Gregorio Marañón: un doctor honoris causa reivindicativo [Antonio Illán Illán]

La Universidad de Castilla-La Mancha ha investido como doctor honoris causa a Gregorio Marañón y Bertrán de Lis. Méritos le sobran. El currículum que atesora es de impresión. Lo social, lo político, lo económico y lo cultural se entretejen en una vida plena. Cualquiera diría, leyendo su semblanza en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, que estamos ante el poema de  Kavafis en el que escribe: “Cuando emprendas tu viaje a Ítaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias”,  estaba pensando en el toledano de adopción. Pero, entre todas las experiencias y los honores, hay unas que siempre lleva viento en popa: la cultura, la toledanidad y la defensa de Toledo. Y, siguiendo el siempre eterno y universal poema del griego de Alejandría, Marañón nunca temió ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón. Y no los temió, si estuvieron fuera acechando, porque su pensar es elevado y noble la emoción que toca su espíritu. Continuar leyendo

El mito de Sísifo y el POM de Toledo [José E. Chozas]

Sísifo, Tiziano,1548. Museo del Prado

Parece que el Ayuntamiento de Toledo está condenado, como Sísifo, a cargar con el POM desde tiempos inmemoriales y, cuando parece que termina de escalar la montaña, los dioses le castigan a comenzar de nuevo el trabajo. Continuar leyendo

El final del estío. ¿Volvemos a los tiempos oscuros? [Jorge Morín]

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A finales del siglo XIX, Toledo, y gran parte de las ciudades patrimoniales españolas, habían alcanzado un estado muy próximo a la desaparición de las mismas como urbes. La crisis económica, como la de la seda en Valencia, llevó al Ayuntamiento de la ciudad del Túria a contratar a los desempleados para derribar las murallas de la villa, quedando como muñones las puertas monumentales de la misma. En la ciudad del Tajo la vida ciudadana estaba bajo mínimos y ello lógicamente afectaba a la conservación de esos estratos históricos que habían tejido una ciudad multicapa, desde la Protohistoria hasta la época contemporánea. Uno de los conjuntos urbanos más bellos y singulares de la Península se había vaciado y los edificios iban cayendo por falta de conservación, bajo la piqueta de la avaricia urbanística…

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Vega Baja I, diagnóstico, once años de… reflexión [José Ramón de la Cal]

En la Vega Baja de Toledo hay un circo romano del siglo primero. A su espalda está el colegio Carlos III, por encima, atravesando la calle del mismo nombre, encaramada, la Venta de Aires; allí asoma el arco central del circo conviviendo con contenedores de basura y un centro de transformación, más abajo está la ermita del Cristo de la Vega, los restos de un camping abandonado, también el río Tajo, ahí al lado, oculto, pareciera esconderse de la vergüenza de ir sucio y desnudo de agua, una senda que lo recorre; la Fábrica de Armas, hoy campus universitario, un puente que cruza al parque de los Polvorines, los viveros forestales, un conjunto de viviendas con una clínica, San Pedro el Verde aislado en una península, el Poblado Obrero, la plaza de la Calera y una escuela de amplios porches; a oeste, la traseras del barrio de Santa Teresa, una iglesia de hormigón, aparcamientos tiznaos de negro que disuaden, el colegio de las Carmelitas sobre los restos de un teatro romano y terminada la vista de 360,º el Campo Escolar con sus pinos carrascos centenarios. Todos estos elementos rodean un espacio vacío que custodia en su suelo un suburbium, parte de la explicación a esa etapa oscura de la historia de la ciudad, el alto medievo, donde la cultura clásica fue reemplazada por la imposición y pugna de las dos grandes religiones monoteístas que acabarían dando forma a la ciudad. Continuar leyendo