Casa de negocio (1) [José Rivero Serrano]

El apartamento de Trump en la Torre Trump de Nueva York

• Esas habitaciones pequeñoburguesas son campos de batalla arrasados por las huestes triunfantes del capitalismo mercantil, donde ya nada humano puede crecer. Walter Benjamin, 1926.

• Dice Helio Piñón que “la auténtica arquitectura es muy rara”. Casi tan rara como la auténtica poesía o el cine auténtico; casi tan rara como todo lo que se quiere verdadero y por ello necesario. Frente a toda esa amalgama de oropeles de creaciones del ‘prêt à porter’ o del ‘wash and wear’, la profundidad de lo auténtico y su enorme rareza. José Rivero, 2013.

• De hecho, creo que las cosas ya no existen. Lo que existen son las mercancías, y no es lo mismo. Santiago Alba Rico, 2023.

La sección Inmobiliaria y diseño, que desde hace años presenta el diario El País, en su suplemento dominical de Economía y que atiende al nombre directo de Negocios, bien merece alguna reflexión sobre la dualidad de tiempos y de pensamientos, dualidad de casas y de cosas y sobre la insoportable gravedad del problema inmobiliario.

Baste señalar, para ello, que en una misma entrega semanal –como en dos por uno– de cualquier ejemplar se puede obtener información de casas emblemáticas –con diversas figuraciones y formatos, pero con una común pertenencia al universo exagerado y ostentoso de los potentados: sean beautiful-people, sean mecenas de cualquier actividad lucrativa, activistas de redes e influencers, deportista de élite o patricios de la banca y la industria–, por lo que no es desatinado conectar la sección Inmobiliaria y diseño con el universo del lujo en el sentido convencional de “abundancia en el adorno o en comodidades y objetos suntuosos”, como manifestaba Pablo Llano en su artículo de El País semanal, ‘Hágase todo el lujo’ del 2 de abril pasado. Aunque el mismo texto no olvidaba citar que “lujo viene del latín luxus, dislocado, fuera de lugar”. De ahí la aplicación de la luxación como problema mecánico-esquelético que provoca disfunciones y torceduras. Junto a toda esa ensalada visual de torceduras, del Luxury world que representa Inmobiliaria y diseño, puede aparecer en las páginas próximas –como asunto económico nada más– una radiografía abreviada del problema de la vivienda, en cualquiera de sus facetas y vertientes: sociales, políticas, cuantitativas, económicas y, si se quiere, de diseño. Problema de la vivienda que perpetúa ‘la insoportable gravedad del problema inmobiliario’.  

Viñeta de El Roto del 9 de octubre de 2023 El País.

Si en el primer caso la opción de Inmobiliaria y diseño es sobredimensional y metadimensional –fijar cual es el óptimo superficial vital para el grupo relevante en cuestión–, en el segundo supuesto, la problemática que se expone es la de ajustar el par motor de oferta y demanda[i] para conocer la denominada en el AMVU como ‘demanda social insolvente’; esto es aquellos grupos sociales que quedan excluidos de la elementalidad del alojamiento básico y su acceso razonable. Cuestiones hoy desaparecidas del marco legal de la vivienda que se mueve en latitudes, casi exclusivas, de control de precios de arrendamiento y de fijación de zonas tensionadas. También en esa lógica arqueológica y genealógica de la vivienda[ii], daba pasos aquella normativa para conocer cuál es el mínimo superficial que puede otorgar el mercado al demandante de alojamiento o de la solución habitacional alternativa –como quiso la ministra de Vivienda Carmen Chacón, cuando hablaba de ‘soluciones habitacionales’–. Toda una teoría, pues, de máximos y mínimos inmobiliarios la que nos brindan las páginas salmón del citado suplemento de Economía. Y esta solución confrontada, la resume a la perfección El Roto, en su viñeta del 9 de octubre pasado: “viviendas hay, falta ajustar la gente a su tamaño”.

