Yo soy Technoviking [Raquel Jiménez]

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Technoviking en Kneecam Nº1. [Youtube]. Still Frame.

Año 2000, verano a juzgar por el torso desnudo que Technoviking luce durante su desfile a propósito de la berlinesa Fuck Parade. No más de diez personas acompañan al nórdico líder, bailan con el hastío de quien se sabe moderno y cargan con la despreocupación en sus mochilas de tela. Tengo una peluca azul idéntica a la que porta la víctima del patoso de turno, me la he puesto un par de veces pero nunca con chándal, porque yo no soy de esas. Música techno enmudece a los personajes de la escena y aporta la banda sonora perfecta al meme más famoso de los últimos tiempos.

En 1976 Richard Dawkins, zoólogo y científico concibe el termino meme y lo define como la unidad mínima de información que se puede transmitir. Dawkins se refería con este nombre a transmisión cultural fuera cual fuera el medio utilizado. Hoy en día dicho vocablo es usado cuando nos referimos a información visual que corre por internet como la pólvora. Millones de personas se sienten al unísono conmovidos por la misma escena: bebés riéndose como adultos, canis fardando de canis, gatos y perros, perros y más gatos. No nos echemos las manos a la cabeza porque tanta gente alucine con semejantes escenas, yo misma sentí cierto síndrome de Stendhal con Kneecam Nº1. Aceptemos nuestro trágico parentesco, somos hijos de nuestro tiempo en los modos y en las formas aunque no son pocas las ocasiones en las que afloran signos evidentes de comportamientos ancestrales dignas de análisis paleontológico porque a juzgar por la acogida que el video de Technoviking tuvo en las redes sociales en su momento podríamos deducir a simple vista que seguimos admirando al macho alfa que mira al infinito como quien no encuentra el coche en el parking del Ikea. El hecho de que una parte de la nosotros se sienta atraída por un tipo que encarna a la perfección la figura del superhéroe no debería resultarnos sorprendente. El dios del trueno Thor en la mitología nórdica tenía el poder de controlar el clima y las cosechas. Quizás otorguemos en la actualidad ese mismo poder a nuestro protagonista, alguien que está fuera de todo esto, alguien que defiende lo básico y protege a la chica del peligro de los villanos, un hombre carente de expresión facial que con el dedo en alto reivindica los buenos modales. Technoviking parece sembrado en la tierra por Pastora Vega como ya hiciera en Amanece que no es poco. Por una vez nuestro modelo no toma café en Starbucks mientras mira su ipad. Este hombre no sale a correr por las mañanas después de beberse su smoothie con apio puerro. Nuestro dios del trueno se ha comido su tarjeta de crédito mojada en sangre de carnero. Nos gusta porque está al margen. Millones de personas acudirán a H&M o Primark para hacerse por un obrero precio, con el auténtico atuendo del rey del Mambo.

Cada individuo de esta sociedad no solo necesita autodefinirse sino también posicionarse frente a sus conciudadanos, marcar la diferencia en tu vecindario físico o virtual eligiendo un grupo ideológico al que pertenecer. Aparentemente el abanico de opciones que se nos ofrece es muy amplio pero casi todas ellas están envueltas en el papel dorado que ofrece el capitalismo, la globalización y el imperialismo comercial. La venta ambulante de identidades escurridizas nos acecha en cada esquina como un vendedor de anfetaminas. En la actualidad redes sociales como Instagram ofrecen al individuo la posibilidad de definirse por los objetos que les rodean en sus fotografías ante sus seguidores y ya no tanto por sus posesiones como describe Bauman en su modernidad líquida. Ya no necesito poseer las zapatillas Nike air max , basta con subir su foto a mis redes sociales para que mis “amigos” y mi ex alucinen. También puedo colocar sobre mi cama todos los objetos que me acompañaran este fin de semana romántico en una casa rural pero la colcha noventera me delata, no soy Paris Hilton sino Pepa Pérez y vivo con mi madre.

