Breve historia de cómo vio la luz el mural de la calle Sinagoga [Fernando Sordo Juanena]

Un grupo de ciudadanos notables, que se reunía semanalmente en torno a una mesa del restaurante Casa Aurelio, sugirieron al propietario la idea (siguiendo el ejemplo de los murales de Alberto Corazón en Puerta Cerrada de Madrid) de embellecer la fachada de catorce metros por tres y medio de ancho, que tristemente presidía este tramo de angosta y descuadrada calle. Como todos conocían a buenos artistas locales capacitados para realizarlo y no se ponían de acuerdo a cuál de ellos hacerle el encargo, decidieron sacarlo a concurso con plica, es decir anónimo hasta después del fallo del jurado. Continuar leyendo