Sánchez Arcas y Lacasa en Toledo en 1931, hurgando entre los orígenes del moderno hispánico [Teodoro Sánchez-Migallón]

Sánchez Arcas viaja en 1928 por Estados Unidos y Canadá para estudiar edificios hospitalarios. En 1929 ganará el Concurso para el Hospital Español de la Beneficencia, en Méjico D. F. En 1930 gana, con Lacasa, el primer premio del Concurso del Hospital Provincial de Logroño. En 1931 vuelve a ganar el del Hospital Provincial de Toledo, en colaboración con Lacasa y Solana, con pabellones de tres plantas, interpretando el aparejo toledano.

En 1931 comienza el Hospital Clínico de Madrid, con nueve plantas en dos grandes cuerpos paralelos dedicados a medicina y cirugía. Las plantas tienen una gran claridad compositiva.

Sánchez Arcas y Lacasa, serán pioneros del racionalismo en España, son miembros destacados de la generación del 25, fecha que define Carlos Flores, aunque las primeras obras modernas en la península serían de 1927-28, el Rincón de Goya, de Fernando García Mercadal, la gasolinera Porto Pi, de Casto Fernández Shaw y la Casa del Marqués de Villora, de Rafael Bergamín. Según Flores, obras afines al movimiento centroeuropeo renovador de la arquitectura, esto es, vinculadas a lo que ha sido llamado posteriormente Movimiento Moderno.

La obra toledana de estos dos importantes arquitectos, refleja una de las constantes en su arquitectura, la influencia de la arquitectura popular por sus valores racionales, sus formas orgánicas y estéticas, bien analizadas, apreciando sus principios, más concretamente, la influencia de Torres Balbás en cuanto a la crítica del formalismo del movimiento moderno europeo, y las enseñanzas del pasado.

El teórico Lacasa, en sus escritos, admira a Tessenow, el arquitecto humilde.

La influencia del funcionalismo americano concretó su arquitectura, como crítica hacia el racionalismo dogmático europeo, en busca de una arquitectura moderna española, como una síntesis entre lo culto y lo popular, lo universal y lo español, la tradición y la renovación, de ahí el uso masivo del ladrillo en sus obras, según la tradición española.

Lacasa decía que Europa estaba bajo el racionalismo y América sobre él.

En el Hospital de Toledo, se usa el ladrillo, las cubiertas inclinadas de teja, la reinterpretación del aparejo toledano en un despiece en cuadrícula, muy interesante, y los elementos puntuales, de referencia, como el pabellón de quirófanos, con su volumetría escalonada, acentuada por las barandillas y las carpinterías prismáticas, como la estructura cristalina ortorrombica del peridoto (nota expresionista del edificio), destacan de la mole de ladrillo visto, con zócalo pétreo, imposta y cornisa en el mismo ladrillo, con cubierta plana y huecos recercados de jambas, dintel y alfeizar interno en prefabricado blanco, solución muy repetida en sus obras.

Compositivamente este pabellón, responde con huecos verticales y orden clásico, enfrentándose al racionalismo ortodoxo de prismas blancos, huecos horizontales y estructura exenta del cerramiento, basada en los modelos centroeuropeos, que Mercadal introduce en España.

Curioso que García Mercadal, el racionalista más recalcitrante, sea uno de los primeros y más importantes estudiosos de la arquitectura popular española, y que los marxistas Lacasa y Arcas, valoren la arquitectura americana y la tradición española, por encima de la europea, aunque Lacasa muera en Moscú y Arcas en Berlín, ambos exilados por la Guerra Civil. Paradojas que necesitarían alguna reflexión además de las de Capitel, Sambricio, Campo Baeza y otros.

Mientras disfrutemos de esta obra pionera en Toledo.

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, arquitecto.

El autor es actualmente el presidente de la Demarcación del C.O.A.C.M. de Ciudad Real.

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