DIOSES MAZADOS Y CARITAS DULCES

He encontrado una curiosa manera de que mi hijo practique su embaucadora sonrisa que tan útil le será en el futuro. Existen tutoriales de maquillaje dados por diosas de la brocha y el tapa poros. Estas chicas se colocan a escasos centímetros de la webcam para que veas que no hay trampa ni cartón y comienzan su arduo trabajo de transformación en Kimberly Kardashian [Kim para sus 2 millones de amigos en Facebook] explicando cada producto que utilizan. Hasta cuatro capas de maquillaje he llegado a contar en alguna de estas sesiones, porque si no tienes la cara plana y con tu brillo mantecoso de rabiosa actualidad es porque no quieres. Mi hijo mira muy atentamente el vídeo y parece comunicarse con ella, admira el brillo de sus labios, los dientes blancos y las muecas que se necesitan para maquillar con lápiz negro fino el contorno de sus ojos. A sus ocho meses de vida se comunica con sus abuelos vía skype, no vivir en la misma ciudad ya no es impedimento para tomar el vermut juntos, seguramente busque en nuestra coqueta amiga una respuesta semejante a la que obtiene cuando habla con sus abuelos. Yo le noto bastante satisfecho con la comunicación unilateral establecida ya veremos que ocurre más adelante.

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Make-up tutorial [youtube]. Still frame.

Todas las chicas de los tutoriales de belleza tienen cierto parecido con Miley Cyrus, ex fenómeno infantil made in Disney convertida en ídolo pop cannabinoide cuyo Instagram está de bienal. En las últimas ediciones de la bienal de Venecia nos son pocas las obras que trataban este tipo de fenómenos sociales en relacionados con la red. El exceso de registro audiovisual de cada uno de los acontecimientos de nuestra vida cotidiana tales como comer, tumbarse en la cama a descansar o comprarse unos botines nuevos, hace que todo este material se sirva en bandeja de plata para quien sabe encajarlo dentro del mundo del arte. Una postura ante nuestra vida cotidiana que la cultura no pueden pasar por alto. Es increíble el interés que despiertan las fotos publicadas por la propia Tamara Falcó sobre su fin de semana en Cayo Coco en pleno enero o las de Mikel Erentxun posando ante la puerta de cantora o algo incluso mejor, las que sube tu jefe jugando al golf.

Este voyeurismo/exhibicionismo hace que revisemos que ha ocurrido con la vida pública y la privada de aquellos que somos denominados personajes anónimos. Hace años cualquier consumidor de programas del corazón era tildado de mediocre pero curiosamente los mismos recursos de los que se sirven estos programas para ganar adeptos son los que manejamos a nuestro antojo cuando gestionamos emocionalmente la información que buscamos de nuestros conciudadanos. El arte, como era de esperar, no es ajeno a todo este fenómeno. Recuerdo la obra que Peres Projects presentó en ABC Berlin en 2014, Mark Flood había plagado el suelo de un espacio de unos 300 m2 con recortes de fotos de Justin Bieber. Todos parecían sacados de revistas parecidas a la super-pop, absolutamente brillante, impecable.

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Obra de Fitch y Trecartin. Still frame.

Llegados a este punto he de mencionar la obra de Lizzie Fitch y Ryan Trecartin. La casa encendida acoge en 2016 en su programa la obra de estos dos artistas: Priority Innfield, el texto anexo al título reza: “Fitch y Trecartin exploran el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación en el lenguaje y en la construcción de la identidad llevada a nuevos extremos”. Me parecieron dos personas muy listas la primera vez que pude disfrutar de su obra. En una sala de exposiciones de aproximadamente 1000 m2 se había dividido el espacio mediante mallas metálicas y graderíos que bien podían recordar a las típicas canchas de institutos de secundaria al estilo jankee. En cada uno de estos espacios se proyectaban en grandes pantallas imágenes de jóvenes fingiendo ser lo que podríamos denominar chonis. Maquillados de manera similar a las chicas de los tutoriales, vestidos como tetes e ingiriendo bebidas fluorescentes, ofrecen en sus aparentes videos caseros su cara más istriónica. A mi modo de ver estos dos artistas son la piedra de toque de un conjunto de fenómenos ideológicos realmente nuevos. Y digo fenómeno ideológico porque lo de ir al gimnasio para muscularse, afeitarse las cejas para luego pintárselas o tatuarse ya es viejo, ahora además es necesario que creamos en ello, incluso que peregrinemos a ferias como la Arnold Classic Europe como si de la meca se tratase. El mundo del tatuaje reservado antaño para putas y presidiarios es ahora mucho más que una decoración dérmica, es la declaración pública de que creerás en algo, lo que sea, hasta la muerte. Creo que consumir y analizar la obra de Fitch y Trecartin provoca cierto alivio, afortunadamente el arte se está dando cuenta de todo esto, me digo. Efectivamente se nos va la mano con la pestaña postiza y la mancuerna pero no seré yo quien lo juzgue, todo bien mientras sea capaz de controlarlo como controlo la ingesta recreativa de orfidales.

