SESIÓN CONTINUA
En 1928, el STROIKOM, Comité para la Edificación de la República Socialista Federativa de los Soviets de Rusia, encargó entre otros a Moisei Ginzburg el proyecto de tipos estandarizados experimentales de vivienda colectiva. EL edificio del Narkomfin se convertiría en un icono de la arquitectura moderna, de los principios e ideales de aquellos que pensaban y piensan que aún está por resolver el alojamiento del hombre. Una arquitectura que para solucionar las carencias de postguerra acudió a una economía de subsistencia imaginativa. Hoy, perdidos los ideales del movimiento moderno, se hace obligado revisitar temas olvidados, como el del habitar del hombre, el espacio doméstico y por extensión la ciudad como mejor ejemplo de inteligencia colectiva. Asuntos de los que aún permanecen alejados tanto gobiernos como la superficial arquitectura contemporánea.















