Atila convertido o “de cuando el árbol no dejaba ver el bosque”. [Jorge Morín]

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Apostillas al libelo*[1]: “La arqueología se ha convertido en un mero trámite incómodo en los proyectos de rehabilitación urbana”[2]


El texto no está disponible

El Dr. Arturo Ruiz, aludido en el artículo del Dr. Jorge Morín, ha demandado la retirada del texto en el blog, que bajo el título del encabezado se publicó el 27 de noviembre, poniendo a los editores en la disyuntiva de acceder a esa demanda o exponerse a un proceso judicial. El autor ha autorizado la supresión del mismo por las razones que expone en los comentarios del 7 de diciembre.

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27 Comments

  • Francisco Giles Pacheco

    Me parece una defensa altamente profesional del Patrimonio histórico-arqueológico – geológico . ojalá la autoridad responsable tome nota y aprenda de esta gran lección de Jorge Morín de Pablo, ARQUEÓLOGO CON MAYÚSCULA

  • Arturo Ruiz Taboada

    Más allá de lamentar la ira del autor, le animo a que se serene y que si quiere contestarme en serio, a mi, no a un pseudónimo, lo haga en foros científicos. Es una pena que blogs de este tipo permitan reflexiones y lenguajes propios de la barra de un bar. Por último, no me parece correcto meter a un arquitecto como de la Cal, al que le reconozco su impecable trayectoria, en una argumentación tan mediocre y laxa.

  • Jorge Morín de Pablos

    Estimado “Atila” no he escrito algo de forma más serena en toda mi vida. Creo que Vds. debería haberse calmado en su día, que no lo hizo. Lo de “Atila” quizás le parezca excesivo, pero en su libelo Vd. me asociaba con Nerón, poco más o menos. El “torreón” de 25 m2 se había extendido como un fuego devorando la ciudad de Toledo, yo parecía ser el responsable de todos los males patrimoniales de la urbe del Tajo. Lo de no escribir su nombre, sigue la pauta de su artículo donde soy “el arqueólogo” -sic del original-. Cosa que agradezco, por que creo que si lo soy, de formación y comportamiento. Las reflexiones y los comentarios creo que son más profundos que los de su libelo y personalmente no voy de bares, no me gustan, prefiero un café o un te. Los blog recogen ideas y opiniones igual que la “revista” donde Vd. publicó su libelo, y desde luego no como un texto científico, ya que si la publicación hubiera tenido un poco de ética habría comprobado el inicio de su argumentación, que es una premisa falsa. De todas formas, le tomo la palabra y publicaré un texto en una publicación periódica de nuestro país. Respecto al arquitecto de la Cal, y profesor de la escuela, animo al lector a que lea su libelo, porque creo que Vd. no recuerda lo que escribió de su trabajo, ni el papel de la Escuela de Arquitectura de Toledo, de la que es profesor y animador, formando arquitectos críticos y respetuosos con el Patrimonio Cultural. Estimado “Atila” le aconsejo que lea de su nuevo su libelo, porque su Memoria es igual de mala que su pluma. Finalmente, creo que sobre ética Vd. tiene poco de que presumir. Ir a la excavación de un colega, que por cierto tiene mas formación Geoarqueológica que Vd., hacer unas fotos de un contexto geológico que estamos estudiando y publicarlo, carece de cualquier ética. Lo mismo que su afirmación de la cronología del supuesto torreón sin haber leído siquiera la Memoria Final. Esos actos dicen poco de su ética y del concepto de la Ciencia que Vd. tiene. El mio, afortunadamente nada tiene que ver el suyo, me educaron en otros valores muy diferentes a los suyos.
    NdT. De todas formas querido “Atila” no es el medio en el que se publican los textos lo que los legitima, sino su contenido. El lector tiene su criterio y sabrá elegir entre el suyo y el mío. No sea tan temeroso. Hombre de Palo tiene más nivel científico que la serie en la que Vds. publicó su libelo y le recuerdo que soy libre de escribir donde quiera.

    • Gema

      Discrepo con el artículo, Atila es uno de los mejores investigadores y arqueólogos que tiene la ciudad, y que además publica para que las generaciones futuras sepan la realidad del registro arqueológico . Ah.. y una corrección, el restaurador de Grecos es Rafael Alonso no García Serrano.

  • Dr Jorge Morin de Pablos

    VIDAS PARALELAS
    En este mes estamos viviendo en los medios digitales a una problemática muy parecida. El primer caso, es la publicación de un artículo de Jaime Almansa Sánchez en el que el firmante se atribuye el mérito de haber derogado el solo la funesta Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, redactada para facilitar la especulación urbanística. Esa lucha colectiva de dos asociaciones, AMMTTA y MCyP, y la Sección de Arqueología del CDL, que logró “tumbar” la Ley, se refleja en esa “publicación científica”, de, y aquí citó la réplica en Facebook del Dr Carlos Marín Suárez, “un superhéroe patrimonial llamado Jaime Almansa Sánchez”. Insiste el Dr Marín en el carácter colectivo y no individual de la lucha por la defensa del Patrimonio y la profesión de arqueólogo. Finaliza, afirmando que “no vamos a permitir que alguien mienta y tergiverse toda esa lucha para sus intereses académicos personales”. El libelo del que fui victima, parte de una mentira, el supuesto torreón, para después arrogarse el firmante la única autoridad en la defensa del Patrimonio Arqueológico y Cultural de Toledo, otro “superhéroe patrimonial” dispuesto a salvar la ciudad. En esos años de vorágine urbanística muchos colectivos luchamos por defender los espacios urbanos. Las Secciones de Arqueología de los CDL, fui presidente en esos años de su Comisión permanente, y las Asociaciones de Arqueólogos, como la AdACatalunya, tuvieron que pelear con la Plaza de Oriente de Madrid, Paseo de la Independencia de Zaragoza, Mercado del Born…En Toledo, la Vega Baja se salvó por la lucha de muchos colectivos. En las miles de reuniones y actos a los que asistí por mi puesto, nunca vi al Doctor Arturo Ruiz Taboada. En el año 2014, pasada la fiebre constructora, se erige como el máximo defensor patrimonial. Nos habla de ética, eso sí partiendo de premisas falsas y desconociendo los datos arqueológicos. Esa lucha por la defensa del Patrimonio parece exclusiva suya, de eso va este artículo Gema, de la apropiación por intereses académicos y personales de una historia que no es suya, y eso sí, querida Gema me quejó amargamente de la falta de ética en su publicación, por qué se me niega la condición de arqueólogo y de investigador, de falta de ética y de anteponer mis intereses personales a los patrimoniales. Y aquí me tomo la licencia de epistomar al Dr. Marín: “Así no, Arturo, así no”.
    Ah…y un comentario Gema, yo también publicó.

    NDT Efectivamente, el restaurador del Museo del Prado, Rafael Alonso Alonso, fue quien restauró el Caballero de la mano en el pecho. Rafael Garcia Serrano fue director del Museo de Santa Cruz.

  • Jorge Morín de Pablos

    Comenta Sara Rita Power en Facebook que “Esto huele a diferencias personales”. Pues efectivamente, así lo he comentado en el artículo porque se generó el mismo. No creo haber engañado a nadie. Sin embargo, después no entro en cuestiones personales, sino que hablo de la Protección del Patrimonio Arqueológico en Toledo en los últimos 15 años. Dice Sara que “estas historias no aportan NADA, y lo que sí hacen es desprestigiar a la arqueología en Toledo y a sus profesionales frente a la sociedad”. Los corporativismos per se no llevan a nada Sara. En Toledo ha existido muy poca Arqueología en estos últimos años, no hay más que buscar las publicaciones. Se ha excavado mucho, pero no ha publicado nada o muy poco. Memorias, el documento de base de una excavación, se pueden contar menos de 10. Monografías, artículos, etc., muy pocos y con rigor aún menos. ¿Cuantas publicaciones hay de temas de Toledo en Eselvier? En Revistas Q1 o o Q2. Da igual, sin caer en los impactos, se escribe muy poco o nada. Ese es el problema, que no ha existido una verdadera Arqueología y mucho menos una profesión. No hay más que preguntar a la gente que opina de nuestro papel en la Vega Baja. La animo a preguntar Sara Rita Power. Pero esa visión la generaron los que han excavado en esos años en Toledo, miles de metros cuadrados, cientos de espacios…yo en Gerardo Lobo, un cubillo contemporáneo de 25 m2, que desmontamos y volvimos a colocar, sin superar el volumen, cambiar su ubicación, etc.