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Arnold Classic Europe 2015.

Varios son los artistas plásticos que se han hecho eco en sus obras de la difícil digestión de todos estos fenómenos y de la úlcera que en nuestro estómago dejarán la bebida energizante azul y los batidos de proteínas. Las espadas clavadas en botes de Axe de Johannes Albers sería un buen ejemplo de todo esto. La sociología da respuestas a no se sabe que preguntas y el arte quizás acuna el Zeitgeist para después hincarle el diente. Quizás esta sea la cuestión principal para muchos artistas ¿A qué hincarle el diente? O citando a Lola Flores: ¿Cómo me las maravillaría yo? ¿Acaso cada individuo no se hace esta pregunta cada día, sea éste artista o no?

DIE WELTANSCHAUUNG O LA COSMOVISIÓN

El término cosmovisión es una adaptación del término alemán Weltanschauung, donde Welt significa mundo y anschauen hace referencia al verbo observar, concepto introducido por el filósofo Alemán Wilhelm Dilthey en su obra Einleitung in die Geisteswissenschaften [Introducción a las Ciencias humanas].

Entendemos entonces como cosmovisión como el conjunto de opiniones y creencias como resultado de una exhaustiva observación previa, que conforman la imagen que un individuo tiene de su propio entorno. Esta visión le servirá para interpretar su propia naturaleza. Intentemos por tanto entender que ocurre en el mundo laboral hoy y que rasgos nuevos han aparecido como consecuencia de las nuevas maneras de comunicación surgidas.

A ojos del ciudadano que lleva a la red su identidad, resulta relativamente fácil manejar a su antojo los beneficios que la conexión permanente con otros individuos han aportado en nuestra sociedad occidental. La deslocalización del puesto de trabajo ha otorgado al individuo de libertad de movimiento. Las medianas empresas ahorran un auténtico dineral en alquilar oficinas para sus trabajadores.

El fordismo de Henry Ford ha quedado relegado a las grandes fábricas de pequeñas cosas, porque las realmente grandes están construidas con ceros y unos. Sin embargo esa deslocalización del trabajo presenta varios problemas, en primer lugar que nuestro espacio de trabajo es en potencia cualquier sitio y por lo tanto implica un cualquier momento y en segundo lugar que la soledad laboral sobrevuela nuestras jornadas. La consecuencia a primera vista es que la pantufla y el albornoz se instaura en nuestras vidas más allá de lo deseado por nuestra pareja y la consecuencia de la segunda es la búsqueda incesante de un espacio común donde trabajar con otras personas que se encuentran en la misma situación.

Los llamados co-working spaces son lugares compartidos para trabajar que suelen consistir en una mesa, una silla y una clave para la conexión wifi. Últimamente hasta te ponen un buzón de correos para que te olvides de recibir cartas que tengan que ver con llevar trabajo a casa. Impact Hub es un buen ejemplo de co-working en Madrid, un antiguo garaje de 300m2 al que se le ha pasado el aspirador. Es curioso como estos lugares suelen tener un marcado estilo industrial parecido al de las fábricas de la segunda mitad del siglo XVIII. Su aspecto crudo y de inmensos techos es tendencia, lo dicen los más modernos de la clase.

