El menos conocido o el gran “tapado”: Luis de Vega, el arquitecto de “el poder político”. (I) [Joaquín López López]

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*(Izq.: tres palacios proyectados para la nobleza) (Der.: Alcázar de Toledo). Igual escala.

Se hallaba como Covarrubias establecido en Toledo cuando Carlos V nombró á los dos por sus arquitectos en 21 de diciembre de 1537 para trazar y hacer las obras que se ofreciesen los alcázares de Toledo y Madrid. En la noticia de Covarrubias se dijo salario que se le señaló, y que de acuerdo común trazaron ambos estas obras, dirigiéndolas al principio alternativamente, hasta que…”

*Llaguno y Amírola, Eugenio.: “Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración“. Madrid, 1829. Ed: Ediciones Turner S.A., 1977. Tomo II, Capítulo XII, pp. 3.

De perfil bibliográfico y biográfico en ocasiones confuso y a veces desconocido resulta complicado reconocer con exactitud la obra realizada por Luis de Vega. Arquitecto (???-1562).

Se forma como arquitecto en la segunda década del siglo XVI en el ambiente tradicional de Alcalá de Henares, junto a Pedro de Vega, siendo ya “oficial de las casas que mandó hacer el cardenal” (1)

Entre 1524 y 1529 ya como arquitecto independiente se traslada a Valladolid y permanece vinculado a Castilla y León, ocupándose de las trazas y de la ejecución entre otras de las casas de don Francisco de los Cobos (2), Secretario de Estado con Carlos V en 1529, con el que mantiene especiales relaciones que le sitúan cerca de la corte, denominándosele en 1529 “obrero mayor de su magestad” (3).

Luego sería “maestro mayor de obras” del emperador, “trabajó a las órdenes de Carlos I desde 1532” (4). Para terminar siendo “maestro mayor” de las del rey Felipe II.

Primera aproximación al personaje: tres palacios para la nobleza.

En 1524 los reyes no cuentan con residencia propia en Valladolid hasta esa fecha se alojan en palacios de diferentes nobles cada vez que acuden a la ciudad. Francisco de los Cobos les ofrece su palacio, iniciándose las obras entre el 24 y el 26 de la década según proyecto realizado en fechas anteriores por Luis de Vega. Las obras se terminan a finales de la década.

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Palacio de los Cobos de Valladolid

El edificio se proyecta y se dispone en torno a un patio rectangular de cinco por seis intercolumnios en dos alturas, se compone en su alzado con arcos carpaneles de tres centros en planta baja y deprimidos cóncavos de dos centros en la superior, con galería o corredor alrededor que da servicio a las crujías en sus cuatro lados, la escalera se dispone en la crujía opuesta a la fachada aunque la existente actualmente fue realizada por Ventura Rodríguez a finales del XVIII, se entra al patio a través de zaguán en oblicuo y no manteniendo la axialidad del patio.

Los carpaneles forman ángulo de 60 grados, menor de los 180 que tiene uno de medio punto; y los deprimidos con dos cuartos de circunferencia de radio un cuarto de la luz unido por dintel plano paralelo a la línea de impostas (arranques). Apoyan sobre columnas en ambas plantas de orden compuesto sin pedestal dotadas del correspondiente capitel de volutas en espiral y vegetal de acanto, la decoración de los medallones se atribuye a Esteban Jamete.

Además de concebirse como residencia que cubre las necesidades representativas y domésticas de la familia se amplia para que sirva como alojamiento provisional de la familia real, a partir de 1534 y por encargo del rey: “para nuestro aposento y de la serenísima emperatriz… y de los excelentísimos príncipes nuestros hijos porque en el que al presente hay tenemos estrechura de aposento y conviene para nuestra salud y recreación arreglarse” (5).

De esta ampliación también se encargará Luis de Vega, disponiéndose un segundo patio con arco de medio punto contiguo al anterior y paralelo a fachada empezando a separar de esta manera los espacios a usar por el rey y por la reina, respondiendo así de manera más adecuada a las necesidades programáticas de la corte borgoñona de manera similar a como se realizará en las residencias que mandará construir el emperador.

A partir de 1528 interviene en la ejecución y traza del palacio de los Dueñas en Medina del Campo (6) por encargo de D. Diego de Beltrán, miembro del Real Consejo de Indias. Trabajará en esta obra hasta 1543.

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Palacio de los Dueñas en Medina del Campo

La planta del edificio es cuadrada y lo compone con un patio central rectangular porticado de dos pisos con arcos rebajados carpaneles y al igual que en Valladolid las enjutas de los arcos con medallones son de Esteban Jamete. Se accede al patio a través de un amplio zaguán con secuencia espacial en doble codo por una de sus crujías laterales y de esta a la escalera de tres tramos.

Francisco de los Cobos encargará también a Luis de Vega las trazas del palacio que se construirá en Úbeda su localidad natal en 1532 (7). (Palacio de los Cobos en Úbeda, imégen inferior)

Esta residencia se estructura básicamente en torno a un patio cuadrado de cuatro por cuatro intercolumnios con dos galerías porticadas; en la inferior ya utiliza arcos de medio punto que apoyan sobre esbeltas columnas con capitel compuesto de doble ábaco y temática heráldica sin conexión alguna con los vallisoletanos, más relacionados estos con otras obras coetáneas ubetenses; la superior se realizará con arcos deprimidos cóncavos al igual que en Valladolid.