  • Arturo Ruiz Taboada

    Odio el diálogo de sordos casi tanto como los chascarrillos de tetería (y me aburre la gente que está constantemente contándonos su curriculum). Como esto va de bosques y, aunque lamento ponerme a su altura, sólo puntualizar aquello que a Yogi, entendido como entrañable personaje de parque parlanchín y bonachón, tanto le aflige (Nerón me parece demasiado solemne). Su cerrazón le impide entender mi análisis del torreón, del que sí, reitero, forma parte de la muralla altomedieval. Como también forma parte de la muralla altomedieval la puerta del Sol. Mientras que en el caso del torreón, la noticia más antigua de su existencia es el siglo XVI, véase Wyngaerde entre otros, la puerta del Sol se la debemos al arzobispo Tenorio en el XIV.
    Lo que realmente se discute en la revista científica, que parece ser que se le escapa a Yogui, es el hecho de priorizar una obra civil frente a un monumento (sea de la cronología que sea), máxime cuando la administración, no el arquitecto director de la obra, podría haber aprobado un modificado para combinar ambos, sin necesidad de recurrir a su demolición (alternativa sin duda más barata pese a que luego se reconstruyó íntegramente. Por cierto, ¿por que reconstruir íntegramente algo que no tiene valor?). El remonte mecánico resultante ha sido fundamental para revitalizar la ciudad, y eso nunca lo he discutido.
    Yogi tiene el derecho de réplica que quiera, no faltaría más, pero por favor, ruego que lea usted el artículo, o mejor dicho, lo entienda. El debate, siempre que sea desde la corrección, enriquece la mente, aunque mejor no esperar tres años para generarlo. Por mi parte, no voy a seguir con esta discusión de patio de colegio absurda. Le deseo suerte en su bosque sin árboles y a mi, déjeme tranquilo.

    PD. No puedo dejar de rebatir alguna de las injurias dichas sobre mi persona. En un artículo del 2010, “Reflexiones con la luz apagada”, que entre otras cosas hablaba de la calle romana que tanto le preocupa a Yogi, ya hice la misma crítica que con el torreón. Aunque en esa ocasión, la obra estaba dirigida por mi, y no tuve inconveniente en hacer autocrítica. Como sucedió con el torreón, el problema no parte de la dirección facultativa, sino de la gestión administrativa de la misma. Lo mismo hice en los casos que Yogi menciona de Vega Baja, publicado, entre otros, en el manual de gestión de patrimonio de Nines Querol, y el cerro de la Horca, en la revista Complutum (adjunto los links de los tres casos por si el lector quiere contrastar la información).
    En la sociedad de la posverdad no todo vale y la verdad es que “la arqueología se ha convertido en un mero trámite, incómodo, en los proyectos de rehabilitación urbana”, le guste a Yogi o no.

    http://www.arqueologiamedieval.com/noticias1/5490/reflexiones-con-la-luz-apagada-de-arturo-ruiz-taboada
    https://www.academia.edu/8472514/La_gestión_de_los_cementerios_históricos_La_muerte_como_disputa
    https://www.researchgate.net/publication/304251403_Historia_arqueologica_de_la_Vega_Baja_Toledo

  • Jorge Morín de Pablos

    Comenta Carlos Barrio Aldea, también en Facebook: “Es un artículo vergonzoso, las diferencias entre profesionales en privado. Es tan reprochable el artículo como el medio utilizado para su difusión (y por supuesto el blog no tiene culpa alguna”. Aquí no sabemos si es vergonzoso mi blog o el artículo de Ruiz Taboada. Supongo que va por mi blog. Le parece “vergonzoso”, eso sí que se publique una mentira en un artículo no le parece mal ¿Le pregunto Sr. Barrio Aldea? Yo no tengo ninguna diferencia personal con Arturo Ruiz Taboada, lo que no estoy de acuerdo es que se afirmen mentiras sin datos objetivos. Y que de una mentira se desarrolle una argumentación en defensa del Patrimonio Arqueológico en 2014, por un cubillo contemporáneo de 25 m2, con la que ha caído en Toledo en estos últimos años, donde se han destruido cientos de Has. sin critica alguna. Al margen de esto, le animo a que se lea el artículo y escriba que le parece “vergonzoso”. ¿Le parece vergonzoso que no me parezca correcto que el arqueólogo se apropie de un yacimiento de por vida? Por que eso es lo que pasa cuando no se publican las Memorias, y lo que es más grave, cuando éstas no se entregan a la Administración o pasan los años y los materiales en casa, sin entregarse en el Museo ¿Eso le parece correcto? Más bien creo que esas actitudes son vergonzosas y dicen poco de un profesional. De eso en Toledo tenemos muchos callan ya que forman parte de esa verguenza. Le animo a que explique aquí que le parece vergonzoso. Desarrolle su adjetivo, por que sino es una palabra vacía, un canto al sol, que no sirve para nada. ¿Que es lo que no le parece correcto de mis argumentos? Vds. cree que en los grandes espacios que cito Palacio de Congresos, Alcázar, Vega Baja…son espacios mal elegidos. ¿Dónde están las Memorias? Después de millones de euros invertidos. Eso si que es una verguenza querido Carlos Barrio, VERGUENZA con mayúsculas.

    NdT. El Blog Hombre de Palo nació con una intención que es la de dar la palabra a los heterodoxos, no a los dóciles, por eso escribo aquí, por que es un espacio de libertad en una sociedad donde no abundan. Si a Vd. no le gustan mis argumentos, escriba, pero aquí, no un adjetivo vacío en Facebook.

    • Isabel

      Lo suyo sería tratar estos temas en congresos/conferencias y no en blogs. La verdad es que un texto tan largo y con tanta inquina que pierde mucha validez… es demasiado personal y poco profesional.

        • Dr Jorge Morin de Pablos

          Querido Atila lo que cansa no es la sordera o la ceguera, discapacidades físicas que no afectan al pensamiento, sino su incapacidad absoluta para discutir o rebatir argumentos que no sean el de autoridad. La Ciencia querido Atila no se construye en el siglo XXI por qué Vds lo diga, sino con evidencias de las que carece. Además ignora que en los cafés se generaron las tertulias, donde se aprendían los rudimentos del debate, también en las teterias, porque Vd ridiculiza todo. El texto iba del árbol, de su árbol, no del bosque y su inmensidad. Es Vd como Tita amarrada a su árbol para salvarlo, aquí torreón porque lo digo yo, mientras se destruye la Amazonia, es decir, la urbe, los suburbios y el espacio periurbano de Toledo -el bosque-. El articulo va de la hierba que ya no crece, porque el ladrillo lo ha invadido todo. Atila es tan malo buscando una metáfora para definirme como escribiendo. Me llama Yogui, parlanchín…creo que no me conoce en absoluto. Espero que para su imaginario el arquitecto de la Cal no sea Bubu. Perdón, me olvidaba que la culpa era solo mía. Atila sigue en su mentira y se cree que por persistir en ella el cubillo contemporáneo se va a convertir en torreón, que por cierto si forma parte de una muralla será torre. No querido Atila, el cubillo no forma parte de ninguna muralla alto medieval, nunca discurrió por ahí, no es lo que Vds cree ver en las diferentes iconografías que existen de ese espacio desde el siglo XVI. En todas se ve lo que hubo, un camino a los pies de la muralla, que discurre a una cota superior. Hoy en dia de esa muralla se conserva el tramo andalusi; en medio el Palacio de Congresos que no ve, aunque no sea Vd ciego; y la línea de muralla con torres tardorromanas que enlaza con la Puerta del Sol. El cubillo no es ningún MONUMENTO querido Atila, es una pieza arquitectónica funcional que cose un camino en una vaguada en la que fluye un arroyo. Por eso se retiró y se repuso, por funcionalidad y sostenibilidad. ¿Por qué se retira el pavimento de losas de granito en la ciudad y se sustituye por uno de peor calidad? Lo lógico es realizar la actuación arquitectónica prevista y reponerlo, porque forma parte de la epidermis de la ciudad. Yo tampoco tengo ningún interés en predicar en el desierto para un ignorante, que no quiere aprender, pero Vds se metió en mi vida profesional y me difamó. Además, continúa haciéndolo desde ese 2014. Atila no tengo ningún interés en la mosca que cuida de su árbol. Así que siga allí vigilándolo y deje que Yogui, Bubu y los Park Rangers nos ocupemos del Bosque.
          NdT Vd no deja de criticarme por mis publicaciones para allá y para acá. Yo escribo para conocer, si me leen o no me da igual. Por cierto, he leído sus tres artículos y me cuesta ver esa autocrítica y esa lucha patrimonial desde la noche de los tiempos. Cierto es que hoy el bosque esta brumoso.

  • Lourdes Almendros Zaragoza

    Los árboles son los límites del profesional.