Cada uno de los componentes del co-working trabaja en algo diferente, de lo más in a lo más out pero sin embargo es el propio trabajador el que ha decidido rodearse de cierto regusto moderno, porque lo que me rodea me define. Puede parecer que todo esto responde simplemente a tendencias decorativas pero hay algo más. Los estudios Berlineses tienen un tufo especial muy parecido al de estos co-workings. Estos estudios de la capital alemana se instalaron en edificios que quedaron vacíos después de la caída del muro. Los esfuerzos por parte del gobierno por privatizar la propiedad privada lo antes posible dieron como resultado la adjudicación de grandes edificios a iniciativas sociales y culturales con tal de dar salida a todos estos inmuebles. La falta de recursos económicos para llevar a cabo obras faraónicas de reconstrucción agudizaron el ingenio decorativo y desembocaron en un hágalo usted mismo muy peculiar y cargado de intención. Paredes desnudas, improvisados biombos, mucho tablero y borriquetas recicladas. Esta manera de trabajar, rápida y fácil sacando el mejor provecho a los bienes disponibles invirtiendo el menor dinero posible han dado como resultado una manera de asociarse en la adversidad laboral y una estética del nuevo concepto de oficina dignas de análisis.

La burocracia alemana puede ser dura de pelar en ciertos aspectos pero bien es verdad que en determinados ámbitos como del que aquí se habla, las instituciones han colaborado de manera impecable dando todas las facilidades a los emprendedores para hacer resurgir, sin trabas desde la administración, estos lugares avocadas al olvido y al abandono.

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Espacio Impact Hub, Madrid.

Otro factor importante a tener en cuenta a la hora de valorar el éxito de estos espacios comunes de trabajo es la ausencia de manera local de hacer las cosas porque a mayor multiculturalidad menor número de costumbres adquiridas. Me explico: Las cosas más mundanas no se hacen igual en España que en por ejemplo Vietnam, así que nadie se extrañará si el vietnamita de la mesa de al lado toma aguacate con un puré de garbanzos en el quicio de la ventana durante su pausa de quince minutos al igual que no extrañaré que dos chicas turcas recen bajo una escalera a las doce en punto. La ausencia de costumbres locales arraigadas hace sentirse mucho más libre al grupo. Extrapolando este fenómeno a la multiculturalidad de toda una ciudad diremos que no es infrecuente que la mayoría de personas que decidimos vivir fuera de nuestra patria unos años nos decidamos por grandes capitales y casi nunca por ciudades demasiado pequeñas. En estas grandes ciudades donde todo el mundo es forastero no te sientes extraño, ninguna costumbre está excesivamente instaurada .

Volviendo al término que encabeza este apartado, Weltanschauung, podemos observar nuestro entorno laboral, podemos sentirnos atraídos y podemos tomar decisiones sobre cómo y dónde trabajar pero nuestros sentimientos y decisiones no vienen porque sí. Hay un retrogusto adquirido de aquí y allí del que queremos impregnarnos y es aquí precisamente donde vuelven a jugar su papel comercial las multinacionales que todo lo ofertan si hay demanda.

CUANDO UN DESCONOCIDO TE OFRECE AGUA

Minuto 1:18 del video del legendario Technoviking. Un desconocido más bien enclenque le ofrece una botella de agua boca abajo como si fuera a calmar la sed a algún tipo de pájaro enjaulado o como haría una enfermera que repone la bolsa de suero de un enfermo terminal que ha visto la luz. Technoviking no mira quien le da agua porque confía, increíble pero se entrega a un desconocido. Cualquiera de nosotros habría desconfiado de un regalo y habríamos pensado que este tipo sonriente nos ha metido droga en el agua o quizás chupó de la misma botella y eso es algo que no podríamos soportar. Este video viral ha sido versionado por miles de fieles youtubers y curiosamente esta es la escena más repetida vaya usted a saber porque.

Techno Viking no es todo lo libre que quiere y sabe que solo cuenta con un fin de semana al año donde poder aflojar válvula y ser libre y se siente libre porque sus expectativas son pequeñas. Puede que sea reponedor de supermercado o mecánico y su sueldo no sea demasiado alto, incluso puede que esté acogido al programa de Arbeitlosigkeit del Job Center [INEM alemán pero que funciona] pero lo que es seguro es que hoy puede lucir sus pasos de baile y mirar frente a frente a la ciudad que le ha visto crecer. Ante una sociedad funcional y poderosa no podemos perder la ocasión de salir ahí fuera a comportarnos como animales y ejercer nuestro derecho a ser un poco macarras.

Raquel Jiménez (rachellamot.com)

 

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