De impresiones difusas a construcciones del pensamiento [Josefa Blanco Paz]

Dibujo de neuronas por Ramón y Cajal
Dibujo de neuronas por Ramón y Cajal

Prearquitecturas. Pensar. Construir. Habitar

Entrega 2. Pensar

La arquitectura es un acto del pensamiento, es un conjunto de ideas que sobrevuelan lo concreto y se instalan en el campo de lo abstracto, no existe, es pensada con independencia de su forma. Es la obra de arquitectura la que le da forma material, la que la convierte en forma de expresión. Existe la obra de arquitectura, y ésta no es más que una oferta a la arquitectura en la esperanza de que esa obra pueda convertirse en parte del tesoro de la Arquitectura. No todas las obras pertenecen a ese tesoro.

La forma en que la arquitectura se traduce al reaccionar frente al programa que ha de cumplir, a las características del lugar, a las demandas y obsesiones de los clientes, busca provenir del espíritu del hombre y no de las instrucciones y determinaciones materiales que recibe.

Este proceso de formalización de las ideas sabemos que está condicionado por la interferencia de numerosos factores que delimitan y acotan el campo de acción. Sin embargo, es a través de esta aparente limitación donde se puede encontrar una mayor libertad, incluso llegar a convertirse en ocasión de proyecto. Podemos transformar lo que eran las mayores limitaciones de un proyecto en su punto de partida, convertirlas en limitaciones positivas que pasan a ser parte de los temas de trabajo, considerar que pueden condicionar, pero no determinar, el resultado formal. Restaurar equilibrios en procesos desequilibrados, es una de las primeras tareas y no, a posteriori, buscar coartadas que justifiquen resultados la mayoría de las veces cuestionables.

La forma que vamos a dar a nuestras ideas, demanda dar paulatinamente respuesta a preguntas hechas al lugar que la obra va a ocupar, supone intentar conocerlo, comprender su estructura, sus características, sus condicionantes y su historia. Supone escuchar a las personas que la van a habitar, conocer sus necesidades, sus deseos y sus obsesiones, sondear cuáles son las imágenes en que buscan encontrar razones o ilusiones de estabilidad.

Al mismo tiempo, en este proceso de entendimiento, confluyen nuestras propias imágenes, aquellas que, involuntariamente unas veces y selectivamente otras, hemos ido guardando como símbolo de sus cualidades, imágenes de otras arquitecturas, de lugares o de objetos que provienen incluso de otros ámbitos diferentes a la arquitectura. En un primer momento pueden parecernos improcedentes o incluso extrañas al trabajo que nos ocupa. Pero para nuestra sorpresa se inicia un diálogo, podemos ver un espíritu próximo, incluso semejanzas con nuestro proyecto; esta primera aproximación nos permite establecer una serie de relaciones que abren nuevas vías de acercamiento y entendimiento del proyecto.

Esa aproximación de mirar al mismo tiempo dentro y fuera, permite y ayuda al proyecto a apuntar más allá de ese lugar, de ese programa, no tomar como referente únicamente lo existente y la tradición, no repetir lo que su lugar le señala de antemano, sino buscar el entendimiento con el mundo contemporáneo, tanto en su forma como en su concepto. Permite y ayuda a proyectar y construir arquitecturas que con el paso del tiempo se fundan de modo natural con la forma y la historia del lugar donde se ubican, que posean la capacidad de encontrar su propio lugar y nos hagan ver de una forma nueva lo que había antes de que ellas se materializaran allí; que siendo inevitablemente capaces de condicionar en el espacio el comportamiento, tanto física como emocionalmente, de las personas que las van a vivir, les permita y les ayude a satisfacer sus necesidades, a ser felices, les permita y les ayude a construir las imágenes que generarán su propio entendimiento de la arquitectura.

Josefa Blanco PAZ

 

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