    Buenas tardes de jueves, frías sí, pero muy templadas por la emoción de las letras de este blog.

    Es muy interesante encontrar vivas algunas de las heridas del pasado en profesionales como son los señores Taboada y Morín, fui testigo de la primera de ellas en 2013. Pero si bien, el interés que despiertan en mí persona los artículos y la defensa de los mismos por los autores, se basa en ser uno de ejemplos que podíamos calificar de “transparentes” dentro de la realidad de esta disciplina tan “romántica” como es nuestra querida Arqueología.
    Los arriba firmantes, son dos profesionales cuyos trabajos y opiniones tienen gran repercusión social en el ámbito comarcal de Toledo. Opiniones que han sido compartidas por los medios de comunicación escrita y defendidas por ambos en varias ocasiones en foros académicos o de investigación.

    Nuestra querida Toledo, maltratada por todas y todos los profesionales de la arqueología que buscan oportunidad laboral en una ciudad única, es el escenario de esta puesta en común sobre las dificultades intrínsecas en la gestión patrimonial. Esta puesta en común y aclaración de las necesarias diferencias de criterio, parece haber tomado forma de cómic, donde personajes históricos y de ficción se prestan atención con gran cariño en un espacio virtual como es este buen Hombre de Palo. Saga: Héroes al rescate.

    Si me lo permiten, la anterior literatura me ha servido de reflexión. A mi memoria han vuelto muchos recuerdos de otras tardes de jueves paseando por las calles de Toledo. Tras las clases siempre tomábamos algo con los compañeros/as al son del continuo pitido de las retroexcavadoras en los solares cercanos a los bares. 1) Estos anónimos cubos de obra donde desaparecían a pellizcos los pedazos de nuestra historia, formaban parte de la vida cotidiana de los primeros alumnos que años después serían los encargados de la salvaguarda del Patrimonio Histórico de la Ciudad Imperial de Toledo, de la Toletum romana, cabeza de la Carpetania y del importante lugar estratégico sobre el vado del Tajo en fases anteriores a la tan maltrecha historia toledana.

    Pues precisamente en esta profesión, a pellizcos como la frágil historia de nuestra querida Toledo, se han ido eliminado los foros de debate adecuados. Se ha eliminado la oportunidad del debate abierto que rompa de una vez por todas el ámbito formalista y purista de la Academia. Los foros en la actualidad se caracterizan por su opacidad donde toda la asistencia se vuelve tibia en sus defensas y más a la hora del debate. Estos encuentros están lejos de ser fuente de conocimiento, han pasado a ser lugares de búsqueda de amistad, postureo, nuevos contratos o posibles colaboraciones en algunas de las “prestigiosas instituciones” organizadoras. Es sorprendente asistir de forma continuada a formatos donde se “narran” las investigaciones desarrolladas por los profesionales de la Gestión del Patrimonio Histórico en toda su amplitud, para posteriormente tras una breve conclusión, ver como se retuercen los participantes en los sillones cuando alguien intenta formar algún tipo de debate como único vehículo para la creación de nuevo conocimiento.

    Este es el paradigma. Las diferencias se tienen que solucionar en el momento en que son generadas, con profesionalidad atendiendo a la necesidad y a la responsabilidad que la sociedad está depositando en sus agentes culturales. Cuando presentamos y defendemos nuestros trabajos e ideas, tenemos que ser capaces de generar el deseo de preguntar y postular a nuestros receptores. Si no es así, estamos alejándonos mucho de la labor más importante: la crítica de las hipótesis y su resolución a través de la puesta en común para su posterior difusión a la ciudadanía.

    Queridos amigos: os invito cuando queráis a un buen café (doy fe del gusto de ambos por este brebaje), con el fin de conseguir unir todos los esfuerzos y la experiencia de tantos años de trabajo e investigación en visualizar la Gestión del Patrimonio Histórico como imprescindible en todas las “toledos” de nuestra también querida España.

    Atentamente, gracias por el debate.

    Bar 1) Lugar donde tomamos café, té, refrescos y licores, siempre al gusto del consumidor (mi gusto cerveza).
    2) Lugar privilegiado para poner en común las ideas desarrolladas en las clases y su discusión.
    3) No teníamos móviles ni redes sociales por lo que era importante la comunicación humana, en la actualidad utilizamos blogs.

  • Dr Jorge Morin de Pablos

    Estimadas Isabel y Lourdes agradezco vuestra llamada a la sensatez y me acojo a ella. Por mi parte, le pido disculpas al Dr Arturo Ruiz Taboada por los comentarios que le hayan podido ofender y acepto esa invitación que propone Lourdes. Mis más sinceras disculpas Arturo.
    NDT Isabel y Lourdes, gracias!!!

  • Lourdes Almendros Zaragoza

    PERDEMOS EL RELOJ. DISCULPA, SERÁ DEMASIADO TARDE PARA UNA CAFÉ.

    Por dejar en silencio el papel, no tenemos menos responsabilidad de ser concluyentes.

    “- ¡Con razón se te ha hecho tarde! ¡Este reloj tiene dos días de atraso!”

    Por alusión a la demanda, abogo al Sombrerero….

    “- Hasta ahora no he tomado nada -protestó Alicia en tono ofendido-, de modo que no puedo tomar más.
    – Quieres decir que no puedes tomar menos -puntualizó el Sombrerero-. Es mucho más fácil tomar más que nada.
    – Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca.
    – Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
    – ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
    – Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí”.

    Si tomamos el camino de la no locura o de la no cordura, llegaremos al final de las disculpas.

    “- Comienza por el principio y luego continúa hasta que llegues al final. Entonces para.”

    Lewis Carroll. Alicia en el País de las Maravillas.

    Un abrazo, a la espera de servir el café.

  • Isabelo Sánchez Gómez

    He asistido con cierto asombro, expectación y entusiasmo, a la discusión que ha tenido lugar en estos días en este blog, sobre el patrimonio y la arqueología toledanos, por parte de dos de los arqueólogos más destacados que trabajan habitualmente en nuestra ciudad. Hablo de asombro porque no suele ser muy habitual la discusión sobre cuestiones arqueológicas en nuestras tierras, de manera tan descarnada y atrevida. Expectante, porque, siento mucho disentir con los críticos del debate, espero que esto no se detenga aquí, y entusiasmado, porque pueda cundir el ejemplo en el futuro y salgamos de este pozo sin fondo en el que se ha convertido la arqueología y el patrimonio, de un enorme coste, en términos económicos y de destrucción del patrimonio, y escasa rentabilidad social.

    En algunos de los comentarios que se han realizado he leído algunas cosas, sobre las que siento discrepar, como que este no es el foro, o que el foro son las revista científicas y los congresos profesionales.

    Hoy, que las redes sociales han copado gran parte de la atención de la sociedad como medio de información y comunicación, lo normal es la difusión sin crítica de todo tipo de conocimiento, verdadero o falso, e incluso mal intencionado, la crítica sana a una realidad con la que parte de la sociedad o un grupo no está de acuerdo, de forma que los grupos de poder están perdiendo poco a poco su preponderancia, y el insulto o la difamación sin ningún tipo de posibilidad contrarréplica salvo el “y tú más” clásico. Indudablemente las redes sociales están transformando nuestra sociedad a un ritmo al que muchos encuentran dificultades para encontrar encaje. Su potencial es enorme, tanto para el bien, como para el mal y, en esencia, la red, no es ni buena ni mala, y ese potencial puede ser liberado favorablemente si somos capaces de hacer un uso racional y crítico de las mismas, que en el caso de la producción científica, sirva para facilitarnos el acceso al conocimiento existente, la generación de nuevos saberes, y lo más importantes, poder difundirlos y transmitirlos a la sociedad, devolviendo así a la misma la gran inversión que ha tenido que hacer en todo el proceso de generación y transferencia de conocimiento, que precisa una sociedad para su avance.

    Tradicionalmente la discusión científica se ha circunscrito a las revistas “serias” que publican los artículos de los científicos, y no digo que ese no sea un foro adecuado, probablemente el más recomendable, pero como todos sabemos dichas revistas sólo suelen ser leídas por científicos, en una endogamia perfecta que reproduce el sistema hasta el infinito. Si tenemos en cuenta, en el caso de la arqueología, que la gran mayoría de excavaciones arqueológicas no son publicadas, y que en nuestro país no es normal que los arqueólogos entren en discusión en esas revistas, tan sólo marginalmente, que en muchos casos las excavaciones se convierten en cotos privados de un solo arqueólogo y que los datos tardan años, a veces, en publicarse, la discusión muere por sí misma, y con ella uno de los elementos más importantes de la ciencia que es la exposición pública para que exista la posibilidad de rebatir los argumentos. La única, o mejor dicho, la mejor forma, conocida hoy en día para que la ciencia avance, es desarrollar las mejores hipótesis posibles en base al conocimiento que se tiene en ese momento, y que sean constantemente sometidas a prueba, es decir que puedan ser falsables, para fortalecerlas o desecharlas. Así ha funcionado la ciencia desde la aparición del método científico.

