Canibalismo galáctico [Antonio Burgos]

Vimos en el último capítulo que las galaxias no se forman aisladamente; por el contrario lo hacen formando cúmulos en los que es fácil que se aproximen y entren en colisión  de forma que al final y después de un baile a la vez sutil y violento que dura miles de millones de años, quedan unidas formando una única de tamaño superior.

Pero, ¿qué ocurre si las galaxias tienen tamaños muy dispares entre sí?

Veamos primero que le ocurre a un cuerpo pequeño, como un cometa o un asteroide, cuando pasa lo suficientemente cerca de una estrella o un planeta gigante.

Las ilustraciones nos muestran esta situación: un cuerpo pequeño y esférico en el que la fuerza gravitatoria en la cara frente a la estrella  es mayor que la fuerza gravitatoria en la cara opuesta , ya que hay una distancia que las separa; la distancia que llamamos diámetro.

 La diferencia entre estas fuerzas es lo que llamamos fuerzas de marea y provoca  que la esfera se vaya convirtiendo  en un balón de rugby (o más finamente en un elipsoide) a medida que se aproxima a la estrella.

A cierta distancia las fuerzas de marea superan la fuerza de gravedad que mantiene unido  el cuerpo y, entonces, este se rompe y sus restos quedan en órbita alrededor de la estrella.

La distancia a la que ocurre la catástrofe se llama límite de Roche.

Esto es lo ocurre con los  anillos planetarios, como los de Saturno, que podrían ser los restos de un disco de materia que no llegó a formar un satélite por estar dentro del límite de Roche o podrían ser los restos de un objeto que atravesó dicho límite y fue destruido por las fuerzas de marea.

Pues bien, cuando una galaxia enana se aproxima a otra mucho más grande entra en juego este proceso, de manera que la gigante canibaliza a la enana, que se deshace en un proceso que dura miles de millones de años, estirándose y deshilachándose en filamentos que forman corrientes o chorros de estrellas que, a modo de puentes, unen y rodean las dos galaxias.

No es este un fenómeno inusual en la naturaleza, por el contrario es esta la forma más corriente en la que suelen crecer las galaxias, e incluso adquirir sus espectaculares brazos espirales.

En nuestra vecina, la gran galaxia de Andrómeda, se han podido estudiar estos ríos de estrellas fruto de la interacción de  la gran galaxia con otra galaxia satélite. Esto ha permitido reconstruir la historia del choque de las dos galaxias, lo que nos confirma el fenómeno del, así llamado, canibalismo galáctico.

La simulación que nos ilustra esta historia empieza hace 3400 millones de años o 3,4 Gigaaños (Gyr en el video). Aunque hablar de números tan grandes nos apabulla, hay que recordar que giga es un prefijo que indica mil millones, y que un kpc(kiloparsec), es una medida de distancia que equivale aproximadamente a 3000 años luz. Pulsa aquí para ver la simulación.

Nuestra galaxia sin ir más lejos tiene también varios chorros de este tipo, lo que nos dice que ha crecido a lo largo del tiempo merendándose a todas las pequeñas galaxias que pasaban por sus alrededores, y como un niño glotón ha ido dejando rastros y churretones de la merienda.

Este es uno de los muchos rastros que encontramos alrededor de la Vía Láctea fruto de su glotonería caníbal. En este caso se ha comido una pequeña galaxia llamada Canis Mayor.

Y aquí una simulación de cómo se pudo formar. Pulsa aquí y accede a la simulación.

El chorro de este tipo más estudiado  es el llamado de Sagitario, producido por la interacción entre la Vía Láctea y la galaxia enana llamada Sagitario que fue descubierta en 1994 y que se encuentra muy cerca del disco galáctico, pero en el lado opuesto a nuestro Sol respecto al centro galáctico, lo que hace muy difícil su observación. Por eso ha tardado tanto en descubrirse.

La ilustración de más abajo sería una composición artística, vista desde fuera de nuestra galaxia (si es que pudiésemos viajar y verla desde tan lejos)  de como estaría situado ese río de estrellas que la rodea, fruto del opíparo banquete, que a costa de la pobre Sagitario, estamos degustando y que dura ya unos cuantos miles de millones de años; casi tanto como ciertas sobremesas de las que sí quiero acordarme.

Las simulaciones por ordenador indican que las interacciones entre Sagitario y la Vía Láctea fueron las responsables de la formación de los grandes brazos espirales de nuestra galaxia y de su núcleo en forma de barra. Bastan tres cruces de Sagitario a través del plano galáctico para formar las características observadas en la actualidad.

He aquí unas recreaciones del proceso:

No hace falta leer lo que dice el vídeo para entenderlo. Pulsa aquí para ver la simulación del modelo del impacto de Sagitario, y aquí para la evolución de la Enana de Sagitario

Para explicar los datos que tenemos necesitamos contar no sólo con la materia ordinaria, la que forma las estrellas, los planetas, etc,  sino que es necesario contar con un tipo de materia que no podemos ver pero que sabemos que existe y está ahí fuera rodeando las galaxias y formando lo que se llama el halo galáctico. Es la llamada materia oscura, factor muy importante para explicar como es y como evoluciona nuestro universo. Pero eso lo dejaremos para próximos capítulos.

Antonio Burgos Díaz

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La Guerra de las Galaxias y La Gran Muralla

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