Lluvia [José Rivero Serrano]

1505 Giorgone Tempestad (general)

“Hasta el propio ojo, la visiòn pura, se cansa de los sólidos. Quiere soñar la deformación”.

Gaston Bachelard. El agua y los sueños.

“Permitid que me repita: El agua es igual al tiempo y proporciona a la belleza su doble”.

Joseph Brodsky. Marca de agua. 

“Y es que ella, el agua, no es desde luego ser, ni tampoco no-ser o la nada, sino la pura y activa transición del uno a la otra”.

Félix Duque.

La pertenencia de la lluvia al universo de las aguas diversas y plurales, hace que participe de sus características complejas, desde la peculiaridad que supone su propia esencia desviada. Esencia, la de las aguas díficil de capturar, como refleja Félix Duque, cuando cita: “Mientras, el calor del sol forma las nubes, que al condensarse harán que caiga la lluvia sobre la tierra ¡Todo es tan conocido…y tan difícil de aprehender, de pensar![1]. Dificultad de su esencia, de su apariencia, de su movilidad inquieta, de su definición científica[2] y de su imaginación material. De esta suerte, podemos decir con Umberto Eco: “¿Y qué se puede hacer para explicarle a un niño qué es la lluvia, qué son las catarátas del Niágara, la garganta del Diablo de iguazú, el arco iris, la tormenta, el mar, la nieve y los manantiales, si nunca ha visto el agua?[3]. Dando con ello a entender que antes de la modalidad precisa de la lluvia, está la realidad imprecisa de las aguas en su múltiples variantes y presencias. Dificultades de las imágenes y de la imaginación del agua, que ya fueron expuestas por Bachelard, al advertirnos: “Las imágenes cuyo pretexto o materia es el agua no tienen la constancia y la solidez de las imágenes proporcionadas por la tierra, por los cristales, los metales o las gemas. Carecen de la vida rigurosa de las imágenes del fuego. La imaginación material del agua está siempre en peligro, corre el riesgo de borrarse…”[4]. Un actual estudio colectivo[5], nos permite agregar esa diversidad de miradas, realidades y presencias sobre el agua, y desde ella descubrir alguna particularidad sobre la lluvia. Particularidad de la lluvia que en el diccionario Espasa-Calpe emerge sólo con tres anotaciones temáticas, las referidas a la historia de las religiones, a la iconografía americana y la estrictamente metereológica.

1505 Giorgone Tempestad (detalle)

La esencia de la lluvia es su invisibilidad, su carácter aparente es pues su envolvente física, que nos permite sentirla pero no verla, o verla mal y apenas registrarla. Esta dificultad de su registro visual, de su inasibilidad a la mirada, motiva un caudal de reflexiones poéticas y pictóricas significativas. No es casual la importancia que Miguel Ángel García Hernández, otorga al agua en su Prefacio a la obra de Ángel González[6]. “El ojo sigue y persigue un circuito donde la materia se funde para fundarse, atando mar y montaña, pero también, y ante todo, lo visible con lo invisible. Podemos seguir sus trazas en los arañazos en forma de espuma o copos blancos sobre el blanco cielo. Son prácticamente invisibles, aunque antes de verlos ya sabemos que deben estar ahí”. Es por otra parte y con carácter general, la dificultad de sorprender en la naturaleza lo que no dura y se extingue y que al no permanecer un tiempo escapa a su representación y captura. Haciendo con ello creíble que la representación se fundamenta en la búsqueda de la permanencia; en la permanencia de lo que se ve y se anota, y se vincula, consecuentemente, con la duración y con el tiempo. O en palabras de Miguel Ángel García Hernández, “No vayáis a pensar que lo invisible sea otra cosa más que la resistencia que lo visible hace a su propia desaparición[7]. Resistencia a la desaparición que Ángel González vincula con formas nitidas: “La forma más resistente es la más amenazada”.   Justamente por ello, por ese reto imposible, han forcejeado los pintores en tratar de captar lo que se desvanece, lo que se va y no se ve; lo que dura y se olvida. Lo que, simplemente se va, pero viéndose, ha merecido el esfuerzo histórico de captar el movimiento. Continuar leyendo

El Botero, un bar vertical [Luis Moreno Domínguez]

A mesa puesta

Hay en Toledo una taberna que se hace llamar El Botero. Está en la calle de la Ciudad, es pequeña, incluso angosta, con la barra tan pegada al acceso que cuando hay clientes casi no se puede entrar, o quizá precisamente por eso, invite a entrar. Está en una casa modesta de crujía estrecha y es un local en vertical, incómodo de gestionar, con una bodega en el sótano, el bar en planta baja, un restaurante en planta primera y la cocina en su segunda. Fachada estrecha que solo deja espacio para una puerta en planta baja y sendos balcones en las dos plantas superiores. Si un empresario hostelero diseñara una taberna desde luego que no la haría con esta distribución.