    En cuanto al contenido de los artículos citados, aunque no quiero entrar en el fondo del debate, si quiero hacer alguna anotación.

    En primer lugar decir que, aunque creo que la discusión, es áspera, en el sentido de que se realicen aseveraciones que tratan de contradecir radicalmente los postulados del otro, es sana, aunque la misma debería orbitar más en torno a las cuestiones técnicas, y no tanto en el envite personal. En nuestro país, por desgracia, el número de revistas en las que se realicen revisión por pares son poquísimas y por ende, probablemente muy difícil de publicar en ellas, máxime si se trata de temas locales. En cierto sentido, por ese carácter de propiedad que tienen algunos arqueólogos con “su yacimiento”, y el resto, bien por falta de poder acceder a la información, ya que en algunos casos no se publican los resultados de las excavaciones, o bien por que el otro quiere mantener también su parcela, no solemos asistir a una crítica constructiva de los trabajos que se publican. Cuando era estudiante de prehistoria en la Universidad Complutense me parecían fantásticos los debates encarnizados que tenían científicos de primer nivel en las revistas punteras en nuestra materia, y todo el mundo lo daba por normal, es más, era deseable y se esperaba que hubiera debate. Si el debate existe en las ciencias que solemos llamar duras, cuanto más debería existir en las ciencias sociales, donde el grado de incertidumbre o las aseveraciones están fundamentadas, muchas veces, en series de datos muyescasos o fraccionarios, hasta el punto de que, en muchos casos, se han criticado en ciertos ámbitos las ciencias históricas, por aproximarse mucho a la literatura.

    Creo que J.Morín se equivoca al centrarse en su réplica sobre que A.R.Taboada parte de una premisa falsa, sobre si el torreón es un resto defensivo o un contrafuerte contemporáneo. Aunque el artículo de Taboada, sin duda usa como un ejemplo central este aspecto, dicho torreón no tiene nada que ver, a mi modo de ver, con el centro del debate, sino que es una ilustración a modo de ejemplo, sobre el tema central que es la gestión del patrimonio histórico en nuestra ciudad.
    Aparte de esto creo que en este caso el bosque (el torreón de marras) no deja ver los árboles (el modelo de gestión del patrimonio), y la crítica de J.Morín no contradice para nada el objeto central del artículo de Taboada, que también, como aquél, interpreto de sus palabras que, cree que una ciudad no puede anclarse en el inmovilismo, sino que tiene que avanzar hacia el futuro, y convivir con el pasado con el respeto que este se merece, aunque, sin embargo las soluciones para alcanzar este objetivo pueden ser diversas. A mi modo de ver, lo que plantea Taboada es que esta situación en la diversidad de solución y la elección de una u otra, puede ser subjetiva, y esta subjetividad, en muchos casos se decanta por la solución menos favorable para el patrimonio y, ante casos similares, no siempre se decanta igual, dependiendo de quién sea el promotor o gestor de la obra.

    Desde mi punto de vista en los escritos de ambos subyace algo fundamental para nuestro patrimonio, y es el hecho de que la legislación actual de protección del patrimonio, que es la mejor que tenemos, está permitiendo la desaparición y la destrucción del patrimonio, sin que además el conocimiento adquirido sea puesto a disposición de la sociedad.

    En este sentido habría que apuntar que la situación es muy grave pues, o bien no se publican los resultados de las investigaciones o simplemente no son accesibles para la ciudadanía sin conocimientos técnicos suficientes. No hay una devolución a la sociedad de la inversión que ha hecho. Mientras que las obras se encarecen por la necesidad de intervenciones arqueológicas, los restos materiales, o no se conservan, o en el caso de muchos promotores privados se les obliga a conservar restos de difícil interpretación que quedan circunscritos a garajes o sótanos privados como “floreros arqueológicos” sin sentido, y los resultados de la investigación no se publican, o tardan años, y las actuaciones de difusión de ese conocimiento son prácticamente nulas. Se está incumpliendo sistemáticamente el espíritu del preámbulo de la ley del patrimonio histórico cuando afirma que “En consecuencia, y como objetivo último, la Ley no busca sino el acceso a los bienes que constituyen nuestro Patrimonio Histórico. Todas las medidas de protección y fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo. Porque en un Estado democrático estos bienes deben estar adecuadamente puestos al servicio de la colectividad en el convencimiento de que con su disfrute se facilita el acceso a la cultura y que ésta, en definitiva, es camino seguro hacia la libertad de los pueblos.”

    De esta forma, hay que resaltar que ambos autores en sus artículos, señalan los dos elementos fundamentales del sistema actual de gestión patrimonial que está fallando, como son el sistema de gestión patrimonial, y el sistema para poner a disposición de la sociedad el conocimiento que se genera, a través de la publicación de los resultados de las investigaciones arqueológicas o actuaciones de conservación o rehabilitación de los bienes patrimoniales. Morín acusa a Taboada de no haber publicado ni una sola de las Memorias científicas de los cientos de investigaciones que ha realizado en la ciudad de Toledo, y desde mi punto de vista ese no es un problema exclusivo de Taboada. Morín, debido a la empresa para la que trabaja y su política en relación a las publicaciones, y/o por su habilidad para convencer a determinadas instituciones privadas de la necesidad de publicar las investigaciones, es un caso excepcional; pero esa suerte o capacidad, no puede convertirse en una crítica a una sola persona que probablemente no tenga la misma facilidad, porque el problema es extensible a un buen número de investigadores, y aun así Taboada, cuenta con un importante número de publicaciones en su haber. Creo que son poquísimos los arqueólogos que publican todas sus investigaciones en revistas científicas, y muchos menos los que publican sus trabajos en revistas que tengan revisión por pares, de aquí que tampoco se pueda criticar, según mi parecer, a la revista que publicó el artículo de Taboada, ya que ese tipo de revistas es el común donde se publican los trabajos de los arqueólogos en España y, por último, no se puede cargar sobre las espaldas de los arqueólogos, muchos de ellos profesionales y por lo tanto que han hecho de la arqueología su modo de vida, la publicación de unos trabajos que no tienen obligación de publicar y que les ocupa tiempo, y en el contexto de la economía capitalista actual, por lo tanto dinero; sino que la obligación y responsabilidad debería ser, o es, de la administración, que debe exigir el envío de las memorias a tiempo, y aparte de hacerlas públicas debería realizar todo tipo de actividades de difusión hacia la ciudadanía. Sin embargo, ya sabemos todos que, mayoritariamente la gestión patrimonial en todo el país, debido al boom del ladrillo, absorbió a los órganos administrativos en el papel casi único de “proteger el patrimonio” mediante la excavación de urgencia, dejando demorado sine día, o muy reducida, la promoción de la investigación por sí misma, o la difusión de los resultados.

    A mi parecer, el artículo de Taboada se centra en una crítica el sistema actual de gestión patrimonial que, a pesar de las leyes existentes, está consiguiendo eliminar el alma de nuestro patrimonio, haciéndolo desaparecer después de excavado, o despojándolo de su autenticidad al aislarlo o separarlo de sus ambientes, hasta el punto de que es difícil reconocer o interpretar, para el común de la sociedad, en algunos casos, el patrimonio o su ambiente, como sucede con la judería de Toledo, si no es con el apoyo de un importante aparato de cartelería patrimonial, que en la actualidad brilla por su ausencia. Lanza una crítica a la legislación actual que permite una gran subjetividad que hace que según qué elementos o según qué intereses algunos de ellos puedan conservarse u otros no. Desde mi punto de vista, la inclusión del torreón de Gerardo Lobo en su artículo, es sólo una excusa para mostrar el fondo de la realidad de la gestión patrimonial, porque además, salvo las citas históricas y algunos planos no muestra pruebas concluyentes de lo que dice, que el torreón pertenezca a la cerca medieval. Pero es que tampoco, en la réplica de Morín, se aporta ninguna prueba sobre el torreón concreto, sólo argumenta que el torreón es contemporáneo, y que cuentan con pruebas arqueológicas, que no aporta. Sin duda probablemente las publicará en una revista científica, pero desde mi punto de vista, si se utiliza el asunto del torreón como cuestión principal o de fondo del artículo, que yo creo que no lo es, debería haber aportado las pruebas de que el torreón es contemporáneo, en este mismo medio donde se realiza la crítica, ya que si se argumenta que es un buen medio para discrepar, también debe serlo para aportar las pruebas necesarias, lo que además sería muy de agradecer por el común del pueblo. Hay que decir que las leyes, en general suelen ser todas subjetivas. Al final deben ser interpretadas, en un juego del poder que sirve para tranquilizar las conciencias de que estamos regidos por un orden. Los funcionarios sólo pueden trabajar con las herramientas que tienen e intentar encajar, dentro de lo posible, los intereses particulares, administrativos y de la sociedad. Al final, efectivamente, los políticos, gracias a esa flexibilidad que les da la interpretación de las leyes, las pueden utilizar para conseguir sus intereses políticos. El poder político tiene una fuerza tremenda, que muchos no valoramos adecuadamente en las elecciones. Ante un funcionario honrado, que trata de realizar su trabajo de la forma más digna, y ante determinados temas siempre habrá presiones que, debido a la subjetividad de las leyes, les hará andar en tierras movedizas. Si los informes no se ajustan a los deseos políticos, siempre existen mecanismos para doblegar voluntades, como puede ser el dotar de más o menos recursos un determinado departamento, crear administraciones paralelas, o aislar al ostracismo al que informa de forma contraria a sus intereses.

