Diario alegre de un encierro triste. Día 24 [Quique J. Silva]

@Mercedes Benjamín Juan. Diario alegre de un encierro triste. Día 24.

Jueves Santo

Hace ahora 10 años, tuvimos la genial idea de comprar un pisito en Cádiz; donde pasar las vacaciones y desconectar frente al mar, lejos de la llanura manchega. Yo creo que a los de interior nos atrae tanto el mar porque nos permite soñar como marineros.

Pues eso, como todos los años, la primera salida hacia la inmensa arena blanca coincide con la Semana Santa.

He cargado la ropa de cama (que ya se quedará allí toda la temporada), la cafetera vieja, una sombrilla nueva, tres sillas plegables y una magnífica nevera portátil para ese monumento Patrimonio de la Humanidad: “La Alhambra”.

Ya sé lo que estáis pensando; pero yo soy portador de un “papel” que me ha facilitado el SESCAM. El documento, después de una serie de tecnicismos, concluye: “por prescripción facultativa”.

Nada más cruzar el Polígono, lógicamente, nos paran. Y yo, orgulloso, sin ni siquiera ponerme la mascarilla, muestro mi salvoconducto (como en las películas).

  • Pase usted señor -me dice un amable Guardia Civil que oculta su rostro tras una máscara (y no es precisamente la del Zorro).
  • Prueba superada –le digo a mi mujer-.

Y seguimos, esta vez sin atascos, claro, primero la autovía de Andalucía y luego la autonómica que nos deja en la Tacita de Plata.

@Jesús Gómez-Escalonilla Sánchez-Infante. Diario alegre de un encierro triste. Día 24

Allí nos vuelven a parar, muestro el papel y nuevamente se obra el milagro; nos dejan seguir hasta el apartamento.

Nos acostamos, cansados y exhaustos por la excitación de un viaje casi ilegal.

Algún vecino tiene la música más alta de lo normal y otro toca el saxo en su balcón con un chaleco de luces led. Me he despertado con sed.

@Antonio Esteban Hernando / D24 del Diario alegre de un encierro triste

Voy a la cocina con la intención de beber y de mirar, desde la terraza, cómo se mece la luna entre las olas de la bahía.

¡Vaya mierda! Lo que veo es la colada de mi vecina y al fondo, la Catedral, el Alcázar y la torre de Santo Tomé.

 ¿En Toledo? Y me cago en la madre que parió a todos los que ni siquiera me dejan soñar.

Objetivo del día: No acostarme antes de las ocho.

Y mañana será otro día.

Quique J. Silva

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