Proyecto inacabado. Esconder o prohibir los coches. [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 8 D18 Archivo VASIL


Ocupando, tal vez, el terreno de mis compañeros editores especialistas, que asiduamente se ocupan en este blog Hombre de Palo de los aspectos urbanísticos y arqueológicos de la ciudad, las fotografías que reproducimos hoy solo tratan de poner encima de la mesa (o mejor dicho encima de las pantallas y tablets) un viejo proyecto firmado en 1969 relacionado con la restauración de San Marcos y la reordenación de la plaza del Salvador.

Como se puede apreciar en los dibujos, cuyo autor no citamos porque las reproducciones gráficas no incluyen la autoría y en estos momentos la desconocemos, existe un proyecto que planteaba la posibilidad de construir un aparcamiento subterráneo en la plaza. 

En aquellos momentos (recordamos finales de los sesenta), el objetivo no era eliminar los coches de Toledo con zonas peatonales, el objetivo era ocultarlos. La plaza del Salvador, popularmente conocida como “Los Guisaos”, ofrecía un aspecto ruinoso. En lo que quedaba de las casas adosadas a los muros de San Marcos, algunas familias malvivían entre escombros y aljibes. 

En invierno, era frecuente ver salir el humo por alguna de las grietas y aberturas al exterior como señal ineludible de que, dentro, el frío se combatía de la mejor manera posible.

Fuera los coches ocupaban la pequeña explanada. Incluso, hasta su reconversión peatonal, estuvo catalogada dentro de las zonas denominadas “Aparcamiento Vigilado”, siendo necesario el correspondiente pago municipal al amable vigilante que, taco en mano y cartera de cuero en bandolera, requería el cobro y expedía el recibo correspondiente.

Era la primera O.R.A., humana, pero al fin y al cabo O.R.A; sobre un solar.

Desconozco -ya he dicho que este no es mi tema y lo dejo para los arquitectos y arqueólogos- si el proyecto de aparcamiento subterráneo es técnicamente viable o no. Si no se hizo por razones arqueológicas o económicas. Si hubo miedo o falta de valentía. Si lo que sobran son aparcamientos y lo que faltan son señales y vallas de “ciudad sin coches”.

No me corresponde a mi esa misión. Apelo a mis compañeros y a los seguidores del blog para aportar los datos suficientes sobre la conveniencia o no de este proyecto; sobre la oportunidad y necesidad de seguir escondiendo los coches o, directamente, echarlos del casco histórico.

Menudo lío. Menos mal que yo, solo me dedico a la fotografía.

(Archivo VASIL: ver más entradas)

Quique J. Silva

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2 Comments

  • Pues recojo el guante. Las ciudades no son fotografías en blanco y negro, y el dilema fundamental no es prohibir u ocultar, sino encontrar el equiliblrio entre la cantidad de coches que son imprescindibles para mantener la vitalidad del barrio en un determinado momento y los que puede soportar su estructura física sin degradarse. En cualquier caso, los aparcamientos colectivos de alta rotación no vinculados directamente a las viviendas deben situarse siempre en la periferia. Situar uno en la plaza del Salvador habría sido una barbaridad.
    Un saludo

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