    Ante esta situación sólo cabe la fuerza de un contrapoder, lo suficientemente fuerte como para atemorizar a los políticos, y que se sujeten, y ese contrapeso sólo puede darlo la sociedad. En el convencimiento de que sólo se valora aquello que se conoce, es necesario reconocer que nos han llevado a un punto en el que el conocimiento se ha convertido en un bien preciado y escaso, precisamente porque en ese contexto, en el de la indiferencia social, es donde los representantes públicos se sienten más cómodos. Sólo una sociedad bien informada, puede ser crítica y reclamar. Por eso resulta tan importante que se publiquen las investigaciones científicas y que simultáneamente se realicen acciones de difusión ante la sociedad con un lenguaje accesible. Conocer el patrimonio que nos rodea, amarlo porque es la herencia de nuestros antepasados, es el mejor antídoto contra la destrucción subjetiva del mismo. Ante una sociedad crítica, cualquiera se cuidaría mucho de tomar según qué decisiones, o en todo caso, estaría obligado a justificarlas suficientemente. La sociedad civil, hoy por hoy, sólo tiene una defensa ante la desinformación, y es la defensa a ultranza de los medios de comunicación libres, y de la educación como medio de obtener capacidad crítica. Las asociaciones de vecinos, las asociaciones culturales y las fundaciones privadas, deben jugar un papel fundamental en ese contrapoder, proponiendo el debate, trayendo al escaparate público los problemas en la gestión de nuestro patrimonio, realizando charlas y conferencias, etc.
    Por eso es tan importante que traigáis a este medio, el blog, o a otros similares, vuestras discusiones, y que bajéis la ciencia del pedestal, aunque sólo sea por un momento. Y quiero daros las gracias a los dos, porque quiero reconoceros vuestra implicación, siempre, con la difusión del patrimonio, dentro de vuestras respectivas posibilidades.

    Saludos

    • Dr Jorge Morin de Pablos

      Estimado Isabelo, estoy totalmente de acuerdo q este espacio es vital para el debate y que el hilo debería permanecer abierto para un debate sano. Puntos de vista diferentes, pero con respeto. Yo ya he pedido al Dr Ruiz Taboada mis disculpas por el tono irónico de algunos de mis comentarios. Y le reiteró de nuevo mis disculpas por esa ironía. También me habría gustado q fuera mutuo, pero hay q ser generoso en reconocer q te equivocas y en el perdón. El mérito de este Blog es inmenso es un espacio de libertad en una época de escasez y también permite un debate rápido.
      Creo q debemos abandonar el debate personal, q no conduce a nada. Y centrarnos en el debate actual de la ciudad. Q continúa con la presión urbanística y turística; abandono de los espacios conventuales; vacío del casco histórico, etc. Creo q en todo esto tengo más puntos en común con el Dr Ruiz Taboada, que diferencias.

  • Lourdes Almendros Zaragoza

    LA CULPA ES DE “MI CUÑADO”. LA FAMILIA CRECE.

    Es muy gratificante seguir con el debate sugerido e identificar en las nuevas entradas del blog la confluencia de ideas y opiniones, donde los autores defienden idénticas líneas de actuación por su urgencia y adecuación en el desarrollo de una óptima gestión patrimonial.

    Ahora quisiera reseñar alguna matización sobre la perspectiva personal del profesional a la hora de afrontar su responsabilidad social, para así ofrecer una visión ampliada y positiva de una de las mayores problemáticas que existe en la Gestión del Patrimonio Histórico: el deseo pasivo o como he titulado la entrada “La culpa es de mi cuñado”. (Ese cuñado/a, a quien siempre ponemos como responsable de las cuestiones cotidianas que no son de nuestro agrado y queremos eliminar de nuestro historial familiar o del círculo de amistades).

    Para exponer la idea del deseo pasivo, le robo en esta cita literal las letras al escritor Robertti Gamarra, de su último libro Interés productivo. La mejor manera de aprovechar el conocimiento. (2017: 172)

    “No se consigue nada con el deseo pasivo. Por último, debemos referirnos a la voluntad pasiva de buscar el objetivo. Muchas personas se entregan a la derrota incluso antes de plantearse la batalla, ven tan lejanas las posibilidades de éxito que prefieren aguardarlas sin moverse para conseguirlas o actúan maniatados por el pesimismo. Hay que alejarse de la tiranía del pesimismo, ese estado donde se parte hacia el objetivo pensando que siempre ocurrirá lo peor, y que es un triunfo conseguir el mejor resultado posible en el peor de los casos. Ser el mejor entre los peores es como lanzarse al fuego con el solo objetivo de que las llamas te consuman menos que a los demás. Tener esta predisposición es renunciar a todo antes de empezar. ¿Cuál sería el objetivo de las personas que han pasado, pasan o pasarán sin dejar huellas en esta vida? ¿Parasitar? Es tan mezquino no proponerse prosperar y simplemente entregarse al paso del tiempo hasta la muerte que abruma el sólo pensarlo. Nadie puede conseguir nada desde la pasividad. Es completamente inútil proponerse un objetivo renunciando a la posibilidad de perseguirlo hasta la extenuación”

    No debemos caer en uno de los juegos “de moda” muy usuales en la actualidad en los círculos de opinión y debate, donde se estima que la responsabilidad de la gestión cultural está únicamente en manos de los políticos (individuos), y no de sus proyectos (política) y en la falta de responsabilidad y fiscalización de los expedientes por parte del cuerpo de funcionariado. Para todo ello existen mecanismos jurídicos que salvaguardan el control dentro del desarrollo de la política y la inspección en la función pública.

    El individuo es el principio y el fin de sus actos, y en consecuencia responsable de las diferentes influencias que genera alrededor en su labor profesional. Ahora, como bien dice Gamarra, no podemos conseguir nada desde la pasividad, desde el inmovilismo.

    Isabelo, en su entrada, anota la necesidad de una sociedad participativa a través del tejido asociativo, la oposición al poder establecido, etc. Con su lectura, me surge una duda que ya anotaba Jorge en su artículo inicio del debate. ¿Cuántas asociaciones, grupos de trabajo, talleres, colegios de profesionales de la gestión patrimonial tenemos en la ciudad de Toledo y por extensión a su provincia? ¿Entiendo que sería necesario una activa coordinación y colaboración en la resolución real y efectiva de los problemas referidos?

    LA FAMILIA CRECE.

    Para mi es todo un placer ver crecer la familia en esta peculiar mesa de debate. Tendremos que ampliar la invitación a tomar café a cuantos estén interesados en el debate sobre la Gestión Patrimonial de la ciudad de Toledo.

