A propósito de los bailes regionales [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 5 D18 Archivo VASIL


“Un limón echó a rodar y a tu puerta se paró;

hasta los limones saben, que nos queremos tú y yo.”


Concurso de Coros y Danzas celebrado en el patio del Hospital de Tavera, en Toledo.

Muchas. Fueron muchas las canciones, ripios, versos y coplillas que recorrían las calles y plazas de nuestro país. El Régimen (de Franco) estaba empeñado en rescatar y mantener todos aquellos símbolos que reforzaran la Formación del Espíritu Nacional.

Intenciones políticas aparte, también es cierto que aquellas campañas pueblo a pueblo, barrio a barrio, permitieron dar a conocer y popularizar un género musical que bajo la etiqueta de “folklore” logró salvar del olvido la más pura esencia de la fiesta en la España más tradicional y conservadora.

Y para cumplir esta ardua misión, lógicamente, el Régimen encargó este cometido a la Sección Femenina. Esta organización, vinculada a las Jefaturas Provinciales del Movimiento, recorría los pueblos de la provincia con diferentes misiones educativas, culturales, deportivas y, sobre todo, sociales. En aquellos años 40, 50, 60 y parte de los 70, hacer el Servicio Social para las mujeres, era el equivalente del Servicio Militar obligatorio para los hombres.

De aquellas “campañas” la música folklorica obtuvo unos grandes fondos merced a la participación de maestras, maestros, músicos locales y, sobre todo, gracias a los más viejos del lugar que se esforzaban en recordar coplas y melodías de antaño y que las monitoras de la Sección Femenina se encargaban de dejar anotadas en sus cuadernos y memorias anuales de actividades.

El “teje cordón” una de las más populares danzas de la provincia de Toledo

Además de las famosas y conocidas seguidillas y jotas, la riqueza folclórica se alimenta también de los Paloteos, Bailes de la Bandera y “Teje cordón”, entre otras.

Guitarras, bandurrias, laúdes, timbales y pandereta son los instrumentos principales para que coro y danzantes puedan bailar al ritmo de los más sinceros sentimientos de amor, de la cosecha anual o de las vírgenes locales.

Faldas, pañoletas, sombreros. Colores, bordados y mandiles. Hasta medias y zapatos. Todo estaba medido, pensado y diseñado para representar una zona geográfica, un estilo de vida, un modo de laborar en el campo, de cortejar y de hacer ver a los demás la propia esencia de la tierra que nos vio nacer. ¿Os suena?

“No te comas mis cerezas, pajarito, lito, lito…

no te comas mis cerezas;

que si te tiro un cantito

luego no vengas con quejas…

pajarito, lito, lito.”

(Archivo VASIL: ver más entradas)

Quique J. Silva

(Visited 394 times, 2 visits today)

2 Comments

Deja un comentario