Puy du Fou, ¡que el saber ocupe su lugar!

“Duelo a garrotazos”, Goya

Ahora que tenemos un gobierno preparado y femenil de “list@s” -parece que son de los de verdad, de inteligentes no de los otros-  y tenemos un ministro astronauta -por fin ya, éste sí, seguro de los de verdad-, nos llega un hálito optimista de que es posible explorar nuevos caminos de avance social. Palomeque, siempre en la antítesis y a contracorriente, en lo que realmente cree es en las minorías y si son de individu@s, list@s y astronautas mejor que mejor, y no es que no crea en las personas en general, son las mayorías asamblearias, lo que le inquietan moviéndose al unísono de un tamtam.

La compañía Puy du Fou ha llegado a Toledo con el empeño de, además de hacer negocio, sumar su saber hacer y fundar un parque espectáculo basado en nuestra historia y patrimonio, para lo que ha elegido un paraje natural, la finca Zurraquín. Una finca semi-transformada por usos agrícolas y ganaderos, degradada y con elementos naturales muy interesantes, también mejorables. Al menos, deberemos al “buen ojo” de la empresa gala haber descubierto este lugar y rescatarlo del olvido.

Escaldados por la memoria reciente de la España de pícaros y trúhanes, del delirio desmedido, del atracón y borrachera de abundancia, que acabó en una crisis que extinguió a la clase media, un grupo de personas se ha unido en una loable ofensiva recelosa al proyecto del Puy du Fou. Un colectivo en el que pulula la misma ideología de quien desde el Gobierno Regional, en coalición, ampara, promueve y por tanto suponemos que apoya el proyecto que mayoritariamente sus correligionarios, los “queremos saber”, quieren “tumbar”.  Los argumentos en contra no distan mucho en la forma de los que utilizan los emprendedores Puy du Fou para sostener que su proyecto es de singular interés, ambos usan una perorata de farfolla legal urbanística inexplicable, que nadie entiende -claro, como no somos astronautas urbanísticos-.

Pareciera que los procedimientos administrativos han sustituido al fundamento del asunto, ¿puede un empresario arriesgarse y promover un negocio utilizando los medios que le ofrecen nuestras leyes? ¿Hasta dónde debe llegar el apoyo de los poderes públicos? ¿Es Toledo un buen sitio para añadir a su oferta cultural y de ocio un parque de espectáculos históricos?

Para revolcar el proyecto se lanzan al mismo nivel argumentos y ocurrencias, a través de ese nuevo poder variopinto y popular que es el twitter y el facebook. Son en la mayoría de los casos argumentos que bien podrían ser utilizados para acabar con éste o con cualquier otro proyecto que se presentara a la ciudad, y que se justifican en que el suelo natural no se toca. Y es que, para una inmensa mayoría, de un lado y de otro, seguimos en los mismos tiempos de antaño: “al pilón con el mozo forastero” y si es gabacho mejor, ¡recordad lo que nos pasó con la Ilustración!

En un tiempo dañado por los desmanes que devoraron el territorio, son ahora algunos ecologistas, los nuevos mesías del rechazo a lo urbano, cuando la constante de los avances del ser humano -que se lo digan a nuestro ministro astronauta-, es pareja al dominio de la naturaleza, la civilización es así de contradictoria. Palomeque, que no es acólito de estos nuevos pastores, tampoco piensa que se deba dejar de amar, respetar y cuidar la casa común, nuestro hábitat. Etimológicamente la palabra ecología proviene del griego oikos – que significa casa- y logos -ciencia-, la ecología por tanto es la ciencia de la casa, la ciencia de hacer de la naturaleza nuestra casa común. En la vocación del proyecto humano siempre estará dominar lo natural, y si es con inteligencia mejor que mejor.

El hombre, que proviene de la naturaleza, bajó del bosque a la sabana y fundó la ciudad, un conjunto de relaciones productivas, la naturaleza ordenada y domesticada, construida. Conforme fue avanzando la civilización el hombre pasó de enfrentarse con los animales por lo que la naturaleza le ofrecía a especializarse, y extenderse por todo el planeta. Lo urbano, la ciudad, la naturaleza civilizada, es el hombre. El hombre es Roma, Venecia, París, Londres, Rotterdam, New York… Toledo, mal que algunas veces nos pese. O acaso Toledo no surge de asolar la naturaleza, cuando en sus rellanos en lo alto donde pastaban entre cabañas ovejas y cabras, lo natural fue usurpado para fundar allí el foro como manifestación de la nueva civitas.

El hombre no sabe hacer otra cosa que modificar la naturaleza, y si lo hace con respeto encuentra en ella un gran aliado para un mejor disfrute de la vida. Los campos de trigo, las choperas que producen madera, los olivares salpicados de almendros, los bancales de arroz o cerezos…, son también apropiaciones -alteraciones- inteligentes que el hombre hace a la naturaleza. ¿Puede ser el paisaje recuperado con inteligencia un nuevo elemento productivo del habitar humano?

No sería de mayor ingenio -de astronauta-, más que cegarnos en los procedimientos y sus vericuetos administrativos, observar el fondo de las cosas y convenir que de hacerse un parque de ocio cultural en Zurraquín, se hiciera con indiscutible calidad y respeto a lo natural, o al menos exigirlo. Zurraquín seguro que lo agradecería y todos saldríamos ganando. O avanzamos tod@s como sociedad o seguiremos de una manera u otra anclados en el pasado, a garrotazos, en nuestros orígenes más primarios y zamarros, en el cervantino:“Toledo, solar hispano, crisol de la raza íbera”, que a tantos sigue entusiasmando.

