MADE IN JAPAN. Espacios reducidos en la ciudad. La sencillez compleja de lo pequeño. [Pablo Corroto Pradillo]

¿CUÁNDO ES CONSIDERADO EL CONCEPTO DE UN ESPACIO PEQUEÑO COMO UNO BUENO EN LAS GRANDES URBES?

 

  Una breve introducción.

En la actualidad, el diseño arquitectónico debe recoger las necesidades de los espacios que habitamos, tanto en lo estético como en lo tecnológico. Comprendiendo el diseño como un proceso creativo y técnico dirigido a un objetivo específico existen ciertas bases que apoyan su desarrollo y creatividad en la proyección de un espacio.

Con el concepto de reducido como un espacio complejo y sencillo, se busca investigar a través de una experiencia práctica propia de los espacios mínimos proyectados bajo la filosofía arquitectónica del país nipón, que reúnen todas y cada una de las funciones para las que se concibieron y que son necesarios para las actividades diarias en un contexto doméstico confortable.

Si algo define al espacio japonés esta es la propia belleza de la función para la que se diseñó un espacio.

No se trata de hacer espacios reducidos robóticos, flexibles y/o estandarizados, más baratos o más eficientes; se trata de diseñar dentro de un cierto rango de dimensiones funcionales en relación a las acciones de sus usuarios, llevando el espacio a sus máximas posibilidades sin perder la escala justa y necesaria para ser confortablemente habitados y mostrar la propia belleza del desarrollo de una acción.

Es necesario saber en qué medida los objetos de los cuales el hombre está rodeado; se debe saber cuánto espacio necesita estrictamente el usuario entre el propio mobiliario, para realizar sus tareas con comodidad, pero sin desperdiciar inútilmente ese espacio.

A pesar de la especificidad que se puede lograr así, es posible que esta unidad de medida permita programáticamente que los edificios sean más flexibles a largo plazo. Los espacios responden a dimensiones que no cambiarán mucho con el paso del tiempo, ya que son parte de la naturaleza del hombre. Otros parámetros espaciales de diseño incluyen siempre una cierta arbitrariedad que hará que una habitación sea más adaptable y podría dar lugar a una reconversión hacia nuevas posibilidades, pero sin dejar de lado su objetivo ya que lo que se busca con esto es la reducción del espacio al mínimo sin afectar las actividades de las personas.

  El espacio reducido.

En estos espacios no hay espacios muertos, corredores y conexiones sin una función que no sea la de unir dos espacios; no, ¿por qué un pasillo no podría ser un comedor según la longitud de esta función? ¿O una escalera un refugio y lugar de almacenamiento?  Si por algo se caracteriza la filosofía arquitectónica japonesa es por su funcionalidad elemental y por ello todo esto se refleja directa y literalmente en la forma arquitectónica espacial externa de la propia arquitectura que se adapta al entorno que acoge aquello que consideramos como “pequeños espacios” independientes en la ciudad.

1 FUNCIÓN = 1 ESPACIO FUNCIONAL

¿De dónde viene nuestra arquitectura cuando hacemos un proyecto? ¿Estamos tomando la única medida que realmente importa como punto de partida?

Cuando la mayoría de las personas se imaginan la casa de sus sueños, es difícil pasar de la Súper Casa. Y este desorden inmenso que en ella se produce no está haciendo a las personas más felices.

Las personas deberían centrarse más en la calidad de sus hogares (también en la calidad del espacio) que en la cantidad (es decir, metros cuadrados que tiene); debemos construir (o remodelar) casas que reflejen nuestro estilo de vida real. Deberíamos pensar en las formas en que usamos el espacio, ¿dónde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo? ¿Qué actividades hacemos en esos espacios? y componer nuestras casas de acuerdo con ese pensamiento.

Con esto, el concepto de espacios reducidos viene a decir realmente que se debería proyectar de forma en que se logre hacer de una casa un hogar y amar cada centímetro de ella, sin importar el tamaño; de modo que la compleja funcionalidad programática en espacios sencillos y adaptativos se manifieste por completo en el diseño arquitectónico y este concepto, junto con el de diseño, están relacionados directamente con el estado del entorno y el nivel de conciencia para adquirir una extensión espiritual en lugar de físico únicamente.