Por tanto, la pretensión de la sección Inmobiliaria y diseño, es la de mostrarnos un grupo reducido de piezas –con independencia de su calidad formal y arquitectónica[iii]– ubicables en el mundo del lujo y del glamur con pretensiones y discurso enfáticos. Ese universo de la beautiful-people y sus ramificaciones mid-class, ya ha sido estudiado en diferentes escenarios y secuencias internacionales y nacionales. El primero de ellos habría que atribuírsele al historiador Juan Antonio Ramírez, quien indagaba en su texto Arquitecturas artificiosas (Babelia, 4 agosto de 2007), sobre las denominadas ‘artes del turista’, artes que con toda propiedad pueden ser tanto buenas como malas. Para establecer Ramírez, un recorrido que fijaba el estilema del artificio entre “el regionalismo al estilo de la impunidad”. Y que daría lugar al hallazgo truculento de José Miguel Iribas, que años antes –en las actas del congreso DOCOMOMO Arquitectura moderna y turismo: 1925-1965, de 2003– había denominado como “cutrelux”, a “una estética divertida que es la que le gusta a los turistas de Benidorm[iv]. El segundo campo de estudio es el producido por Beatriz Colomina en su trabajo La pelouse Americaine en guerre. De Pearl Harbor à la crise des missiles, 1941-1961 (2010). Donde se da cuenta del papel desempeñado en el imaginario doméstico europeo por revistas emblemáticas de los Estados Unidos como Life, House beautiful y Better Homes&Gardens. Revistas que vienen a proponer y establecer el modelo de vida americano, propio del way-of-life y de la prosperidad de posguerra de la llamada pax-americana. Por más que en ese fondo idealizado aparezcan programas experimentales –en sentido contrario del propuesto por las revistas citadas antes– como el desarrollado por John Entenza, el Case Study House, entre 1945 y 1966 desde la revista californiana Arts&architecture, cuya finalidad era otra; era la de construir viviendas económicas y funcionales con piezas celebradas de los Eames, Richard Neutra, Pierre Koenig, Raphael Soriano o Eero Saarinen. Demostrando el sentido inverso desplegado por la sección Inmobiliaria y diseño.

Portada de la revista ¡Hogar! 2006

Y el tercero, en el plano nacional de nuevo, de la mano de Pedro Azara, en el trabajo y exposición consiguiente, ¡Hogar! El imaginario arquitectónico en la revista ¡Hola! (2006). Donde la nota de portada –que ya es una auténtica declaración de intenciones del contenido– la compone un solemne salón del diestro taurino Jesulín de Ubrique que se emparenta y se conecta con la conocida decoración de los apartamentos presidenciales de Donald Trump en la Trump Tower, abarrotados de quincallería dorada, equivalente al lujo dorado y emblemático, como ha prolongado el fotógrafo David La Chapelle en sus trabajos rebosantes de estrellas macizas y de escenarios fingidos. Pose nacional la del ex torero de Ubrique, que con su esfuerzo taurino –como demuestra la escultura de bronce, que corona la mesa-centro– ha llegado a labrar la nobleza de armas que se dibuja en la chimenea del fondo de la estancia. El texto de Azara tampoco deja lugar a dudas del proyecto desarrollado en su investigación; lo denomina El tiempo no pasa: el imaginario arquitectónico en la revista ¡Hola!, que subtitula Aquí si hay quien viva (casas con estilo). Por más que alguno despistado, pretenda invertir lo afirmado y decir que ‘Aquí no hay quien viva’, porque la obsesión no es vivir sino mostrar propuestas de vida. Propuestas de vida que pueden producir confrontación y equívocos, como los señalados por Ignacio Peyró en Ya sentarás cabeza. Cuando fuimos periodistas (2006-2011).  al contraponer lo social y lo político: “¿Hay casas de izquierdas y casas de derechas? Por supuesto que las hay. No poca de la arquitectura de vanguardia se quiso obrerista y revolucionaria, lo cual implicaba no ya quitar la plata que no tenían todas las familias, sino desterrar el viejo tapete de ganchillo. Las fotos de la boda puestas a amarillear…Es más difícil distinguir entre despachos de izquierdas y despachos de derecha. Incluso en el Congreso, quizás porque, a izquierdas y derechas, lo que predomina es el desorden”. Sin embargo, mantiene Andrés Trapiello (Fotomatón, 8 enero 2021), que “unos y otros [izquierdas y derechas] pueden vivir en parecidos chales…”.

