Y Gloria estuvo en Toledo, ¡cómo no! [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 09 D19 Archivo VASIL

AL BORDE

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

Gloria Fuertes, clara y precisa

Aunque a nivel popular es más conocida por sus obras infantiles, Gloria Fuertes (1917-1998) abarcó todos los temas, humanos y divinos, que eran susceptibles de ser tratados desde una visión de poeta clara, directa y concisa. Sin más truco que la palabra y el ingenio. Sin más tramoya que el sentimiento y el conocimiento.

En una sociedad oscura, teñida por el negro de las viudas de la guerra y cegada por el humo de un país en ruinas, Gloria Fuertes García aprende a leer con tres años y aprende a dedicar toda su vida a su gran pasión por las letras.

Y Gloria estuvo en Toledo, ¡cómo no!

A pesar (y además) de su innegable afección al poder establecido, la Residencia Universitaria Femenina de la Diputación Provincial (RUF) conformaba uno de los focos más importantes de actividad cultural en nuestra ciudad. En un pequeño salón de no más de 50 sillas, típicas “castellanas” con asiento y respaldo de cuero, se conseguía reunir a todo el progresismo de Toledo. Bien alrededor de un conferenciante, de unos músicos o sencillamente asimilando unos cuadros teatrales alejados de las bambalinas y las grandes escenografías tradicionales.

Uno de estos personajes destacados que visitó la RUF fue Gloria Fuertes, sus poemas infantiles (para adultos) sonaron en el viejo casón de la plaza Abdón de Paz, ante la atenta mirada (y escucha) de todos los que fueron capaces de adentrarse en el minúsculo salón de actos.

Una de las muchas veces en las que el salón de actos de la RUF se quedó pequeño.

Gloria Fuertes en el salón de actos de la Residencia Universitaria Femenina de ToledoLas chicas universitarias que tenían el privilegio de habitar aquella casa, en pleno casco histórico, solo tenían que bajar la suntuosa escalera de granito, con barandilla de hierro forjado; cruzar el patio y ya estaban en el lugar adecuado para participar “en vivo y en directo” en uno de los grandes momentos culturales que contribuyeron a la formación de una sociedad mas participativa y abierta.

La Residencia “oficialista” siguió el mismo modelo de transición ejemplar que el resto del pais. Evolucionaba en paralelo a la sociedad que la hacía posible. Pero, sin duda, en cuanto a la actividad cultural se refiere, un pequeño escenario de 2 X 4 metros, servía de gran altavoz para inquietudes respetables y libertades deseables.

Si, la RUF fue un foco…… positivo.

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Quique J. Silva

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