
El rumano Brancusi, que había trabajado en el taller de Rodin, sería de los primeros en acabar con la escultura academicista, incluidas las del propio Rodin. En El terreno de la escultura, tal vez con algún retraso, se produciría la misma transformación que había comenzado a finales del siglo XIX en pintura. Tras Brancusi, será Julio González quien revolucione la escultura. Sus obras más atrevidas, como ocurriría tiempo después con las de Chillida, cambiarán la concepción de la escultura en el ámbito nacional e internacional. De Julio González se dijo que “dibujaba en el aire”. Su influencia empezaría a consolidarse a partir de los años cincuenta y sesenta. Continuar leyendo











