Un jardín de pájaros esmaltados [Jesús Fuentes Lázaro]

@Antonia Mota

José Aguado Villalba pasaba por las calles de Toledo experimentando sensaciones y descubriendo secretos que él solo comprendía. Desenterraba de “rodaderos” trozos de barro de los primeros habitantes, restos romanos, lacerías anónimas, tejas de colores opacadas por el paso de siglos, indicios de cerámicas de reflejos metálicos. Discutía con firmeza cuál era la tonalidad adecuada de las llamadas lozas doradas. Y hasta descubría, aunque no existieran, jardines artificiales, como los de Babilonia o Nínive, con pájaros, reales o articulados, tan naturales los últimos como los primeros. Toledo, sus calles, sus paisajes, sus edificios y su historia representaban para José Aguado el mundo que él conocía a fondo y el que quería reinventar. De eso iba a ir la totalidad de su obra: de moldear el barro a la manera de un dios humano y plasmar en ese material paraísos artificiales, pero cercanos. Continuar leyendo

Paseos en la Fase II. Botánica y arqueología de andar por casa [Luis Antolín Jimeno]

@Jesús Gómez-Escalonilla

Los españoles tenemos fama de arboricidas. De prestar poca atención a nuestro patrimonio natural. Los toledanos, embebidos como estamos en las piedras, tampoco prestamos mucha atención a los árboles. Mis vecinos no saben como se llaman ninguno de los árboles que rodean su casa. Cuando paseo, y me cruzo con ellos, con los árboles, me gusta llamarlos por su nombre, ellos me cuentan sus historias y yo me siento más acompañado. Continuar leyendo

Toledo caminando de este a oeste (y III) [Luis Antolín Jimeno]

@Benjamín Juan

El viajero se ha tomado un tiempo hasta que ha decidido seguir el viaje. Enlazar caminando los lugares que están enredados en los sentimientos se ha convertido en su razón para ponerse en el camino. Aunque nació en Toledo, sus orígenes tienen todo que ver con Palencia.

De Toledo a Torrijos

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La Motilla del Azuer [Jesús Fuentes Lázaro]

@ José María Martínez Arias

Celebramos el año del centenario del escritor de Tomelloso, Francisco García Pavón. Él fue el creador, no solo de un personaje, Plinio, adelantado a estos tiempos inflacionarios de novela negra, sino un gran narrador de la fulgurante llanura manchega. Describió las texturas y colores de ese inmenso paisaje sin apenas elevaciones en las que el espacio estelar y la luz se confunden con la tierra. Pero poco a poco ese paisaje empieza a descubrir algunos de sus secretos, lo que genera una enorme sorpresa. Y eso, una espectacular sorpresa, que no conoció García Pavón,  lo constituye “La Motilla del Azuer. Continuar leyendo

El Prado, la pasión de Villanueva [José María Martínez Arias]

“Vista del Real Museo”, Vicente Camarón y Torra, 1824

SESIÓN CONTINUA

Si hay un edificio que ha conseguido representar la imagen propia de la arquitectura madrileña, sin duda es aquel que da sede al Museo Nacional del Prado, no podríamos imaginar el  Madrid del siglo XIX y bien entrado el XX el sin aquellas fábricas mixtas de piedra y ladrillo de las que el museo  ha sido el máximo exponente. A veces la fortuna acaba por sobresalir por encima de otros factores, como en este caso, cuando la voluntad y el interés colectivo se ponen al servicio de unos mismos objetivos. Así fue como nació nuestro Museo, con la voluntad de ennoblecer la Villa con una arquitectura armoniosa y vibrante, un elegante contenedor de lo que finalmente sería, en palabras de Antonio Saura: la mayor concentración de obras maestras por metro cuadrado que existe en el mundo. Juan de Villanueva, quien había obtenido los más altos cargos como Arquitecto del rey y de los infantes, además de ser fontanero y arquitecto mayor de Madrid y académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; finalmente sería el encargado de la elaboración de un nuevo proyecto que pretendía complementar el carácter ilustrado del eje del Prado donde ya se estudiaba el reino vegetal en su proyecto del cercano Real Jardín Botánico y el posterior proyecto del Observatorio Astronómico. Continuar leyendo

Canteros en el puente de San Martín (I) [Elena Isabel Sánchez Peláez]

marcas de cantero puente de san martin hombredepalo 0, ilustración Mercedes juan

La estampa de la ciudad de Toledo no está completa si no se incluyen los dos puentes que se sitúan, enfrentados, en sus vertientes este y oeste: el puente de Alcántara y el de San Martín.

Tenemos la seguridad de que el puente de San Martín ya se está edificando a principios del siglo XIV, ya que se conserva un documento, fechado el 28 de marzo de 1301 en el que se hace referencia a ello. Es el resultado de la necesidad creada por un lado por el paso de ganados de la Mesta y por otro de la comunicación con los Montes de Toledo. Continuar leyendo