RE-FLEXIONES O INFLEXIONES EN LOS PRECEDENTES [Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez]

Real Cinema, 1920. Plaza de Isabel II, Madrid. Teodoro Anasagasti.

Me van a conceder la licencia de reproducir íntegramente este pequeño artículo de uno de los pioneros, de los grandes olvidados como dice Fullaondo en su obra con Maite Muñoz, mi colombroño el pre-moderno Teodoro Anasagasti, docente sobre todo, contemporáneo de Palacios, Otamendi, Arbós, Zuazo, maestro de Mercadal, Borobio, compañero de docencia de Torres Balbás, César Cort y Antonio Flórez, que removió el plan de estudios de la Escuela de Madrid, batiéndose con López de Otero, y crítico con vehemencia el pastiche, el folclorismo banal, en pleno debate sobre el regionalismo y la búsqueda de una identidad nacional, entre los neo y el racionalismo, durante los menos felices años veinte, entre el decó y la reflexión. 

A uno de provincias

Arquitectura de pandereta

Cuantos imitan o adaptan a ultranza lo viejo y español, para seguir produciendo arte patrio, y no toleran, por herético, un edificio que rompa con el pasado —en absoluto sabemos que no es posible—, se imaginan que las obras maestras han sido siempre viejas, siempre carcomidas y siempre españolas. Nunca tales imitadores cayeron en la cuenta que esas edificaciones vetustas fueron nuevas alguna vez y hasta extranjeras, y que después la pátina del tiempo las ha nacionalizado.

¿Existía acaso alguna obra plateresca en Toledo cuando surgió el glorioso hospital de Santa Cruz? ¿Armonizaba aquella nueva manera con lo que había en la población? Era la revolución arquitectónica la que avanzaba, sin preocuparse si era o no española, y al cabo del tiempo el hospital se hizo una de las obras toledanas que más nos enorgullece, por lo típicas.

No es a las obras antiguas a quienes hay que imitar; es a sus autores, siempre hombres del día, modernos, y espíritus abiertos a toda innovación, por radical que fuera. Precisamente destacan esas producciones por su oposición a los prejuicios dominantes y falsa tradición. Toda originalidad es una rebeldía, y los grandes maestros se han señalado por no avanzar lentamente con la piara. Las figuras preeminentes, los jalones de la arquitectura, están señalados por los primeros pasos, por la vanguardia de los que tratan de romper con el pasado, como Egas, que cifraba su gloria en ser el primero. Quieren romper con el pasado, y, sin proponerse, engendran el arte más patrio, local y tradicionalista; robustecen las arquitecturas decadentes con la sangre de razas exóticas; en cambio, nuestros apóstoles preconizan el hermetismo y los cruzamientos dentro de la misma familia, para mantener el tipo, que se conserva, claro está, pero degenerado con tanta copia y reproducción de copias y calcos.

La historia está llena de pruebas. Los artistas extranjeros, que invaden España durante los siglos XV y XVI, hacen el arte que imitan los que odian lo nuevo, y hoy, el edificio de El Fénix, en la calle de Alcalá, francés por sus cuatro costados, ya chapurrea el español, y con su seria rotonda de ángulo, es más español que las enranciadas tartas de la arquitectura de pandereta en boga.

ANASAGASTI, arquitecto

Revista “La construcción moderna”. Madrid 15 de noviembre de 1917

Espero que no nos distanciemos tanto del dibujo y no olvidamos las proporciones de nuestro pentagrama estafados por los render.

Revisemos nuestros principios, quizás venga bien algo de academia.

 

Teodoro Sánchez-Migallón Jiménez, doctor arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid.

El autor es actualmente el presidente de la Demarcación del C.O.A.C.M. de Ciudad Real.

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0 Comment

  • Jesus

    Maravilloso texto que mantiene vigencia también tantos años después. Por aquí seguimos sin enterarnos del valor de los nuevo.

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