Historias en la judería [Jesús Fuentes Lázaro]

@Venancio Martín

Fijen la escena en la memoria y no la olviden. Miércoles, 13 de marzo, del año 2023 (siglo XXI), el obispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, bendice la imagen de un Cristo, donado por el Sr. Roberto Polo, y colocado en un espacio público al lado de la iglesia de San Juan de los Reyes. La obra se eleva unos cuatro metros y un aro de hierro circunda la figura. El autor, Nino Longobardi que no se considera “ni creyente ni practicante”, sino un espíritu laico que interroga a la propia realidad, rinde con la obra un homenaje a las víctimas de las guerras y de la inmigración, según su propia expresión. Su instalación en Toledo se ha presentado como una cándida y almibarada “Ascensión.”

Arriba: El arzobispo de Toledo bendice la escultura de Longobardi junto a Tolón y Polo. ABC Toledo 14/03/23, @H. Fraile. Abajo Nino Longobardi sostiene una de sus esculturas. EDCM 8/11/22. @Fulvio Ambrosio

La siguiente escena nos sitúa en el lugar donde se ha instalado la escultura y en la historia real de la iglesia-monasterio. El 31 de marzo de 1492 los reyes católicos, mientras celebraban el final de la presencia árabe en la Península, firmaron un decreto en el que: “Mandamos echar y echamos de todos nuestros reynos y senyorios occiaduos y orientales a todos los judíos y judías, grandes y pequenyos, que en los dichos reynos y senyorios stan y se fallan”. En cuatro meses tenían que salir de España o convertirse al catolicismo. Comenzaba así una doble tragedia para las personas y un desastre económico y social para incluir en la Historia de España. Las opciones consistían en marcharse o convertirse a la religión triunfante. Para entender mejor el desgarro de abandonar el solar de sus antecesores, sus propiedades, sus vidas, su presente y sus futuros y marchar al exilio, nada tan ilustrativo como comparar con las imágenes recientes de los emigrantes de Siria, de Ucrania o de Afganistán. Recuerden esas escenas. Dejan lo que tienen y lo que podrían tener para comenzar una nueva vida. ¿Dónde? ¿Qué lugar o territorio les recibiría? Para lo que se quedaban, ahora “conversos,” es decir, sospechosos habituales, se iniciaban las tortuosas peripecias de la Inquisición que se prolongarían durante los siguientes siglos.

Detalle de «La expulsión de los moriscos» de Vicente Carducho (c. 1627). Museo del Prado

Tercera escena. Ni los espacios públicos ni la arquitectura ni la escultura ni la pintura son neutros. El arte cuenta historias que no solemos conocer o hemos olvidado. Desde antiguo a los vencedores o conquistadores de otras culturas les obsesiona convertir en templos propios los templos de los conquistados, dominados o expulsados. Es la manera, junto con la violación de la mujeres, más radical de derrota y humillación. Porque la religión se asocia con la identidad. Los reyes católicos, para conmemorar sus triunfos bélicos y su poder, habían mandado construir en un lugar relevante de la Judería de Toledo, una de las más influyente de la época, un grandioso templo católico. Serviría como templo y lugar de enterramiento de ambos reyes. Su presencia en los barrios de los expulsados sería perpetua y reinarían toda la eternidad sobre sus fantasmas errantes. La política y otros intereses torcerían el destino funerario del imponente templo católico que los victoriosos reyes levantaron en la Judería de Toledo. Serían enterrados en Granada. San Juan de los Reyes tendría diferentes destinos, incluso ser destruido con saña y fuego por los invasores franceses en los comienzos del siglo XIX.

La expulsión de los moriscos (1894), de Gabriel Puig Roda. Museo de BBAA de Castellón.

En los tiempos del nacionalcatolicismo fue uno de los edificios más queridos del franquismo que se identificaba con las proezas de los reyes católicos. Por la inercia de aquellos tiempos, no tan lejanos, la iglesia acumula lista de espera para enlaces matrimoniales de postín. Y si son famosos y populares, la gente se agolpa en los alrededores para ver los elegantes vestidos de los contrayentes y de los invitados. Ahora en lo que queda de la Judería se dispondrá de una nueva imagen: el Cristo de Longobardi. Estamos retrocediendo a tiempos de contrarreformas que creíamos superados.

Jesús Fuentes Lázaro

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0 Comment

  • Isabel Gallardo Morera

    Lástima que se haya colocado en ese espacio privilegiado el Cristo del Hula hoop. ¿No hubiese sido más apropiada una obra de Alberto Sánchez?

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