100 años de Marcelo el del Don [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 3 D18 Archivo VASIL


Misa concelebrada en el altar mayor de la Catedral retransmitida en directo por TVE

Un 16 de enero de 1918 viene a este mundo, en Villanubla (Valladolid), Marcelo González Martín. El pasado martes se conmemoró el primer centenario del nacimiento de este Cardenal que nunca perdió -ni perderá- el don.

Todos, más o menos, tenemos referencias de distintos cardenales que a lo largo de la historia han regido los destinos de la diócesis toledana. Este año, sin ir mas lejos, se conmemora el quinto centenario de la muerte de Cisneros; otros ilustres prelados toledanos fueron Sancha, Plá y Deniel, Lorenzana, Mendoza y hasta el mismísimo Tarancón. ¿Se han fijado?, ninguno tiene don. 

Ahora hagamos el ejercicio a la inversa: ¿recordamos popularmente algún cardenal toledano con don?…. pues a mí solo me sale uno: Don Marcelo. Nunca, en toda mi vida -que ya va siendo larga- he oído referencias religiosas, civiles o militares que hablen del cardenal González.

A propósito de este “don”, me contaba el otro día mi amiga Ana que, en sus inicios como periodista, uno de los primeros reportajes que tuvo que elaborar fue un acto oficial con la participación y presencia del cardenal. Pues bien, la joven redactora, sentada delante de su flamante máquina Olivetti, hizo una detallada y concienzuda crónica de lo acontecido aquella mañana. Orgullosa de haber seguido las directrices y normas aprendidas en la Facultad de Periodismo, su redactor jefe le dio una lección de gramática social que no olvidaría jamás. “Ana -le dijo- en esta ciudad, en este periódico y en estas páginas, el único don que existe es el del cardenal don Marcelo”, y así fue como aprendió mi amiga que, en esta ciudad, el único que tenía “don” era Marcelo.

Después vino don Francisco, don Antonio…. don Braulio; pero el primer don para la historia, lo acuño el cardenal González.

Sí, sabemos que don Marcelo hizo muchas más cosas; que no pasará a la historia por esta pura anécdota. Que su labor eclesiástica está plagada de éxitos y de polémicas decisiones como mover el Corpus del jueves a domingo, o dejar de invitar a la procesión al ministro de justicia, que había sido el ponente de la Ley del Divorcio en España. También podríamos contar alguna cosa de las intrigas palaciegas desde su nombramiento como obispo de Barcelona hasta su llegada a Toledo, y por supuesto, mucho se ha hablado y se tendrá que hablar del papel jugado por él y el cardenal Tarancón en la transición española.

En la romería de “La Bastida”, don Marcelo junto a don José María Mansilla y los señores Martínez  Herranz y Alba, se detiene en uno de los puestos de “tostones”. En primer plano una jovencísima Mari Carmen Cervantes; al fondo don Rafael Palmero.

Pero, de todo esto, nadie como don Santiago Calvo para escribir su historia. Él acompañó a don Marcelo desde los inicios hasta su muerte, y ahora, desde su despacho en la Catedral, trata de ordenar y archivar todos los documentos, manuscritos, audios, vídeos y fotografías de la vida y obra de Marcelo: el hombre del don.

Algún día, probablemente, todos esos documentos que don Santiago ordena, formarán parte de una gran exposición que el Cabildo de la Catedral organizará para conmemorar el segundo, tercer, cuarto o quinto centenario -como el de Cisneros-. La historia se repetirá y, nosotros, no estaremos allí para contarlo.

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Quique J. Silva

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