Retrato de Antonio Maeso [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 16 D23 Retratos – Archivo VASIL


MAESO, UN ALMA PARA EL CORPUS DE TOLEDO 

Antonio Maeso en la inauguración de una de sus exposiciones de pintura en la Cámara de Comercio.

El retrato de hoy es de Antonio Maeso, el eslabón entre la iniciativa vecinal y la institucional a la hora de adornar las calles toledanas para la procesión del Corpus Christi.

Sí, antes de 1970 las calles por las que transcurría la procesión se adornaban fundamentalmente por la iniciativa de los vecinos que engalanaban sus ventanas, puertas y balcones con la voluntad de enaltecer el paso del Santísimo. Tal era la tradición que, incluso calles y plazas por las que no pasaba la procesión, también vestían sus mejores galas para la ocasión. 

Contaban los más mayores que el casco era un hervidero de adornos, flores, mantones de manila, macetas y adornos de todo tipo luchando por el preciado premio de la municipalidad. Pero ya se sabe, los premios empiezan motivando y terminan matando la iniciativa individual. Y así pasó. Poco a poco, el desánimo de los no premiados se fue haciendo dueño de la situación, con la consiguiente pérdida de esplendor en las calles.

Los amantes de la Fiesta Mayor Toledana, al amparo del Ayuntamiento, se vieron en la necesidad de crear la Junta pro-Corpus institucionalizando la ornamentación urbana que, poco a poco, los voluntariosos vecinos fueron abandonando.

Uno de los hombres que en 1970 formó parte de los fundadores fue Antonio Maeso, un singular defensor de Toledo y lo toledano. 

Jamás fue un “figurón”, ni “cacique” ni “medrador”. Maeso se pasó una gran parte de su vida peleando, luchando y defendiendo el Corpus Christi toledano desde sus diversas vertientes: religiosa, social y cultural.

Su sensibilidad artística le avalaba para coordinar y gestionar todo lo relacionado con macetas, reposteros, faroles y abanderamientos, desde la Puerta Llana a la plaza del Ayuntamiento. Cualquier plaza, fachada o rincón del recorrido tenia su sello ornamental. Durante más de dos meses, la calle era su lugar de trabajo. A cualquier hora, en cualquier lugar. 

Maeso pintó Toledo y Maeso pintaba cada año el recorrido de la procesión del Corpus a base de ornamentos cromaticámente armónicos y estéticamente equilibrados. No es fácil pintar la primavera toledana con pigmentos de geranio, terciopelo, seda y bombillas de 60 vatios.

En estos días, en los que Antonio Maeso se echaba a la calle sin horarios, para que todo estuviera listo al paso del Pertiguero, este retrato está hecho con la misma humildad que él practicaba en todo lo que hacia.

Quique J. Silva – Archivo Vasil

Nota del autor: En esta nueva colección de retratos contenidos en el Archivo Vasil, queremos promover la participación de los lectores con sus aportaciones en forma de comentarios, datos personales, alabanzas, reproches, anécdotas…. Todo aquello que nos ayude a conocer mejor al personaje retratado en cada entrega.

 

 

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