EL Conde de Volney
En los últimos días del siglo XX tuve la oportunidad de estar en Palmira. Pude deambular entre sus ruinas a la luz de una luna halógena; pude escuchar en el silencio del desierto el lenguaje abstracto de las piedras y los mensajes incomprensibles del ectoplasma de Zenobia, la reina que plantó cara a Roma. Pude oír las exclamaciones de sorpresa y las emociones íntimas de los viajeros del siglo XIX y el griterío banal de los turistas del siglo XX. Entre aquellas voces sobresalía la del Conde de Volney en las postrimerías del siglo XVIII. Sus reflexiones, en un dialogo intenso con el Genio de la Historia, las publicaría en 1791 en un volumen titulado “Les ruines ou Meditations sur les revolutions des empires”. Que en España, el abate Marchena traduciría con el más sugestivo título de “Las Ruinas de Palmira”. ¿A qué viene ahora evocar un libro de 1791 o la Ilustración? Continuar leyendo












