Retrato de Penitente [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 14 D23 Retratos – Archivo VASIL


“PENITENTES” RETRATO ANÓNIMO

Penitente de la hermandad de la Virgen del Amparo

Semana Santa; el retrato no podía ser otro que el de un penitente. En este caso de la hermandad de la Virgen del Amparo momentos antes de iniciarse la procesión desde la Catedral.

Este hombre (o mujer) representa el anonimato de miles y miles de personas que, al menos una vez al año, se revisten para honrar la imagen de su Virgen o de su Cristo, en cada uno de los pasajes de la Pasión.

Ellos y ellas representan una de las tradiciones callejeras más ancestrales de cuantas aún perviven en torno a la religión católica. Da igual la condición social, económica, urbana, rural e incluso moral. Llega el día de “mi Cristo”, de “mi Virgen”, y todos estamos allí para procesionar con auténticas obras de arte en andas o en carrozas profusamente adornadas.

Pueden haber pasado cuatro, cinco o seis siglos, da igual, las ciudades se transforman para reproducir este acto de fe, imitando el sufrimiento del Maestro Jesucristo.

Ningún experto ha podido explicar -con cierto rigor- qué extraño mecanismo se activa en el cerebro de un cofrade cuando se acerca la Semana Santa y llega el momento de unirse a su Cristo, a su Virgen, a una imagen que la mayoría olvida el resto del año. En nombre de ellos viajan, cocinan, lloran e incluso rezan; pero hay algo por encima del fervor religioso que nos hace volver y ponernos el hábito, el cingulo y el capirote como autenticos pecadores en busca del perdón.

Otros, los cofrades estables, mantienen durante todo el año la actividad de la hermandad: octavarios, novenas, misas, viacrucis….. son los más religiosos o los más devotos; siempre al dictado del párroco asignado encargado de que todas las actividades transiten por los cauces adecuados al catolicismo.

Sufren 364 días al año el olvido de sus compañeros; pero llegado el Día “D” vuelven a brotar las flores sobre los altares andantes y la noche se hace complice del paso a golpe de horquilla de madera que va marcando el ritmo a los costaleros.

Tendrán que pasar muchos siglos para que, al menos en España, los penitentes elijan mayoritariamente irse a la playa para pasar la Semana Santa; aunque nadie sepa realmente por qué.

Quique J. Silva – Archivo Vasil

Nota del autor: En esta nueva colección de retratos contenidos en el Archivo Vasil, queremos promover la participación de los lectores con sus aportaciones en forma de comentarios, datos personales, alabanzas, reproches, anécdotas…. Todo aquello que nos ayude a conocer mejor al personaje retratado en cada entrega.

 

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