La decoración es de tasca tradicional: un espejo grande, fotografías de personajes conocidos toledanos, postales antiguas y cuadros de tauromaquia, en cuyo entorno se agrupan banquetas no muy cómodas y tres mesas que se rifan los comensales en el bar, mientras que en el restaurante se acomodan en línea en la planta primera, siendo la más deseada la que está junto al balcón de fachada. En la cocina estrecha trabajan codo con codo los cocineros.

No es moderno, sirven aperitivos, vinos y cervezas, dan comidas y cenas y se pueden tomar copas por la noche.

Parecería una tasca corriente. Ahora bien, apetece mogollón entrar.

A la bodega se accede desde un portón en el suelo que ocupa casi todo el suelo de la barra, de modo que cuando falta vino los camareros tienen que apartarse para poder acceder a la cueva, a pesar de lo cual, han conseguido ya la destreza necesaria para bajar ágilmente a la bodega sin entorpecer el servicio de barra.

La taberna la cogieron hace unos meses Juanlu y Quillo, hosteleros de buena reputación y con varios locales en la ciudad y, manteniendo la decoración y el mobiliario que tenía el local con el anterior gestor, han conseguido con un par de trucos, que el bar vuelva a llenarse de clientes.

Que dos trucos se preguntará el lector, pues dos aparentemente sencillos: la luz y la atención al comensal. Continuar leyendo

Artesanía: una especie en peligro de extinción [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 29 D18 Archivo VASIL


Muestra de bordados de Pepita Alía (Lagartera) una de las asiduas a los Zocos Artesanos de los años setenta.

Junto al Turismo, la Artesanía ha sido históricamente una de las principales riquezas patrimoniales de nuestra provincia. Desde los estamentos e instituciones públicas la protección y apoyo a la Artesanía ha sido siempre una prioridad; más sentimental que eficiente. Actualmente, el principal exponente de este apoyo institucional es la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha. Anualmente, artesanos venidos de Albacete, Guadalajara, Ciudad Real, Cuenca y Toledo se concentran en la capital regional para dar a conocer sus productos. Continuar leyendo

Dos proyectos. Dos ciudades. Dos Mundos. [María Ayuso y Cristina Rodríguez]

Ciudad-instrumento y viviendas sociales. Toledo y Augsburgo. España y Alemania. Adecuar lo existente e incorporarse a lo existente. Agua y tierra. Oído y vista.

Dos proyectos, dos propuestas, dos ciudades, dos sentidos. Algo en común: unirse al mundo subterráneo existente, respetando el patrimonio del entorno. Continuar leyendo

Toledo, La Espada Histórica y la Verdadera Destreza de las armas (II) [Pablo González Collado]

08. Esgrima Olímpica o deportiva. Imagen tomada de Wikipedia bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento 2.5 Genérica. Autora: Marie-LanNguyen

QUÉ ES ESGRIMA ANTIGUA

La palabra “esgrima” en la actualidad nos devuelve la imagen de unos tiradores vestidos con uniforme blanco protegidos por una careta de malla metálica, peleando por unas medallas. Es lo que conocemos como esgrima olímpica o deportiva. Es esta última una esgrima de competición. Es un deporte en el cual se utilizan implementos deportivos para sus tres modalidades (espada, florete y sable) que no tienen paralelos históricos. Es decir, no tienen pesos, diseños, materiales, equilibrios, geometrías, etc. basados en espadas que alguna vez se hayan utilizado antaño. A partir de la esgrima clásica que se practicaba en las salas del siglo XIX (cuando todavía existían los duelos) se codificaron las acciones que podían ejecutarse con la espada en la mano, estableciendo una reglamentación que regulara qué se podía hacer y qué no, dentro de un entorno deportivo de competición. Continuar leyendo

El Archivo Vasil en un nuevo libro sobre el Cardenal Marcelo [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 28 D18 Archivo VASIL


23 de enero de 1972. A su llegada a Toledo, don Marcelo recibe las llaves de la ciudad de manos del alcalde don Ángel Vivar

