III MANIFIESTO CULTURAL por el arte público contemporáneo [Gabriel Cruz Marcos]

Fotografía Toledo Diario @Bárbara D. Alarcón

Seguimos siendo tozudos a la hora de pensar e instalar escultura en la ciudad. Pretendemos conformar una sociedad y convencerla de que la figuración manierista, trasnochada desde hace siglos, es lo que merece un espacio urbano como Toledo, y que aspira a ser Patrimonio Mundial. Sin embargo, este tipo de escultura no suma valor cultural ni proyecta una visión de futuro acorde con dicha aspiración.

Si se desea realismo, existen escultores realistas contemporáneos plenamente capacitados para abordarlo desde el presente. Es necesario abandonar las ñoñeces, los intereses personales y el amiguismo. El arte público exige conocimiento, criterio y responsabilidad histórica. Ubicar una obra en el espacio común no es un gesto decorativo, sino una toma de posición cultural que compromete a generaciones.

Algunos hemos optado por conocer mundo, dialogar con otras culturas y evolucionar; otros han preferido custodiar unas supuestas esencias del pasado, mal comprendidas y peor reproducidas. Esta resistencia al cambio genera un desequilibrio profundo que solo el tiempo y la renovación generacional podrán corregir. Continuar leyendo

Escultores toledanos I. Gabriel Cruz Marcos [Antonio Sánchez-Horneros]

@ Renata Takkenberg-Krohn

Damasquinando y amasando barro.

Este antiguo oficio toledano, versado por Félix del Valle Díaz en el catálogo de la exposición de la mezquita de Tornerías en 1991, “EL DAMASQUINADO DE TOLEDO” — magníficamente presentado por la fotografía de Antonio Pareja y Carlos Villasante— fue el primer contacto que el escultor tuvo con el arte .En aquellos tiempos los damasquinadores  solían formarse en el dibujo y cincelado en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Toledo. Desde 1957 a la temprana edad de 13 años comenzó su aprendizaje del damasquino. Con este motivo dio sus primeros pasos en el dibujo y la composición  en la Escuela de Artes de la mano de Luis Carrillo, Emiliano Castaños, Manuel Romero Carrión, Máximo Revenga, que trabajaba vaciado para Victorio Macho, y Cecilio Béjar que le descubrió a Alberto Sánchez. El año de 1970 termina la especialidad de vaciado e inducido por Revenga, dos años más tarde, termina la especialidad de Forja de la mano de Antonio Albo sobrino del maestro de la forja toledana y académico Julio Pascual. El año 1972 comenzó su andadura como profesor de forja en la Escuela de Artes toledana. Recuerda la influencia de los profesores José Esteve, Santiago Casado y Villamor con especial intensidad. Continuar leyendo