Un pacto de años para el Patrimonio Histórico [Jesús Fuentes Lázaro]

Anfiteatro romano* de Saintes, Charente-Maritime.

Tenía que suceder. Aún no hemos resuelto el yacimiento de Vega Baja, cuando nos aparecen restos del anfiteatro romano que durante años hemos ignorado. Por supuesto que sabíamos que estaba ahí, justo donde han surgido los restos, pero, puafff, menudo lio. Es lo que tienen ciudades como Roma o Toledo, solo que con alguna diferencia. En Roma, en Florencia o en Nápoles aparecen restos y nadie, que sepamos, se le ocurre taparlos con hormigón. Es más en Roma, al Coliseo le van a poner suelo en el año 2023. Y aquí, ¿qué hacemos? ¿Cómo conjugamos patrimonio histórico con el tiempo presente o con viviendas de ciudadanos? ¿Decidimos seguir ignorando que existen un Anfiteatro romano, un Circo o restos visigodos en una zona de la ciudad?

La primera mitad del siglo XX fue un tiempo aciago para el patrimonio histórico y cultural. La entrada en la modernidad suponía derruir el pasado o malvenderlo a franceses, belgas o norteamericanos. El coleccionista Randolph Hearst se llevó media España a California. Se suman miles de historias sobre el desguace de ese patrimonio. Nosotros tenemos alguna ejemplar: las Coronas de Guarrazar, con las que nuestros antepasados elevaron el listón de la ignorancia a una altura magnifica. Por no citar las obras del Greco. Aquello eran antiguallas que otros estaban dispuestos a pagar. Tampoco mucho, pero pagaban. Y lo poco para los pobres, resulta mucho. Así ha sido siempre.

Se derribaron edificios, se remodelaron calles, se dinamitaron los restos sobresalientes del anfiteatro romano de Toledo. La antigüedad no podía frenar ni el presente ni el futuro. Y en esas estamos aún. El debate sigue pendiente. En otros lugares de España ya lo han resuelto. Mérida, Sagunto, Cartagena, Medina Azahara…. ¿Qué se hace con el propietario de la vivienda bajo la cual han aparecido dos bóvedas de aquel edificio antiguo? ¿Lo mantenemos? ¿Enterramos para siempre los vestigios como ya se hizo con otros edificios, algunos públicos y otros privados, en Vega Baja? Total, para atraer turistas, siempre que no haya pandemia, ya tenemos lo habitual. Las sinagogas, un éxito. El cuadro del Entierro, un negociazo. La catedral, inagotable. ¿Qué más queremos para un turismo de unas cuantas horas? ¿O vamos a entender el turismo y la ciudad histórica de otras maneras?

La solución a estas cuestiones les corresponde a los responsables políticos, se sitúen en el gobierno o en la oposición. Son elegidos para representarnos y defender los intereses de la ciudad. Nadie puede quedarse fuera por oportunismo, por miedo o por presiones. Sería preciso realizar un “Pacto de Años” entre los partidos políticos y las instituciones sociales y culturales para establecer un conjunto de medidas y financiaciones anuales con las que rescatar ese patrimonio que aparece de vez en cuando para convertirse en noticia de medios de comunicación, propaganda en Facebook, Instagram o YouTube y posteriormente ser abandonado y olvidado. Y que los partidos se comprometieran a incluirlo en sus programas en todas las elecciones. Si no se promueven proyectos colectivos y constantes, las cosas continuarán como hasta ahora. Es decir, irán a peor. Porque lo que no se arregla, se trata, se consolida, se controla y se muestra, se deteriora o desaparece irremisiblemente.

Plaza del Anfiteatro de Lucca.

¿Se imaginan como sería ahora Toledo, si se pudiera presumir de Circo Romano, de Anfiteatro, del ingenio hidráulico del fallido arquitecto Turriano, de las coronas votivas de los reyes godos y así otros además de los edificios  consabidos? ¿Se imaginan si dispusiéramos de un Museo que enseñe la Historia de la Ciudad, desde sus etapas geológicas hasta nuestros días? Sería una ciudad sin igual. Malas faenas nos hicieron los antepasados cuando creyeron que el patrimonio antiguo era un obstáculo para su presente y nuestro progreso. Malas faenas cuando derribaron puertas de entrada, cuando habilitaron vías para los automóviles, cuando eligieron para nosotros un presente de mierda y un futuro bloques de viviendas anodinos, si no  horrorosos directamente. ¿Repetiremos los mismos errores?

Jesús Fuentes Lázaro


* El antiteatro de Saintes está construido en ladera: medio edificio excavado y medio construido.

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4 Comments

  • Juan Ignacio de Mesa Ruiz

    Jesús, que razón tienes. Por desgracia la historia se repite para mal. El adanismo de muchos políticos, cuando no la ignorancia o el sometimiento a los intereses de “algunos” impide tener un proyecto de ciudad. Y así “el que no sabe a donde va, termina llegando a ninguna parte”

  • Luis

    Alguien ha pensado en el propietario? Que ha puesto sus ahorros en esto y ahora se queda sin ahorros y sin propiedad y sin ninguna ayuda por parte de las administraciones.

  • Jorge Miranda

    No ha nacido el político que esté libre de culpa. Aún recuerdo mi lucha en solitario por no perder el patrimonio industrial de la Fábrica de Armas y los desaires recibidos por mantener el archivo de la Prisión Provincial. Esto como muestra, que ejemplos de indiferencia y torpeza tengo para dar y tomar entre las tres últimas décadas. Al no creer en la política. poca confianza me merece un pacto entre sus paniaguados.

  • Me ha interesado la frase contundente ¿Qué más queremos para un turismo de unas cuantas horas?, si relativizamos el problema a la rentabilidad de una gran intervención para recuperar los restos del anfiteatro, el político nunca podrá valorar una inversión a mas largo plazo, sus metas solo llegan a colocar bien las urnas. Pero Toledo se merece recorridos y contenidos que prolonguen su visita a la pernoctación de un fin de semana, esa motivación económica aminora una posible inversión inicial de 12 millones de euros en recuperar espacios romanos. Los hosteleros y toda la ciudad se beneficiaría y amortizaría pronto la intervención, consiguiendo un turismo de varios días.

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