Katy Perry, en Vogue. @ David Lachapelle

La idea de Peyró da lugar a la contraposición de estilos y códigos formales, que se perciben como cuerpos ideológicos globales y aun contrapuestos. Así el estilo Bauhaus, propio de las izquierdas daría entre nosotros su réplica a la revista Nuevo Estilo –un paradigma de buen gusto burgués organizado– o a la más elaborada Architectural Digest –propia para las nuevas clases medias ilustradas–. Podríamos recorrer el cuerpo de diferentes revistas europeas desde los años sesenta, que no solo fueron exponentes de pensamiento y crítica arquitectónica, sino también plataformas de promoción del gusto, entendido a la manera que señala Gillo Dorfles. Construyendo un relato de los estilos modernos –podríamos decir modernistas, modernoides, modernizados– como cuerpos laicos y proletarios. Este fue el estigma que bautizo la expansión de los criterios estilísticos de los arquitectos alemanes llegados a los Estados Unidos de la postguerra y que fue parodiado años después, por Tom Wolf en su obra ¿Quién teme al Bauhaus feroz? Donde se contraponen las piezas blancas y nihilistas –que se propagaron como una nueva estela estilística desde Yale, Harvard y el MoMA mismo y que llegan a llamarse Glass boxes– con las tradiciones autóctonas, coloristas y abigarradas. Todo ello en la medida en que los arquitectos europeos –desde el impulso socialdemócrata de los años veinte– habían estado más interesados en los aspectos sociales de la casa-habitación-vivienda que en las fantasías del imaginario construido posible. Y ello es visible en los congresos del CIAM de 1929 y de 1930, en Frankfurt y Bruselas, dedicados a la vivienda mínima –existenz-minimun–. Experiencia de los problemas del alojamiento de masas que se prolongan con las actuaciones de las ciudades de la socialdemocracia alemana, conocidas como Siedlungen, con viviendas de promoción sindical o promoción municipal.

Y por ello, todo lo publicado en el suplemento dominical Negocios tiene la dimensión especial de un anuncio cualificado y sobredimensionado –no una crítica de Arquitectura de la pieza comentada o una reseña de Modos de vida– en la referida sección Inmobiliaria y diseño; toda vez que en el parte publicitario se expone la situación de la pieza, la superficie útil y construida, el estado y el precio final, acompañado de un teléfono. Lo que no sabemos es si el periódico cobra comisión en las transacciones que se resuelvan tras el anuncio. El recorrido se acomoda a los extremos bipolares del Ejemplo Histórico –remedado en definiciones vernáculas: Palacio Indiano, Estilo Mudéjar, Casa de 1910, Mansión Habanera, Masía Modernista o Casa Hórreo– y del Prototipo Moderno –caracterizado por atributos intangibles: Minimalismo, Geometría Pura, Diseño Moderno u Hormigón Blanco–. Como si todo ese universo del lujo inmobiliario pivotase entre lo Pintoresco-Añejo[v] por un extremo y, por otro, al acomodo de lo Moderno Digerible. Es por ello posible encontrar elementos arraigados en un pasado apacible o en un moderno en tecnicolor tamizado por la pluma de Sandra López Letón, responsable de la sección y de los pies de texto.

Casa diseñada por Jean Nouvel en Niza. @elpais

El otro extremo constatable –por si no se hubiese percatado el lector– es el del musculo económico de las piezas ofertadas. Es posible, por ello, avanzar con una villa diseñada por Jean Nouvel en Niza, por 20,9 millones €; junto a ‘Una casa palaciega con mucha historia’ en Segovia por 2.05 millones € y junto a una ‘Joya modernista catalana del siglo XX’ en Sarriá por 5,75 millones €, como se publicaba el 8 de octubre de 2023. Del mes de julio de 2016, era la oferta de ‘Casa con vista al gol de Las Rozas’ por 1,85 millones €, el ‘Refugio de la élite en Long Island’ por 10,8 millones € y la ‘Vivienda junto al mar’ en Tarragona por 795,000 €. Sin olvidar el caso del ‘Paraíso de la isla griega de Skiathos’ por 18 millones, publicado el 9 de abril de 2023. Todo un orden social construido en el entorno del dinero[vi] y del turismo. Todo ello, quedaba claro en los titulares del 6 de septiembre pasado, ‘Marbella, la preferida de los ricos’, una conjunción que no hacía sino ratificar el esqueleto de los anuncios de Inmobiliaria y diseño y que ratificaba el subtítulo del texto ‘La ciudad malagueña y su entorno se afianzan el liderato del lujo inmobiliario, donde la demanda supera la oferta y las viviendas alcanzan los 36 millones’. Lujo inmobiliario codificado ya, con las propuestas repetibles como las diseñadas por el modisto Karl Lagerfeld, presentadas en Marbella con precios de partida desde 15 millones. Y que llegan al arquitecto boliviano –experto en estilos náuticos, coloniales y retros de Miami– o a los diseñadores de Inditex, con la línea Beyome Homes, que prolonga el mundo concebido como un escaparate, a la arquitectura como escaparate. Pura formalización externa tras el vidrio comercial. Formalización huera y vacío conceptual que se prolonga hasta los relato históricos. Como se hacía ver en la noticia de las excavaciones de la Villa romana de Noheda (El País, 18 abril de 2023), acogida al binomio ‘Lujo y opulencia’.