    [GAMARRA, R. 2017: Interés productivo. La mejor manera de aprovechar el conocimiento. Letras de Plata Ediciones. Madrid]

  • Dionisio Urbina Martinez

    Gracias Lourdes, un placer volver a saber de ti. Estoy de acuerdo en lo que se refiere al deseo pasivo, y creo, además que está muy cerca de la tradicional complacencia. Aplaudo tus dos últimos párrafos. Los males de la Arqueología son muchos, dije hace ya años que los problemas para desarrollar una verdadera disciplina y/o profesión arqueológica eran tres: administraciones, profesores e investigadores de entes públicos y los propios arqueólogos. Claro que es fácil decir eso porque son casi todos los actores que concurren en la práctica arqueológica, pero fíjense que no menciono a los constructores, por avaros que sean y por mucho que desprecien los restos arqueológicos, porque ni es su trabajo ni es su responsabilidad; sus responsabilidades son pagar impuestos para que las cosas funcionen de acuerdo a las leyes.
    Me han llamado poderosamente la atención varios párrafos del comentario del señor Isabelo: Creo que son poquísimos los arqueólogos que publican todas sus investigaciones en revistas científicas… no se puede cargar sobre las espaldas de los arqueólogos, muchos de ellos profesionales y por lo tanto que han hecho de la arqueología su modo de vida, la publicación de unos trabajos que no tienen obligación de publicar y que les ocupa tiempo, y en el contexto de la economía capitalista actual, por lo tanto dinero; sino que la obligación y responsabilidad debería ser, o es, de la administración…
    No puedo estar más en desacuerdo con esas líneas, sino que además opino que en esa postura está la raíz de los problemas que provienen de los arqueólogos para el desarrollo de una verdadera disciplina y/o profesión. Me consta, y se puede mensurar, que son poquísimos los arqueólogos, no ya que no publican todas sino una buena parte de sus actuaciones, da igual que sea en revistas científicas o en cualquier otro medio. Valga al paso que mi opinión sobre las revistas científicas es la de que están controladas por los profesores de los departamentos universitarios y otros agentes de instituciones similares, los cuales desprecian a los arqueólogos profesionales considerándolos curritos de las piedras y no investigadores, y en parte tienen razón, precisamente por la carencia de investigaciones que desarrolla este colectivo de profesionales. Por lo que respecta a los pares ciegos, yo diría que no son ciegos, sino tuertos, o al menos que miran por el rabillo del ojo, pues en un colectivo tan pequeño cuesta muy poco identificar a una persona por lo que escribe, máxime cuando sus simpatías y antipatías se reflejan en las evaluaciones, algo común por desgracia. Tengo que añadir, para que nadie se lleve a engaño, que no soy profesor de universidad por elección propia, que he publicado numerosos artículos en revistas científicas y que, anormalmente he sido “par ciego”, todo lo cual me da una perspectiva más ecuánime, menos visceral o desprovista de sentimientos antagónicos, si se quiere.
    Son muchos los arqueólogos a los que he oído palabras similares a las del señor Isabelo, si bien la inmensa mayoría pertenecen a esas generaciones que se hicieron arqueólogos porque había trabajo en los años de las burbuja de la construcción (llegamos a ser cerca de 10.000 profesionales en toda España, para que conste). Jamás las he entendido. En la historiografía arqueológica se considera un gran avance la obligación (ética, que no legal hasta mucho más tarde en la mayoría de países del llamado mundo occidental) de que el director de una intervención arqueológica sea el que haga el estudio y la publicación del mismo. Ya advertía de ello hace unos años G. Lucas de los peligros de revertir esos logros en el presente (critical approaches to fieldwork) y el propio I. Hodder escribía sobre la conveniencia de los procesos reflexivos del director de la excavación en el tajo (At the trowel’s Edge). De hecho, este aspecto se considera crucial y se ha incorporado como parte de la esencia de la arqueología moderna. No se entiende la arqueología sin investigación, porque todos sabemos, por repetírnoslo hasta la saciedad, que una excavación es una destrucción y si no conduce a una investigación se convierte en una destrucción con licencia. A eso se refiere el Dr. Ruiz cuando dice que la arqueología se ha convertido en un mero trámite; “liberar solares” es el término que ha impuesto entre el gremio. A eso se refiere el Dr. Morín cuando habla de las publicaciones.
    ¿Cómo se puede considerar arqueólogo a una persona que excava, toma medidas y rellena fichas sin más? arqueopeones les llamábamos y personalmente siempre he preferido los peones, a ser posible agrícolas, porque es mucho más difícil aprender a manejar las herramientas y comprender las características del suelo que a rellenar fichas y tomar medidas. En Reino Unido no existen peones en las excavaciones arqueológicas, todos son arqueólogos, y el mercado lo dominan las empresas, las cuales están muy jerarquizadas de modo que en la cúpula se encuentran los directores que claro que publican sus actuaciones. Tanto es así que las universidades constataron que estaban perdiendo el tren del conocimiento, pues los nuevos hallazgos estaban en manos de las empresas, y entonces, mediten por favor lo que esto significa: ¡las universidades crearon empresas copiando los modelos existentes! Conozco a varios españoles trabajando en ellas: Cambridge, Edimburgo, etc.
    En España, lamentablemente, las universidades nos arrojaron a los pies de los caballos. Cuando se transfirieron las competencias en materia de patrimonio histórico a las comunidades autónomas, las universidades miraron para otro lado. Tuvieron la oportunidad de ser las entidades encargadas de gestionar la arqueología en el nuevo contexto desde los años 90, las universidades eran quienes deberían haberse situado como intermediarios entre las administraciones y los constructores, haberse erigido en las garantes, junto con la administración, del cumplimiento de las leyes arqueológicas, la investigación y su transmisión a la sociedad ¿Y en qué se han convertido? en receptoras de subvenciones; sus profesores excavan en los mejores yacimientos pero no tienen ningún compromiso para con la conservación del patrimonio. Al igual que en el Reino Unido las universidades han constatado recientemente que los hallazgos arqueológicos ya no están en sus manos sino en las de los arqueólogos profesionales, pero su respuesta no es la de los ingleses sino la de despreciar y ningunear a esos arqueólogos para que sus descubrimientos no se incorporen al acervo científico del país. Claro que enfrente tienen a arqueólogos que en vez de cumplir con sus deberes como tales, se conforman con un plato de lentejas y dejan la investigación en el limbo.
    Defendiendo los derechos de la Arqueología (ahora sí lo pongo con mayúscula), los derechos al trabajo bien hecho, los derechos a establecer unos mínimos de sueldo y conservación, a incluir las publicaciones en los presupuestos. He luchado en colegios profesionales casi 20 años, he participado en innumerables reuniones a nivel nacional, he organizado la Sección de Arqueología del CDL de Castilla-La Mancha y en definitiva, he perdido muchas horas de mí vida. Digo perdido porque no ha servido para nada, estamos hoy incluso más lejos que hace 20 años de conseguir alguno de los objetivos. Pero el proceso me dio la posibilidad de conocer a muchos arqueólogos y la realidad arqueológica de otras comunidades. Desde el comienzo me llamó alarmantemente la atención la falta de interés generalizada de la mayoría de los arqueólogos, no sólo para formar parte de comisiones o grupos, sino meramente por asistir a las reuniones; incluso llegaba a existir una fuerte animadversión hacia colegios profesionales o cualquier tipo de asociacionismo profesional por parte de algunos. El pensamiento imperante era, en los primeros, el de no perder el tiempo con formalismos y en los segundos su creencia (¿o seguridad?) de que obtendrían más ventajas en ausencia de regulaciones, en ríos revueltos, porque creían contar con ventaja con respecto a empresas de construcción a las que llamaban sus clientes, y tener connivencia con la administración. A esas conductas hoy les damos el nombre de corrupción.
    Ese era y es el panorama de nuestra profesión. No voy a entrar en juicios con respecto a las administraciones (será en otra ocasión, tal vez). Señor Isabelo, es cierto que no se considera la publicación de los resultados en los presupuestos de una actuación arqueológica, pero los presupuestos no los realizan las administraciones sino los arqueólogos, por lo tanto son ellos los culpables de que no se contemplen (si tuviera la misma desvergüenza que algunos, mencionaría el nombre de varias empresas que alardeaban y alardean de ofrecer presupuestos más bajos porque jamás contemplan la publicación, porque jamás han publicado, pero tengo cierta ética todavía). La mayoría de los profesionales han renunciado a ser arqueólogos, han renunciado a publicar y a investigar, quizá porque no quieren perder una hora de su vida en ello, o quizá porque no están a la altura, porque no saben o no se atreven a investigar, porque eligieron esta profesión en los años del boom sencillamente porque había trabajo. Otros alardearán de haber escrito en la prensa artículos a favor de la conservación del patrimonio, pero eso no es suficiente, si no se va más allá se convierte en una forma más de justificar la autocomplacencia, incluso en publicidad para sí mismos. Tenemos leyes; si se considera que las cosas no se hacen bien también tenemos juzgados, aunque me temo que igualmente tenemos miedo a que esos actos influyan en nuestra carrera profesional, o a represalias de la administración y por ello solemos ser condescendientes ¡que pena!
    Yo no soy autocomplaciente y seguiré luchando con la escritura y la denuncia en los juzgados por la conservación del patrimonio, por el derecho a cobrar por mis investigaciones, y seguiré sacando tiempo de mi tiempo libre para investigar y publicar, porque soy, me considero, un arqueólogo.
    Dionisio Urbina Martínez
    Dr. Geografía e Historia.
    Arqueólogo

