del Tajo la vida ciudadana estaba bajo mínimos y ello lógicamente afectaba a la conservación de esos estratos históricos que habían tejido una ciudad multicapa, desde la Protohistoria hasta la época contemporánea. Uno de los conjuntos urbanos más bellos y singulares de la Península se había vaciado y los edificios iban cayendo por falta de conservación, bajo la piqueta de la avaricia urbanística…

Toledo 1970
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¿Queridos lectores reconocen esta imagen? Si hacemos caso a nuestros políticos, sea cual fuere el partido en el que militen, nuestra imagen es irreal, inventada, fruto de nuestro pesimismo atávico…Toledo, y gran parte de las ciudades históricas hispanas, están mejor que nunca. Miles, millones de turistas recorren sus calles…batiendo una plusmarca tras otra, en una noticia más propia de otros tiempos, cuando el dictador Francisco Franco Bahamonde veía en el turismo un modo fácil de conseguir divisas para el país. ¿Pero ya entrado el siglo XXI es ese el modelo de país que queremos construir y legar a nuestros descendientes? Un país de bajos salarios para ser competitivos en nuestras exportaciones; un país de servicios para los turistas y una tercera vía con los ingresos de los repatriados, da igual que sean los mejores o no, muchos no eligieron la vía de la emigración, sino que ha sido forzosa, como la de sus abuelas y abuelos…

Antes del verano nos preocupaba la noticia de la instalación de un Parque temático de las Civilizaciones en Toledo. ¿Un parque temático para explicar la historia en una de las ciudades más antiguas de Europa? Con huellas de los celtas, los romanos, los visigodos, los árabes, los judios…la ciudad más clásica de España, capital en la época del Imperio español…Los turistas ahora irán a un Parque Temático a aprender, a conocer, a reencontrarse con su pasado. Resulta difícil de digerir para cualquier persona sensata. Sin embargo, nuestros dirigentes están encantados y le dan carta blanca a un proyecto que para construirse va a destruir una parte ingente de la ciudad, no su casco urbano, pero sí de su espacio periurbano. Hemos repetido hasta la saciedad que Toledo no se entiende sin sus Vegas, sin los Cigarrales…sin el territorio que la rodea. Un parque temático no sostenible, que va a consumir recursos naturales de los que la ciudad carece, como el agua. ¿No sería más importante para Toledo volver a recuperar el Tajo? Que la ciudad vuelva a mirar el río que le dio la vida. Un río que fluya, no una cloaca que rodea la cuidad. ¿Y todo para qué?¿No saben nuestros dirigentes que la práctica totalidad de los Parques Temáticos en la Península, y Europa, tienen pérdidas?¿Rescataremos éste con el dinero de los contribuyentes? Argumentaran que nadie se lo dijo; que los estudios previos afirmaban lo contrario al sentido común; que todo permitía pensar que sería un éxito…
Empezaba el verano con otro mordisco a la Vega Baja, que se va laminando lentamente hasta que esta sea irreconocible y los restos del despojo sean pasto de nuevo de los buitres inmobiliarios, éstos ya del siglo XXI, pero con una mentalidad propia del XIX. La ciudad histórica, el “casco” se vacía poco a poco, ni siquiera sabemos el dato exacto porque no interesa. Sufre los efectos de las turistificacion con el fenómeno de los apartamentos turísticos; la proliferación de franquicias en detrimento del comercio tradicional.; el abandono de los conventos históricos y la falta de iniciativas públicas para afrontar el problema…Toledo se convierte en un decorado vacío que se llena de turistas de día y se vacía al atardecer…Empezamos a conocer los datos de la despoblación de nuestras áreas rurales, la Serranía Celtibérica es conocida como la Laponia española. Cuando los estudios de nuestro colega Francisco Burillo demuestran que la situación es aún peor, menos densidad y población envejecida. Los datos reales para el casco urbano de Toledo llevan camino de convertir este espacio en una Laponia urbana, densidad bajísima de ocupación y lo que es peor aún, una población envejecida, lo que no sucede en Laponia…
El final del verano y la llegada del Otoño no augura una visión mejor para la cuidad. Se destruye la tapia del cementerio por parte del Ayuntamiento, sin que la Junta se entere, ni haga nada para impedirlo. Eso sí, se construye un nuevo muro como ha denunciado en este mismo espacio Lope González Palomeque, de hormigón. ¿Quizás con la intención de detener una posible invasión zombi de Toledo? Se avecina una nueva reforma en la plaza de Zocodover, seguramente la plaza más antigua de la Península. A la que ya se llegaba en época romana siguiendo la vía que entraba en la ciudad por la Puerta del Sol; una plaza a la que se abría el Pretorio visigodo y la iglesia de San Pedro y San Pablo; un espacio que se mantuvo en época árabe y medieval; en la ciudad moderna…¿Se destruirán nuevos restos arqueológicos como en los años setenta del pasado siglo XX? Nuestros queridos políticos, tanto los promotores como los encargados de vigilar la conservación de los espacios patrimoniales, dirán que estemos tranquilos. Y lo estamos, la actuación corre de la mano de dos profesionales preocupados por la conservación de la ciudad, los arquitectos Bejamín Juan Santagueda y Jesús Gómez Escalonilla. Pensemos que sea cierto, pero perderemos otra oportunidad de conocer un espacio y generar nuevos espacios arqueológicos, como en Barcino, donde la cripta  de la Plaza del Rey es el espacio arqueológico urbano más visitado de España y el más antiguo acondicionado. La actuación urbana se queda corta de salida y se impide una oportunidad para conocer este espacio y que los arquitectos devuelvan al mismo, lugar emblemático de la ciudad, a sus orígenes. No es una situación nueva, ya la vivimos con la construcción del remonte de Safont, una pieza discreta y eficiente del arquitecto José Ramón González de la Cal, pero que formaba parte de un proyecto más ambicioso que conectaba toda la zona y actuaba sobre el antiguo vado de la ciudad, nuestra playa urbana.
Estimado lector los días finales del estío no auguran buenos tiempos para nuestra querida ciudad. Los negros nubarrones del Otoño y del Invierno acabarán parcialmente con la sequía que padecemos, pero no servirán para limpiar y aclarar el negro futuro que se cierne sobre Toledo. Nuestros pueblos y tierras se vacían, con la muerte de sus habitantes perdemos una cultura milenaria…nuestras ciudades históricas, se vacían, no por falta de ciudadanos, sino por que éstos son expulsados por la especulación, el turismo masivo…con ellos se pierde la cultura urbana, también milenaria en nuestras urbes. Nos mandan a vivir a las ciudades dormitorio, las “reservas” del siglo XXI, en un genocidio lento e inexorable…
Dr. Jorge Morin de Pablos
1.- Toledo, 1840. Biblioteca de Castilla-La Mancha
2.- Vega Baja, 1798. Plano de Manuel Antonio Carbonero; Propuesta de Vega Baja en el siglo XXI. José Ramón de la Cal
3.- Playa de Safont, años 60 del siglo pasado.
4.- Plaza de Zocodover, planos de 1858, 1882, 1926 y 1990. AhMTol
5.- Plaza del Rey, Barcelona. Museo de Historia de la Ciudad, arriba la plaza y abajo el espacio arqueológico “in situ”.
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  • Victoria Gómez

    Hace ya mucho tiempo que se vació. Y para los quieran comprarse una vivienda en el casco antiguo los precios están muy altos. Dada la estructura de la ciudad de calles estrechas, sinuosas y con desniveles veo difícil revertir la situación. Seguro que habrá excelentes profesionales con buenas ideas que puedan mejorar la situación.

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