El anfiteatro y el circo toletani [Lope González Palomeque]

Giovanni Battista Piranesi, Anfiteatro di Verona.

El reciente alumbramiento del ya conocido anfiteatro de Toletum de las “Covachuelas”, suma al circo máximo de la Vega Baja un nuevo tesoro fuera de murallas. También debió tener Toletum teatro, muy probablemente a la griega – amoldado a uno de sus barrancos-, aunque este aún se oculta. O quizás jamás lo tuvo, y eso marcó el devenir de una ciudad más dada a las porfías cruentas que a la declamación de la palabra.

La ciudad, como un ente inteligente, llegado el momento justo, cuando la sociedad ya está sensibilizada sobre el valor de su pasado, nos revela lo escondido para al tiempo que nos pone delante, como un espejo, un proyecto de futuro, clamar atención por una nueva deriva: ¡Ya ha llegado el momento de que también extra muros me traten con esmero y cuidado!

En otros tiempos, no hace mucho, las bóvedas exhumadas, bien hubieran sido voladas o a estas horas bien serían damnatio memoriae, encapsuladas en toneladas de hormigón. O lo que es peor irían camino de enterrarse en informes y contra-informes, en la cárcel de papel burocrático, ahora virtual que lo hace si cabe más etéreo y volátil. El sistema, aún con cosas por corregir, ha mejorado. Un merito colectivo en el que ha influido sin duda la llegada hace veinte años del Consorcio de Toledo, que con trabajo ha cambiado la mentalidad popular toledana sobre lo que hace dos lustros solo eran incómodas piedras viejas.

En la representación de la historia de construir una casa donde ha aparecido parte del anfiteatro de Toletum hay muchos protagonistas : propietarios – Sagrario y Pepe que con gran esfuerzo ahorraron y se hipotecaron para hacerse su casa -; arquitecto – José Antonio, que cicatrizado por la crisis inmobiliaria y la Filomena aún resiste echándole 12 horas de trabajo diario en solitario-; arqueólogo -Javier, que sustenta afición humanística a media jornada con un trabajo que le permita vivir -; constructor -Tomás que por fin salió del ERTE y veía la luz al volver al tajo-. Son todos actores de un relato que, en otros tiempos, iría camino del drama, si no de la tragicomedia berlanguiana burocrática que exigiría a Sagrario y Pepe construirse en vez de una humilde casa con patio, construirse un sótano con bóvedas romanas a seis metros de profundidad. Los nombres son figurados, son personajes iguales de historias similares. Nombres que ponen cara al teatro de la vida, al esfuerzo humano que hay detrás de quienes en este asunto han actuado con gran responsabilidad y por tanto nunca deberían verse dañados por el resurgir de un patrimonio colectivo que a todos nos enriquece. Nunca un asunto de este tipo debe convertirse ni en una desdicha ni en una carga más.

Ahora los “entendidos investigadores” propondrán aquí lo mismo que para el circo de la Vega Baja, una solución tipo recreación virtual 3d. Algo así como súbase usted este código QR al móvil y le ponemos una de romanos, con cuadrigas y leones incluidos. Igualito, que escuchar en vivo al coro de los esclavos judíos, elefantes incluidos, de la ópera Nabucco, en la Arena -anfiteatro- de Verona. Igualito, ¡ni quitar, ni poner! Que diría un TTV de raza. 

Pero esta vez ha habido suerte, actuará el Estado: ediles, curia, duoviros y quattuoviri, garantía de una sociedad organizada. La inmediata visita de los responsables de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Castilla-La Mancha así lo afirma y pondrá en marcha el mecanismo de una Administración que puede ser modélica, como también lo fue Roma en su esplendor. Parada la obra, en el entreacto, sucede el siguiente diálogo. Donde entran en escena nuevos protagonistas: la Administración -los personajes de la curia-. Con agilidad resolutiva y no exenta de un carácter soñador ajenos a los problemas que habrá que resolver, y después de felicitar y felicitarse por el importante hallazgo, los officialis ponen todos sus medios a favor de resolver el bien común:

Agrimensores carolingios debatiendo

ALBA.- (La autoridad, calmada y conciliadora) Hay que organizar el asunto (pausa) Tenemos que administrar con ingenio los escasos recursos. Lo primero: estudiar los restos con pericia.

