En este espacio de heterodoxia que es Hombre de Palo, el arquitecto José Ramón de la Cal abordaba de forma magnífica el expolio histórico de uno de los edificios más emblemáticos de nuestra cultura, el Partenón (Hombre de Palo. Grecia. El Partenón ultrajado) y acababa su artículo con un oráculo: “…algunos de los que se declaran herederos de la civilización occidental, descendientes de los hérulos, nuevos profanadores del saber, siguen al acecho”.

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