José Rivero Serrano, arquitecto


[i] El AMVU (Acuerdo Marco de Vivienda y Urbanismo) del 21 de septiembre de 1981 trataba –entre otras cosas– de buscar la concertación de agentes públicos y privados en la resolución del repetido problema, como se situaba en el segundo considerando de este acuerdo. “Crear todos los instrumentos y propiciar todos los comportamientos necesarios para que pueda existir, en tiempo y forma, una oferta de viviendas ajustada a la demanda realmente existente”. Estableciendo además que “El Plan Trienal de Vivienda 1981-1983 constituye una previsión razonable a la vista de los datos disponibles

[ii] El carácter dimensional del momento en que se formula el AMVU, quedaba regulado por la orden del 24 de noviembre de 1976. Con las llamadas Normas Técnicas de Diseño y calidad de las Viviendas Sociales, que establecía ya un programa superficial en función del grupo familiar y de sus integrantes; variando desde los 36 m2 para dos personas, hasta los 96 m2 de ochos personas.

[iii] Las referencias de la calidad formal y arquitectónica de las viviendas parecen remitirnos, en general y de forma aproximada, a las revistas específicas de Arquitectura. Hay un paquete posterior de revistas de Casa y Decoración, que tantean en un universo limítrofe pero no coincidente, donde prevalecen aspectos de la domesticidad alojada y ‘alujada’. Y finalmente, esta sección de Inmobiliaria y diseño, remite a modelos estrictamente comerciales, similares al de los grandes grupos inmobiliarios. Pero que no renuncia a un subrayado cultural en algunos casos. Como ocurre con las citas de nombres propios como Javier Carvajal –el 5 de marzo de 2023–, de Melvin Villarroel –el 19 de marzo de 2023– o de Jean Nouvel –el 8 de octubre de 2023–.

[iv] El mismo Iribas, en el Foro del Turismo de Las Palmas del mismo año 2003, había protagonizado un debate llamado Aprendiendo del éxito, –en alusión al trabajo de Venturi, Izenour y Scott Brown, Aprendiendo de Las Vegas (1977)– para hablar de Miami, Las Vegas y Benidorm, “como ejemplos mundiales de éxito consistente”. Aunque el éxito de Benidorm ya lo había conceptuado Iribas en 2001, al fijar que “Benidorm triunfa por el alcohol, el baile y el sexo”. Y poco o nada por su urbanismo y su arquitectura, decimos nosotros. Por su parte Erik Harley en Pormihuevismo (2023) le, dedica a Benidorm el capítulo 1 de su texto, bajo al advocación Mas es poco –de estirpe miesiana– en un epígrafe que establece como apartados Benidorm, Dictadura, Bikini, Jubilación, Sol embotellado.

[v] Iñaki Abalos, en las citadas ponencias del congreso DOCOMO de Valencia, establecía su trabajo bajo la rúbrica de El pintoresco moderno.

[vi] No es casual que el 22 de julio de 2022, se publique la oferta semanal, bajo la denominación ‘Lujo en Ibiza’ por 11,9 millones. De igual forma, el 6 de noviembre se nos informaba que ‘La Finca va a por los herederos de los millonarios’. En alusión a la promoción de los hermanos Cereceda, donde ha adquirido visibilidad los trabajos del arquitecto Joaquín Torres, responsable de enormes viviendas de la Jet set financiera y deportiva.

 

 

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