  • Isabelo Sánchez Gómez

    Hola, buenas noches. Si me permites Dionisio, te tutearé. Creo que en este debate que se ha abierto en relación al artículo de A.R.Taboada y la réplica de J. Motín, sólo hay un afán por comunicar ideas y confrontarlas, pero no de polemizar, de ahí que no me parece necesario que mantengamos alguna distancia protocolaria o de seriedad utilizando el Sr. Por mi parte a mi no me gusta.
    Aunque soy licenciado en Geografía e Historia, a mi pesar, mi vida profesional se ha desarrollado siempre al margen de cualquier profesión relacionada con mis estudios. Aún así he seguido leyendo artículos relacionados con nuestra disciplina con bastante intensidad. En este contexto respeto mucho lo que me rebates, en el entendimiento de que los profesionales sabéis seguro más que un “aficionado”.
    En todo caso, desde mi humilde condición sólo hacerte algún apunte. En primer lugar decirte que mi comentario está redactado en relación a lo que afirman Taboada y Morín, y es una afirmación de este último la que hace referencia a que el primero no publica sus trabajos. Yo conozco a muchos licenciados en historia que intentan o buscan publicar sus trabajos, y de vez en cuando lo hacen, y directores de proyectos de investigación que publican sus resultados, y en algunos casos intervenciones de urgencia en yacimientos de gran impacto, también suelen aparecer en alguna revista, pero en ese párrafo yo me refería al grueso de las intervenciones arqueológicas que se realizan. Efectivamente no cuento con datos exactos pero, en el ámbito del territorio de mi ciudad, Toledo, yo veo realizar un número importante de excavaciones, cuyos resultados luego no veo en ninguna revista.
    En todo caso mi opinión se basa también en lecturas de artículos, en los que con frecuencia leo que la proporción de artículos publicados en relación a las intervenciones realizadas es muy desfavorable a la publicación.
    En todo caso, también me parece que con tus palabras confirmas en cierto modo lo que yo decía, al constatar, a pesar que lo deseable sería lo contrario, que muchas intervenciones no se publican por diversas circunstancias, como tú mismo confirmas al decir, por ejemplo, que “es cierto que no se considera la publicación de los resultados en los presupuestos de una actuación arqueológica”, entre otras afirmaciones en este sentido.
    Si sigues mi argumento, mi postura es que debe publicarse todo lo posible, por que la protección o salvaguarda efectiva del patrimonio depende de que la sociedad lo valore. Si la solución a este problema se encuentra en que se haga obligatoria la publicación de los resultados vía presupuesto al promotor, pues bien, pero hoy por hoy creo que esto no sucede y, en esa ausencia, desde mi punto de vista es la administración la que tiene esa responsabilidad, ya que además custodia las obligatorias memorias de las intervenciones.
    Por último es verdad que llevo escuchando desde hace mucho tiempo la necesidad de unión entre los arqueólogos para unificar criterios y defender derechos, y en su momento seguí con mucho interés la creación de la Asociación Profesional de Arqueología y Patrimonio de Castilla-la Mancha. Me parece algo totalmente necesario, y ya sé que es verdad que, como sucede en muchos casos, las personas que cargan con el peso de llevar adelante las asociaciones terminan cansados por la poca colaboración. Habéis sufrido una crisis tremenda que ha acabado con muchos puestos de trabajo, y ha puesto en dificultades a muchas empresas. Quizá ahora, cuando parece que empieza a verse el final del túnel, sea el momento de volver a intentar algo así, para estar mejor protegidos, y conseguir una mejor praxis científica en el futuro.
    Saludos

  • Jorge Morín de Pablos

    Estimados editores

    En relación a su misiva en la que se solicita la censura de mi ensayo “Atila convertido o De cuando el árbol no dejaba ver el bosque” por parte del Dr. Arturo Ruiz Taboada por su “tono injurioso, denunciable legalmente”. Me sorprende porque el Dr. Ruiz Taboada dixit: “…doy el tema por zanjado” y nos emplazaba a un café con nuestra amiga común Lourdes Almendros “Quedo a disposición de los tres”.

    Soy consciente que mis opiniones me pertenecen y Hombre de Palo manifiesta con claridad “Los editores del blog no se hacen responsables ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados, que serán exclusivas del autor”. En este sentido, el art. 20 de nuestra Constitución reconoce y protege los siguientes derechos: “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.

    Finalmente, y por tercera vez, reitero mis disculpas por ese tono irónico que no he vuelto a emplear, pero el ensayo “Atila convertido”, ni calumnia, ni injuria, la figura del Dr. Ruiz Taboada, sino algunas de sus afirmaciones. Por ello reitero mi negativa a la censura del mismo. Sin embargo, entiendo que por encima de los intereses personales, aunque sean justos y veraces, está el bien común. Hombre de Palo no me pertenece en absoluto y detrás estáis los editores, los autores y los lectores. Yo he dado el tema por zanjado, una vez aclarado mi punto de vista con datos objetivos, veraces y contrastables, y esperaba tomar ese café con Lourdes y Arturo. En su mano está, si él insiste en la damnatio memoriae, proceded a su censura para que este espacio de libertad que es HOMBRE DE PALO siga adelante.

    Fdo. Dr. Jorge Morín de Pablos

    NDT. Les comunicó mi intención de hacer pública mi respuesta en los Comentarios del Blog, ya que no parecen correctos los movimientos entre bambalinas.

  • Arturo Ruiz Taboada

    Vamos a ver Jorge, respeto tu crítica pero no tus formas. No quiero seguir generando polémica y espero no molestarte con mi comentario. En las líneas siguientes te voy a explicar públicamente el por qué he pedido al blog la retirada de tu artículo.

    Hagamos memoria de mi “libelo” (por cierto, término ofensivo tanto para mi trabajo como para una revista que funciona con pares ciegos, y de bastante prestigio, por cierto). Entiendo que lo que te ha molestado es que, usando una información tuya publicada en la Tribuna, te contradiga y afirme que no es un torreón del XIX como mantienes. Me consta que has hecho análisis de morteros y fábrica, me creo que lo consideres del XIX en base a esos datos, y no cuestiono tu trabajo. Pero por favor, mira los grabados y dibujos del XVI y posteriores y dime entonces que pinta allí el torreón tres siglos antes del XIX y, por qué existe una necrópolis andalusí a sus pies (también publicado por ti en la prensa local) que como muy bien sabes, esas necrópolis siempre son extramuros al pie de las cercas/murallas o, si lo prefieres, bancales .. de la ciudad.

    Como dije en mi anterior comentario, el resto de mi artículo es únicamente de gestión de patrimonio, igual y con el mismo tono que las decenas de artículos que he publicado en la misma línea sobre Toledo, muchos años antes, si quiera, de que tu empezaras a trabajar en la ciudad.

    Me parece poco ético por parte del blog que te deje compartir con el público un correo interno mío (personal), solicitando la retirada de tu artículo. Sobre todo porque se lo he pedido de forma amigable, reconociendo que tus disculpas me habían bastado como para olvidar este tema y, recordándoles que tu tono no era el más adecuado para referirse a un profesional (mejor dicho, a cualquier persona). Yo en mi artículo de ph, hablo del “arqueólogo responsable de las obras” (es decir, tu), tu hablas de “libelo”(ofensivo), “ego desmedido” (ofensivo), “Atila” (ofensivo) “Atila convertido” (ofensivo), etc. No se Jorge, no entiendo porqué te extraña que pida la retirada de tu artículo. Me arrepiento, eso si, de en una de mis réplicas haberme referido a ti de forma inapropiada y, por ello, te pido disculpas.

    Reitero que tu crítica me parecería aceptable si hubieras omitido ciertos datos y expresiones que no son verdaderos Jorge. Mi intervención en el Cristo de la Luz llevó, entre otras cosas, a que la propiedad que me contrataba dejara de hablarme por no bailarles el agua y discutir, entre otras muchas cosas, lo poco acertada de la solución de la calle romana. Te animo a que leas la amplísima biblio que tengo a ese respecto. Por cierto, la memoria no está publicada aunque si depositada en la DG de Patrimonio, pero si lo está en forma de dos capítulos en libros diferentes e infinidad de publicaciones.