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Palacio de los Cobos en Úbeda

De la obra realizada por Luis de Vega se conserva la fachada y el patio. Se entra bajo una portada con arco de medio punto de amplias dovelas que da paso a un zaguán que comunica con el patio por una de las crujías laterales.

Luis de Vega adaptará el programa de necesidades a una característica común en su obra situando en planta baja lo que parece el palacio de verano: zaguán, dos caballerizas y pajar en una crujía; una sala y tres dormitorios en otra; bodega y cocina por un lado y otra sala con dos dormitorios forman las otras dos. Y en planta alta el de invierno: sala, antesala y dos dormitorios; otra sala con dos dormitorios más y corredor al sol; otra sala con cocina; y dos dormitorios más con sus corredores y galerías conformaran las cuatro crujías (8).

En 1527 trabaja en el Colegio Fonseca en Salamanca, en el que dio traza a un artesonado sobre “una de las escaleras del claustro” (9). En este mismo edificio Covarrubias también intervendría en el diseño de la techumbre para el artesonado del “general grande” (10).

Francisco de los Cobos es nombrado Alcaide de Simancas en 1538, vio en esta fortaleza el sitio ideal para la creación de un depósito para conservar los documentos oficiales. Luis de Vega, como arquitecto cercano al poder político, una vez más es el encargado de diseñar los planos del Archivo. En 1543 comienza el traslado de los documentos.

En las fechas en que Luis de Vega realiza estos proyectos ya se había publicado la primera edición del manuscrito de Leon Battista Alberti De re aedificatoria” en 1485, y estaba presente la publicación en 1526 de Medidas del romano de Diego de Sagredo. Obras que ya influían en los arquitectos de la época, en especial a Pedro Machuca y de las que ya hablaremos más adelante.

En el lenguaje clásico, el de Vitruvio, un ordenes la unidad de “columna y superestructura” de la columnata de un templo. No tiene por qué haber pedestal pero sí tiene que tener entablamento. (¿Qué sentido tiene una columna si no sostiene algo?)

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Con rigor el “orden” pertenece a un sistema primitivo de construcción: la arquitectura adintelada. Asistimos en este momento a la reformulación de la gramática de la antigüedad, del dintel se pasa al arco como parte de la superestructura del “orden”.

El intercolumnio marca “el tempo” de un edificio, y una vez se establece ya no se puede olvidar; es decir, todo es función del espaciado entre columnas medido en diámetros y de la relación con el cociente entre el diámetro inferior y la altura del “orden”.

En definitiva, “la belleza” es armonía y ésta es proporción… pero la pregunta es: ¿cuál es la correcta? 

Esto queda reflejado tan sólo en el patio, que es amplio, es el elemento organizador preferiblemente de traza rectangular para marcar direccionalidad y el número de intercolumnios tiende a ser impar busca la simetría; la galería es el elemento que distribuye y del que se sirven las crujías, que son cuatro, que se disponen alrededor y funcionan como contenedores de “cajas”.

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*(Izq.: los Cobos, Valladolid) (Centro: los Dueñas, Medina del Campo) (Der.: los Cobos Úbeda).

En la crujía de fachada sitúa lógicamente el zaguán, que también es amplio, jerarquizando la secuencia espacial de acceso. La escalera la sitúa en la crujía con orientación norte no reforzando todavía la idea de axialidad y eludiendo la simetría de manera contradictoria a la composición del patio; no la enfrenta al zaguán que también se desplaza del eje, éste no se encuentra en el centro. En las otras dos crujías, con mejor orientación, se disponen las salas y los dormitorios.

Veremos más adelante el cómo le repercute todo esto en la traza de los palacios que proyecta para el emperador.

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Sección del alcázar de Sevilla que se encuentra Luis de Vega para su ampliación. Redibujado de Antonio Almagro.

Joaquín López López, arquitecto.

(1) Castillo Oreja, Miguel A.: “La eclosión del Renacimiento: Madrid entre la tradición y la modernidad “en Madrid en el Renacimiento. Madrid. 1986, pp. 166-7.    (2) Urea, Jesús: “El palacio Real de Valladolid”. Boletín del Semanario de Arte y Arqueología. Universidad de Valladolid, 1975. T. XL-XLI, pp. 244-5.    (3) Urea, Jesús: “El arquitecto Luis de Vega (h.1495-1562)”, en A introducao da Arte da Renascenca na Península Ibérica. Coímbra, 1981. Pp. 147-168.    (4) Llaguno y Amírola, Eugenio: “Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración”. Vol. II. Madrid. 1829. pp. 3-9 y 153-168.     (5) Martín González, J.J.: “La arquitectura doméstica del Renacimiento en Valladolid”. Valladolid. 1948. pp. 179-180 y 177-178.    (6) García Chico, Esteban: “El Palacio de Dueñas de Medina del Campo”. Boletín del Semanario de Arte y Arqueología. Universidad de Valladolid, T. XVI, 1949, pp. 87.    (7) Keniston, H.: “Francisco de los Cobos, Secretario de Carlos V”. Madrid: Castalia. 1980. pp. 145-147.    (8) Keniston, H.: “Francisco de los Cobos, Secretario de Carlos V”. Madrid: Castalia. 1980. pp. 147.    (9) García Chico, Esteban: “Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid”. Tomo III. Medina del Campo. Valladolid, 1961, pp. 34 a 39.  (10) A.H.P. de Salamanca: protocolo 2925, fig. 167.

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