Tavera, el enigma de las tejas negras: luto y cera [José Ramón de la Cal]

Ventana Tavera
Tavera desde el remonte Puerta de Galiana (2014)

La arquitectura es la memoria de la historia, un retrato vivo en el tiempo que aún sin pretenderlo se grava de forma indeleble con los hechos culturales, sociales y políticos de cada momento, es reveladora, acumula significados. La arquitectura en términos lingüísticos es equilibrio entre significante y significado, entre la materia transformada y su capacidad para evocar en la mente humana. Si digo la palabra “sal” por un lado va el signo s-a-l y por otro el pensamiento y sensaciones inmediatas que mi mente le ha asociado. Si convino varios signos, palabras, como el verso de Roberto Sosa: “la sal dulce de la palabra poesía”, el asunto se complica. La palabra es a la literatura como la materia a la arquitectura. La arquitectura es un equilibrio entre lo técnico y lo emocional, propio solo de la especie humana y su continua necesidad de habitar y representarse.

Y si no fuera así, ¿cómo se explica que nos sintamos cómodos en unos espacios y en otros no?, ¿por qué la arquitectura gótica es tan desmesurada en su verticalidad?

Los trabajos encomendados por la Fundación Casa Ducal de Medinaceli en 2014 para reparar los tejados de la capilla mayor del Hospital de Tavera han revelado incógnitas que explican su fundación y fueron difuminadas del paisaje urbano por la entropia del tiempo e intervenciones de restauración en el último tercio del s. XX, poco afortunadas.

Si observamos como se encontraba el tejado de la nave del templo en 2014 podemos ver zonas oscuras salpicadas de algún brillo, que se entremezclan con la aspereza de la textura de teja árabe del común de los tejados de toda la ciudad. La explicación inmediata al aspecto negruzco del tejado era la acción de la naturaleza: líquenes, depósitos y suciedades. Pero, ¿y los reflejos vidriosos?, ¿la mejor fábrica del renacimiento castellano rematada por un cubiertón corriente? -el trabajo del arquitecto es sobre todo de observación y análisis-. Desde cerca, desde las buhardas del crucero que miran sobre el tejado, pudimos observar que coexistían tres tipos de teja: la teja árabe convencional, alguna teja pintada con una especie de engrudo negro y una elegante teja vidriada de negro manganeso. Continuar leyendo

Tavera; la cripta (y II). [José María Martínez Arias]

EMBLEMA XXI. De Secretis Natura. “Haz con el macho y la hembra un círculo, de ahí un cuadrado, de él un triángulo; haz luego un círculo y tendrás la piedra de los filósofos”.

La iglesia es un templo blanco, luminoso y proporcionado; en ella es bien conocida la destacada obra de Alonso de Berruguete: el sepulcro labrado en mármol del cardenal. La pieza se sitúa en el centro del crucero como no podría esperarse de otra manera. A los lados, sendos retablos proyectados por el Greco. Ante tanta exaltación de las formas y del color, cuesta imaginar lo que se encuentra bajo nuestros pies. Continuar leyendo

Tinto de Verano 2016 (III) [Jesús Fuentes, JM Martínez Arias, Quique J. Silva y Antonio Esteban]

 


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