Sobre la rehabilitación del Castillo de Garcimuñoz (y III) [Diego Peris y Antonio Esteban]

Última entrega con dos artículos sobre la rehabilitación del Castillo de Garcimuñoz. Diego Peris titula ” Complejidad, contradicción y perplejidad”, y Antonio Esteban “Tocando tierra”.


Garcimuñoz. Complejidad, contradicción y perplejidad.

Garcimuñoz con 170 habitantes está declarado conjunto histórico en el año 2002. De su conjunto destaca el castillo con un volumen importante y un conjunto construido de especial interés histórico. La propuesta del Ministerio de la Vivienda de abordar su restauración se resuelve con un concurso que adjudica el proyecto a la arquitecta Izaskun Chinchilla. Un proyecto que tiene las bendiciones del Ministerio de la Vivienda y de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha competente en materia de patrimonio histórico. Responsabilidades compartidas y asumidas desde el proyecto, respaldadas por las administraciones. Tres millones de euros que planteaban convertir el castillo de Garcimuñoz en un referente cultural de la zona.

Un proyecto que no he podido ver en la realidad y al que me aproximo desde las diferentes publicaciones. Fotografías reiteradas en los diferentes medios, planos de lectura compleja y memorias escuetas que enuncian principios generales ambiguos.

Hemos diseñado algo que se parece a un sistema ortográfico. Diferentes circunstancias históricas, sociales y culturales han hecho del Castillo un espacio constituido por multitud de fragmentos incompletos. Las nuevas piezas arquitectónicas son tan pequeñas y ligeras como los puntos y las comas de un texto”. En este caso los puntos son tapas de registro de un metro de diámetro y los elementos verticales (¿comas?) estructuras con más de 2 metros en muchos casos.

La arquitectura de nueva planta se comporta como un fantasma ‘sostenible’La combinación de escasos recursos y de un flujo de visitantes estacional, ha constituido un aspecto crítico en la redacción del proyecto”. El proyecto de rehabilitación tenía un coste inicial de tres millones de euros. El mantenimiento de las complejas estructuras exteriores, sus elementos volados y los materiales utilizados hacen que el fantasma se convierta en realidad con una presencia avasalladora.

Por todo ello debo reconocer que la impresión que tengo del proyecto es la de la complejidad y contradicción a la vez que una cierta perplejidad. Y por ello recurro a los maestros en ambas materias.

1.- COMPLEJIDAD Y CONTRADICCIÓN.

Dice Venturi en el inicio de su libro Complejidad y contradicción publicado en 1966: “Me gusta la complejidad y la contradicción en Arquitectura. Pero me desagrada la arbitrariedad de la arquitectura incompetente y las complicaciones rebuscadas del pintoresquismo o el expresionismo. En su lugar, hablo de una arquitectura compleja y contradictoria basada en la riqueza y en la ambigüedad de la experiencia moderna, incluyendo la experiencia que es intrínseca al arte”.

Y continúa diciendo: “Prefiero los elementos híbridos a los” puros”, los comprometidos a los “limpios”, los distorsionados a los “rectos”, los ambiguos a los “articulados”, los tergiversados que a la vez son impersonales, a los aburridos que a la vez son “interesantes”, los convencionales a los “diseñados”, los integradores a los “excluyentes” …”.

Dado que existen importantes restos arqueológico en el patio de armas se plantea una cubierta construyendo una plataforma transitable de vidrio y entramado metálico en unos 830 metros cuadrados. Se plantea una solución térmica con 40 chimeneas solares conectadas con la cripta de la iglesia. Se crea así una doble planta en el espacio rompiendo las dimensiones del mismo para proteger los restos arqueológicos con una nube de pilares localizados de forma precisa para no alterarlos físicamente. ¿Justificaciones climáticas para construir una doble planta en el interior del castillo?

Probablemente es la decisión que más incide en el edificio existente. La justificación de la protección de los restos arqueológicos con la construcción de una planta intermedia en el patio interior del conjunto altera sustancialmente es espacio y no introduce valores a los restos arqueológicos que pasean como fantasmas entre pilares y soluciones de extraños apoyos.

La intervención en la planta superior creada en este espacio bien podría asimilarse a una instalación artística de voluntad provisional que quiere convivir con el elemento histórico existente, pero en este caso lo supera y se convierte en protagonista innecesario y permanente (o al menos esa pretende ser su voluntad). ¿Complejidad y contradicción? Dos salas de cine de diferentes dimensiones, la zona arqueológica bautizada como sala de exposiciones, sala de lectura, biblioteca, ordenadores y videoteca van justificando la doble altura creada y la introducción de nuevos elementos en su superficie.