    Tampoco es cierta tu afirmación sobre Vega Baja. Cuando a las empresas de arqueología que estábamos trabajando en Vega Baja nos despidieron por el capricho de unos políticos mal aconsejados por ciertas instituciones “culturales” y la enorme presión pública, los trabajos estaban a punto de concluir. En mi caso, ya estábamos trabajando no sólo en los resultados sino en su posible reintegración de los restos en el proyecto urbanístico. Esa paralización provocó que, de un día para otro, tuviera que despedir a los cuatro arqueólogos que estaban a mi cargo, y empaquetar como se pudo materiales, fichas, diarios, inventarios, etc, y depositarlos de mala manera en el museo. En este caso, es la gestión de los restos arqueológicos la que debe hacernos reflexionar, y no otra cosa, puesto que la realidad es que hoy por hoy Vega Baja es ejemplo de cómo se puede destruir un yacimiento arqueológico con permiso de la administración. En este sentido, esa si es mi única excavación sin memoria, puesto que las circunstancias descritas impidió poder estudiarlo debidamente.

    Tampoco es cierto lo que afirmas del cerro de la Horca. De nuevo, las memorias se encuentran depositadas en la DG de Patrimonio y se han publicado sendos capítulos en libros e infinidad de publicaciones, muchas de ellas punteras internacionalmente, por cierto. De igual forma, llevo demandando desde hace años sin éxito, la necesidad de diseñar un plan director para las diferentes necrópolis presentes en esa zona.

    Tampoco es cierto lo de la falla del Miradero. En ese caso yo no fui el principal firmante, la parte geológica la desarrollaba un geólogo investigador del IGME y un geólogo catedrático de universidad. De nuevo, el tono del artículo tampoco era ofensivo y podías haber replicado por los cauces normales, puesto que se trataba de una comunicación en congreso y no un chascarrillo de blog.

    “Creemos que para dar lecciones de ética se debe partir al menos de un estado de cierta limpieza, que no parece ser el caso de nuestro Atila, tan preocupado ahora por una supuesta “torre” y desmemoriado por un suburbio de 20 Hectáreas. La Memoria querido Atila incomoda, ya que al mirarnos al espejo no reconocemos nuestra imagen en él, sino que preferimos una visión edulcorada de la misma”.

    ¿En serio Jorge? Mira de nuevo mi bibliografía, no sólo la colgada en academia.edu o researchgate.com, que es sólo una parte, sino también la infinidad de artículos en prensa y revistas que precisamente llevan justo la línea contraria a la que describes y, después, hablamos.

    Es también falsa esta aseveración “Atila no ha publicado ni una sola Memoria Científica de los cientos de intervenciones que ha dirigido en la ciudad de Toledo”. No quiero contestarte porque deseo dejar el tema zanjado pero sabes que esta afirmación además de falsa es, cuanto menos, maliciosa.

    Por último te doy la razón, empezamos con mal pie, pero en el congreso al que aludes, el único que intentó por todos los medios desacreditarme ante el estupor de más del centenar de asistentes, fuiste tu. A partir de ese momento yo sólo te he contestado en artículos sin que en ningún momento, te haya faltado al respeto.

    Espero que sea la última vez que escribo en este entorno, animo a mis colegas arqueólogos a que este tipo de debates no los desarrollemos en blogs de arquitectura (respetable que conste) y que seamos capaces de generar otros foros de comunicación y diálogo. Desde la crisis seguimos destruyéndonos entre nosotros y hemos dejado de cuestionar los verdaderos orígenes de los problemas de gestión de los que ya habéis hablado anteriormente. En mi opinión, dichos problemas basculan en torno a cuatro puntos fundamentales: la inoperancia de las administraciones públicas, la falta de difusión de nuestro trabajo, la falta de corporativismo entre arqueólogos y la inferencia del gremio de arquitectos en nuestra disciplina, hasta el punto que en ciudades como Toledo, se ha relegado al arqueólogo a un papel meramente testimonial (véase el seguimiento en prensa del descubrimiento de la estatua romana última).

    Concluyo. Si eliminas o matizas todas las afirmaciones expuestas, no tendría inconveniente en mantener tu artículo en este blog. Dicho esto, preferiría discutir este y otros temas en otros formatos, con otras formas y empezando de 0. Desde luego, los colegas que han intervenido representan un buen comienzo en un más que ansiado resurgir de nuestra disciplina.

    PD. Iba a enviar este texto como correo privado tanto a ti, Jorge, como a los editores del blog, pero visto el nivel de confidencialidad de estos últimos o de las bambalinas a las que aludes, lo hago por estos cauces y nos ahorramos el corta y pega.

  • María Dolores Sánchez Moya

    He leído el artículo publicado en la revista Ph del Instituto Andaluz de Patrimonio histórico que ha originado esta entrada. No es mi intención entrar en el debate que se ha originado. Únicamente quisiera puntualizar una información que el artículo contiene sobre la Escuela de Arquitectura de la UCLM de la que formo parte como docente.

    El artículo menciona, (cito textualmente) que “La recientemente creada escuela de arquitectura en el campus de la Fábrica de Armas de Toledo, lejos de reflexionar sobre esta problemática, se sirve de la ciudad como un laboratorio en el que poder experimentar nuevas tendencias, analizando el monumento únicamente desde la perspectiva del arquitecto. Su programa de estudios carece de una formación humanística complementaria, impartida por historiadores del arte y arqueólogos, que contribuya a que futuros arquitectos aprendan a hacer otra lectura histórica de la ciudad y de sus monumentos.” (p. 22).

    El plan de estudios de la escuela recoge que la titulación cuenta con 33 créditos de composición arquitectónica, que engloba las disciplinas de composición e historia de la arquitectura, presentes en todos y cada uno de los cinco cursos del grado, en la asignatura “taller de proyecto de arquitectura y urbanismo”. La formación humanística no se ciñe únicamente a la materia mencionada, sino que también se imparte en materias como dibujo, proyectos y urbanismo, como se puede comprobar en la relación de competencias generales y específicas del grado.

    La titulación también ofrece abundante formación complementaria a través de los ciclos de conferencias, exposiciones, viajes y debates.

    El cuerpo docente está integrado por titulados y doctores de distintas disciplinas, el catedrático de composición es doctor en Historia del Arte y forma parte de la Escuela desde el primer año de su funcionamiento.

    El artículo está publicado en la sección “panorama”, reservado a los artículos de opinión, que pueden permitirse dada su naturaleza, una cierta ambigüedad en sus expresiones y por supuesto, la manifestación de un juicio personal, no permitido en los artículos científicos. El autor por tanto es libre de expresar su opinión sobre la docencia de la arquitectura.

    Sin embargo, cualquier persona ajena a la Escuela puede deducir de la lectura de este párrafo que el arquitecto formado en la UCLM carece de formación humanística, por lo que me parece necesario afirmar que la titulación sí proporciona formación humanística troncal y complementaria, impartida por docentes de distintas disciplinas entre las que se encuentra la Historia del Arte.

    • Arturo Ruiz Taboada

      No cuestiono que el plan de estudios de la Escuela de Arquitectura de la UCLM cumple con lo establecido en el currículo del conjunto de facultades de arquitectura de España. Mi reflexión iba más allá. Al igual que la formación académica de arqueología incluye asignaturas de disciplinas auxiliares como geología, estadística, metalurgia e, incluso, arquitectura, no hubiera estado de más que la recién creada Escuela de Arquitectura de la UCLM de Toledo, hubiera incorporado asignaturas adaptadas al contexto urbano en el que van a trabajar muchos de sus licenciados como “El diseño estructural de edificios en un entorno arqueológico” o “Lectura arqueológica de las arquitecturas como base de la restauración de edificios”, entre otros. En mi opinión, claro está, no basta con conferencias o excursiones puntuales. El problema de la gestión del patrimonio de Toledo no tiene que ver con la Historia del Arte, sino con la arqueología.
      Por otra parte, animo a que se usen revistas como ph para estos debates, aunque informo que cualquier artículo, bien de opinión o ensayo, debe pasar por un comité de redacción y un sistema de pares ciegos, como el resto de sus secciones.

  • Dr Jorge Morin de Pablos

    “Dejad de prender fuego a pergaminos y papeles
    y mostrad vuestra ciencia para que se vea quién es el que sabe.
    Y es que aunque queméis el papel
    nunca quemaréis lo que contiene,
    puesto que en mi interior lo llevo,
    viaja siempre conmigo cuando cabalgo,
    conmigo duerme cuando descanso,
    y en mi tumba será enterrado luego”

    Ibn Hazn de Córdoba

  • Dr Jorge Morin de Pablos

    “Today we have learned in the agony of war that great power involves great responsibility. Today we can no more escape the consequences of German and Japanese aggression than could we avoid the consequences of attacks by the Barbary Corsairs a century and a half before.

    We, as Americans, do not choose to deny our responsibility.”

    NDT El autor real de la frase fue Franklin D Roosevelt, quien la pronunció el 11 de abril de 1945, falleciendo dos días después. Personalmente no me interesan los códigos éticos de los superhéroes yanquis, prefiero la ética tradicional de nuestro mundo grecorromano.

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