50 documentos gráficos de la vida pastoral del Cardenal Marcelo González Martín en Toledo. Esta es la última aportación del Archivo Vasil para el libro titulado “Don Marcelo, vida y obra en Toledo”, realizado por Roberto Jiménez Silva y Santiago Calvo Valencia y publicado este mes de septiembre por Editorial Ledoria. Continuar leyendo

Carretera A-42 [Jesús Fuentes Lázaro]

La carretera A–42 no es la Ruta 66 de los Estados Unidos, aunque contiene los mismos  posos de tragedias e ilusiones. Comunica un lugar pequeño con otro más grande o viceversa: Madrid con Toledo o Toledo con Madrid, dependerá de la posición mental de cada uno. Como cualquier  carretera o camino puede ser un espacio de aventura y libertad. O también de  tragedia.  Una, la ruta 66, es casi infinita; la otra, es corta, como calle pueblerina. La ruta 66 se terminó de construir poco antes de 1930. Cuando el crak bursátil anunciaba su presencia, con la Gran Recesión en marcha. Arrancaba de Chicago y llegaba hasta Santa Mónica, en la tierra dorada de California. Continuar leyendo

¡AZAFRÁN! [Antonio Illán Illán]

A mesa puesta

“Toda planta es una lámpara, su perfume es su luz”, escribió Víctor Hugo. No estaría el gran autor de Los Miserables pensando en el azafrán, pero bien podía haber dedicado semejante piropo a la violácea florecilla que ilumina los campos manchegos. Más luz que perfume parece el azafrán con su color brillante. Azafrán, luz, oro, iluminación, sabiduría. Un universo se encuentra vivo en esa arca de la alianza tan frágil, tan tersa, tan luminiscente, tan hermosa. Música, es música la flor del azafrán, no solo porque el maestro Guerrero escribiera una excelsa pieza. Bajo la influencia de Wagner y de Schoenberg, el gran pintor Vasily Kandinski rompe con la figuración y explora las equivalencias entre formas y colores, entre tonos y timbres, de modo que «el amarillo suena como una trompeta» y «el violeta se parece al sonido del corno inglés», escribe en su ensayo Sobre la espiritualidad en el arte. A Olivier Messiaen, un músico del sonido-color, le hubiera fascinado, si acaso no le fascinó, la rosa del azafrán. Continuar leyendo

Escuela de Gimnasia: todo depende del color del cristal…… [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 27 D18 Archivo VASIL


Visita oficial a las instalaciones de la nueva piscina cubierta de la Escuela de Gimnasia

El pasado 20 de abril bajo el título San Lázaro las heridas de guerra de un gimnasio centenario  publicábamos un artículo relacionado con la Escuela de Gimnasia. Su contenido fue objeto de varios comentarios, matizaciones, rectificaciones y análisis, desde el punto de vista de uno de los grandes conocedores de la historia de la Escuela, el señor Vinuesa. (ver artículo anterior y comentarios) Continuar leyendo

Art Decó, una exótica modernidad [José María Martínez Arias]

Romley. Diseño para una gran sala. 1935. Archivo del Museo ABC, Madrid.

SESIÓN CONTINUA

Tras haber sido denostado por la crítica artística del siglo XX, es difícil encontrar un rival que no obstante, haya rivalizado con este movimiento artístico en cuanto a dispersión geográfica y tipológica.  El denominado Art Decoratifs, pese a ser un producto francés, fue adoptado por las grandes ciudades americanas como Nueva York o Chicago; llegando después a las cotas más exóticas, desde La Habana hasta Tokio. Continuar leyendo

La Escuela de Gimnasia, libros y recuerdos 1 [Luis Antolín Jimeno]

 

1924 y 1925. La Cartilla Escolar Infantil y Gimnasia Sueca.


Ilustración de la Cartilla Escolar Infantil

Desde las ventanas de la casa donde nací (casi hace setenta años), en la calle Talavera, se veía la puerta de la Escuela de Gimnasia y, las mañanas de los domingos de los años cincuenta, nos asomábamos cuando un escuadrón de trompetas y tambores salía de allí y, por la Carretera de Ávila, se dirigía a la iglesia de Tavera para tocar el himno nacional en el momento de la consagración. El templo retumbaba y a Don Vitorio, el párroco, le rechinaban los dientes porque no le gustaba nada eso de los soldados en la Casa de Dios. Luego, el escuadrón, se volvía a la Escuela tocando música charanguera con los niños detrás. Continuar leyendo