PARMENIA.-  (de la curia, especialista en la Roma Alto Imperial) Me pongo yo misma con Javier (el arqueólogo, cara de alivio) a analizar las bóvedas y criptopórticos. Tenemos el plan de empleo estival y este sería un buen lugar para poder contar con tres peones. Calculo, (pausa), al menos dos meses de trabajo de excavación en área y documentación… Es muy, muy probable que el hallazgo se extienda en superficie.

PAOLO.- (también de la curia, arquitecto de amplia trayectoria) Deberíamos empezar a trabajar en un Plan Especial de la calle Honda, que permita establecer las reglas urbanas que regirán toda esta zona y permita la recuperación del conjunto al tiempo que, de seguridad jurídica a los vecinos. El más indicado sería José Antonio (el arquitecto, cara de alivio), con un pequeño contrato menor podríamos iniciar los trabajos y adelantarnos a situaciones imprevistas. (Alba asiente, con gesto firme)

ALBA.- Si, pero no nos olvidemos de Tomás (el constructor, cara expectante). Aquellas obras de emergencia para las que aún no tenemos contrata, de momento, con una adjudicación directa pueden ayudar a que no tenga que volver a la lista del INEM. Purísima, nuestra jurídico tendrá que darle forma, sabe hacerlo. ¡Asuntos más difíciles ha resuelto!

SAGRARIO y PEPE.- (al unísono, angustiados) ¡Se olvidan de nuestra casa! Nuestro proyecto de vida, nuestros ahorros, ¿qué pasará con nuestra hipoteca?

TOMAS.- (con convicción) Aquí va a ser difícil, no hay firme a menos de seis metros. Un dineral cimentar…todo el solar son rellenos, y como ha dicho Parmenia, las bóvedas continúan a ambos lados…

ALBA.- (Conciliadora, pausa muy tensa) No se preocupen, para esos estamos aquí, para darles una solución eficaz y que el hallazgo no les suponga una carga (se retira unos pasos, a un lado junto a Parmenia y Paolo)

ALBA.- (en circulo y en voz baja) Nada de resoluciones coercitivas ni tediosas expropiaciones. Hay que plantear una permuta con alguno de esos solares olvidados que tiene la administración por enajenar. Habría que coordinarse con el Consorcio para que sea una actuación concertada. (Alba, Parmenia y Paolo, retornan al grupo)

ALBA.- (dirigiéndose a Sagrario y Pepe) Vamos a estudiar las soluciones posibles para que de común acuerdo con ustedes hagamos que puedan tener su casa, si no fuera posible aquí en un solar similar. Les daremos una alternativa. Del banco y la hipoteca se ocupará Paco, nuestro economista, con una llamada lo arregla, los bancos solo necesitan que se les pidan las cosas del modo adecuado.  (Sagrario y Pepe, cara de alivio. Tomás, José Antonio y Javier, cara de asombro)

(pausa, final del primer entreacto)

Y así empezando a resolver un minúsculo solar de 200 m2 con parte de anfiteatro romano incluido, se empieza a hacer creíble que también es posible arreglar el circo y las 100 hectáreas de la Vega Baja. Proyectos de futuro que ampliarán extra muros el patrimonio y la oferta cultural. Y quién sabe si en ese devenir la ciudad contenta nos regale otro teatro, ahora romano de verdad, con su proscaenium, orchestra y cavea. Donde se sigan entretejiendo lo verosímil con la ficción surrealista, el teatro de la vida.

¡O eso, o regresar a la parva urbs que describió Tito Livio!

LG Palomeque

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