La generación de este  tipo de espacios es una propuesta interesante (lejos de un interés sobre un beneficio económico) para una nueva forma de vivir en la nuevas y complejas urbes hacia las que poco a poco el mundo se está encaminando, un sitio estrecho y minúsculo en la enorme densidad de la ciudad.

Es este caso, esta breve reflexión sobre la proyección de estos espacios se centra en esta búsqueda de la pequeña escala independiente en la ciudad, que no aislada, no eligiendo un emplazamiento específico, sino que eligiendo aquellos lugares estrechos (“huecos” de la ciudad) que se encuentran dispersos por toda la ciudad.

Dentro del marco de pensamiento de concepción y diseño de un sitio pequeño, cualquiera podría pensar en un método para asegurar el volumen máximo del sitio y crear un espacio dentro de él, pero este método dificultaría la creación de una conexión con el entorno.

Por lo que en este contexto, es muy interesante la posibilidad de experimentar con soluciones que optan por la generación de planos divisibles continuos en su recorrido en los que la apariencia exterior transmite la suma de espacios independientes. Conectar el espacio como si los bordes de una y otra sala estuvieran unidos de una forma tan sencilla que desaparece la propia unión, sutilmente deformados, uniéndose para eliminar los corredores. El espacio externo entra en la brecha entre una habitación y otra, lo que expande la conciencia del habitante del espacio hacia el entorno, creando conexiones y extendiendo psicológicamente el espacio.

Cada habitación que compone el espacio total se proyecta de manera muy reducida y mínima, pero ahí es donde la clave para el diseño de estos “espacios reducidos” reside; un conjunto de múltiples y numerosas habitaciones y pequeños espacios completamente independientes conforman un espacio habitable cómodo, funcional y pequeño, equipado con todas las funcionalidades que deben estar presentes en un hogar.

Al generarse tantas habitaciones, a pesar de su tamaño, uno puede sentirse como un “enano” deambulando por un enorme castillo. La variedad de estas “conexiones” que unen el espacio entre sí y con el exterior a través de los huecos o deformaciones de las propias habitaciones producen una gran cantidad de encuentros que permiten a la persona que las recorre un viaje ininterrumpido a través del espacio y al dividirlo en todas esas pequeñas habitaciones se crea una extensión en el propio nivel de conciencia; distancias cómodas y un sentido de interacción espacial con los aspectos físicos e intangibles del espacio. Cuando tienes la oportunidad de recorrer uno de estos espacios y no verlo en una simple fotografía o imagen, las personas que lo recorren disfrutan activamente del espacio exterior e intersticial, del espacio exterior entre la casa y la ciudad que aún se siente como propio del hogar. Son espacios extremadamente pequeños inmersos en una gran ciudad en las que sus propias actividades cada vez se van superponiendo más, pero en los que pequeñas plantaciones en tiestos de barro se acumulan como si de un patio castellano se tratase para su sencilla contemplación y disfrute.

Se pretende crear la sensación de que el tiempo necesario para moverse naturalmente entre la brecha (afuera) y el interior ha aumentado. Esta diseminación psicológica no es en un sentido físico sino una sensación moderada de distancia entre las familias de espacios. Nace de la construcción de estas pequeñas salas, concebidas en un nivel de conciencia en el que hay una distancia confortable pero finita entre dos espacios. Resultando de todo esto una unidad de vivienda aislada en respuesta a la climatología del lugar y las condiciones particulares de una ciudad singular. La eficiencia de calentamiento aumenta al controlar el volumen de aire que recibe un espacio. Una unidad de fácil acondicionamiento por su tamaño, en la que dada la considerable reducción del volumen de aire que acoge en su interior, convierte cada espacio en una auténtica cortina de eficiencia energética completamente entre habitación y habitación, y que individualmente los convierte en “bordes / límites de temperatura”.

Uno puede vivir en estas casas cómodamente y confortablemente, incluso en estos pequeños huecos de la ciudad, lugares estrechos, sin perder la privacidad del propio individuo que poco a poco se va diluyendo en las metrópolis actuales. El concepto de diseño se puede resumir como el ganar la extensión espiritual y psicológica del espacio más que el de su extensión física, creando relaciones entre cada espacio dentro del edificio y con la conciencia nivelada del estado circundante. Es una nueva vida en un lugar reducido y hueco estrecho en la densidad e inmensidad de las ciudades.

Es por eso que se consideran los espacios pequeños como buenos.

Pablo Corroto Pradillo, arquitecto.

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