2. PERPLEJIDAD.

En este caso recurro al maestro de la filosofía Javier Muguerza que,en 1990, publicaba el libro “Desde la perplejidad”. En un artículo inicial titulado Proyecto de una nueva guía (ilustrada) de perplejos dice: “Ya no es posible ser modernos ni racionalistas sin una buena dosis de perplejidad”. “Lo que hay que hacer en nuestros días no es renunciar a la razón, sino sólo a escribirla con mayúsculas. La razón ilustrada nos depara una buena oportunidad de ejercitar ese deporte que para Walter Benjamin consistía en pasarle a la historia el cepillo a contrapelo. La apelación a lo “otro de la razón” no convierte forzosamente en irracionalista al postmoderno”.

La escalera con sus elementos volados y sus formas irregulares establece un diálogo interesante con los elementos de muros masivos construidos. Los vuelos sobre las partes superiores de los mismos, los apuntalamientos y elementos laterales producen más perplejidad que valoración y diálogo con lo histórico previo. Cuando lo existente tiene un protagonismo como ocurre en la Torre del Homenaje el proyecto gana en valores. El proyecto realiza una limpieza y consolidación de ese espacio que tiene dos cúpulas de ladrillo y una amplia plataforma para el emplazamiento y uso de artillería.Los asientos se convierten en mobiliario provisional que crean un ámbito de estancia y la pieza de la cubierta que asoma por la parte superior establece un diálogo razonable con el conjunto. Pero en demasiadas ocasiones la perplejidad asoma en sus elementos que se pretenden modernos. ¿Será necesaria una mayor dosis de perplejidad?

A la historia esta alta dosis de diseño moderno en contraste con lo existente le sienta bien en determinadas cantidades, pero el exceso de determinados espacios justificados con usos poco probables en el lugar acaba causando demasiada perplejidad. Un proyecto de ensayo de soluciones constructivas, diseños personales y difíciles diálogos con lo existente. Una apuesta excesiva por la complejidad que al menos a mí personalmente me produce demasiada perplejidad.

Diego Peris Sánchez, doctor arquitecto

El autor preside actualmente la Fundación Miguel Fisac.


Castillo de Garcimuñoz. Tocando tierra

Contemplamos una obra cuyos primeros dibujos nacen 13 años antes de ser terminada. Eran los tiempos del derroche, del gasto público abundante, de la inversión en imagen y forma mucho más allá de lo puramente necesario y funcional. Todo ello buscando  no se qué valores añadidos. Tiempos de fiesta, de colorines, de excesos de diseño sin justificación. Imagino el problema  de unos costes  que no encajaban en la previsión del  contratista, cada vez con más problemas financieros. Malo, malo, así no llegan las fiestas ni a tiempo ni a buen puerto.

Hace falta mucha seguridad y fe para mantener las decisiones de diseño tomadas al principio. Y además, dar cumplimiento al compromiso político de que una obra de tres millones de euros sirva de animador sociocultural de un pueblecito de 150 habitantes. Visto desde los años de la crisis es fácil pensar que todo aquello resultara una insensatez.

Los fuegos artificiales de vidrio de colores sobre perfiles galvanizados artificiosamente trabajados no me interesan. Son gracia de un momento divertido. Y se mantendrán hasta que algún día alguien los retire por abandono, por inviabilidad económica o por simple capricho de otro político que quiera poner maderos viejos y armaduras, que son más auténticas y de la tierra.

He buscado entre la sugerente memoria, las fotografías de la obra y los dibujos del proyecto que la autora cuelga en su blog. Y he descubierto que todo lo que habla del contacto entre lo viejo y lo nuevo, el  respeto entre los diferentes momentos históricos, la reversibilidad, la ligereza caligráfica, etc.,  tiene su única prueba de existencia en un detalle constructivo dibujado y después correctamente ejecutado. Me refiero a cómo llegan los pilares metálicos al suelo. Cómo se trasmiten las cargas al terreno.

Toda la maraña de aceros galvanizados se apoya, danzando de puntillas, sobre “clavitos” hincados en el suelo.  De cada clavo de hormigón asoma un hierro redondo al que se atornilla una viga que recoge varios pilares (veo en la foto que con tres pinchazos se recogen 10 pilares).

Este simple detalle del arranque de la estructura parece no corresponder al mismo criterio que ordena su desarrollo al elevarse. ¿Por qué una claridad constructiva tan acertada se va deshaciendo en confusas líneas que no van más allá de un alarde formal? ¿Quizá el calculista descubrió que esa era una buena forma de asentar la maraña?

Antonio Esteban Hernando, arquitecto


Sobre la rehabilitación del Castillo de Garcimuñoz (I)

Más sobre la rehabilitación del Castillo de Garcimuñoz (II)

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