Lope González Palomeque

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5 Comments

  • Haces tres preguntas muy interesantes para centrar el asunto Puy du Fou pero no encuentro tus respuestas. Te daré las mías:
    1.- Naturalmente que cualqueir empresario solvente puede proponer el negocio que considere oportuno, no creo que nadie lo dude, pero cualqueir propuesta tiene que someterse a las reglas y procedimientos que nos hemos dado entre todos para resolver nuestros conflictos, y estas reglas tienen que ser las mismas para todos. ¿Se cumple este principio de equidad en el caso de Puy du Fou?
    2.- Los poderes públicos no están para apoyar ni perjudicar a ningún empresario en particular, sino para garantizar el interes de todos los ciudadanos, regular (y fomentar) la competencia entre distintas iniciativas empresariales, y resolver los conflictos que puedan surgir entre los intereses empresariales y los intereses de todos, sean del tipo que sean. Para resolver estos cometidos, los poderes públicos de cualquier pais democrático aprueban una leyes y siguen unos protocolos sagrados, eso que llamamos procedimiento administrativo. ¿Por qué se ha anunciado a bombo y platillo la llegada de este Mesias del siglo XXI antes de tramitar ningún expediente? ¿Cómo se han defendido nuestros intereses? Si estábamos tan seguros de que iba a pasar todos los exámenes, ¿para qué sirven los exámenes? ¿Era necesario que una Administración empobrecida “invirtiera” sus dineros en esta iniciativa empresarial? ¿Por qué no en otras?
    3.- Es evidente que Toledo es un buen sitio para montar un espectáculo como Puy du Fou desde un punto de vista empresarial, aunque solo sea porque ya tiene la propaganda hecha y eso vale mucho, lo que no está tan claro es que a Toledo y a los toledanos nos convenga esta instalación. A mi, como residente del Casco Histórico y aficionado a disfrutar de la naturaleza no me conviene, y como “experto” en ciudades no creo que el futuro de Toledo vaya a ser mejor si una instalación de estas características llega a consolidarse y a tener el éxito deseado por sus promotores, por eso me sorprende la aparente unanimidad de las instituciones y de nuestros representantes a la hora de posicionarse a favor de Puy du Fou. Tanta unanimidad no resulta lógica en una sociedad democrática ocn un mínimo de refllejos críticos. Tampoco tengo claro que, incluso en el caso de que a los todos los toledanos nos conviniera este espectáculo, la finca elegida sea el mejor de los lugares posibles para minimizar los impactos en el entorno de Toledo y no entiendo por qué se ha elegido ésta y no otra. Ni siquiera sé quién la ha elegido.
    Por cierto, me considero liberal.

    • Goir

      Estoy totalmente en concordancia con todo lo escrito. Es demasiado el interés que se ha vertido por parte de las Administraciones y como bien dice mucho antes de solicitar permisos y autorizaciones que a cualquier ciudadano se los solicita previamente. Es un proyecto que desde un principio mi pareció un capricho de algún mandatario

    • Benjamín Juan

      Tomás, en respuesta a tus comentarios, y con el ánimo evidente de polemizar te indico:
      De la envergadura de una iniciativa empresarial, la administración deberá posicionarse y analizar el “interés general” que se puede derivar de ella, razonando sus aspectos positivos o contraindicaciones. La capacidad de previsión y análisis del responsable político cualificará sus decisiones, y de la suma de ellas obtendrá la constatación de su talento –o su carencia- en la gestión de lo público. El volumen de la iniciativa que nos ocupa es importante, y de ahí el interés público en su fomento; su acierto en la evaluación sería un segundo nivel; y el “empuje” que se imprima otra cuestión. A todo ello hay que unirle la otra parte, cuajada de incógnitas empresariales. Que sea razonable este “apoyo” institucional no implica que por ello se vulnere la legislación o que se desatienda otras iniciativas legítimas de menor tamaño. Que ha ocurrido lo contrario; no hay nada más que ver cada día el telediario. No podemos argumentar –no digo deducir ni intuir- el resultado de la “faena” con observar el cómo sale el toro a la plaza, salvo que nuestra posición ideológica sea de abonado al “7”.
      La pregunta sería: ¿la ciudad está sufriendo una falta de atención en su desarrollo industrial, cultural y urbanístico por la aparición de Puy du Fou? La respuesta creo que es que no. Los acontecimientos derivados del POM han influido de manera más contundente en nuestra ciudad. Equivocamos el tiro en una cuestión trascendental.

  • Mezcla de unas cosas con otras
    Como se suele decir “churras con merinas”

    Tal y como yo lo veo
    Lo malo del puturru no es el parque, no es el empleo de un espacio natural más o menos singular o protegida.

    Lo malo Es la forma en que se proyecta y lleva a cabo.

    Lo malo es que se trata de una empresa privada que está en el parque de atracciones usando una gran parte de financiación pública y aparte de esta financiación una serie de ayudas que llevan a que la mayor parte del parque sea pagado por las Administraciones Públicas, mediante subenciones y rebajas en los impuestos, unos pagos y financiación que suponen que parque será instalado prácticamente con dinero público y la empresa (siendo lo mismo que sea francesa o nacional) practicamente aporta poco más que su idea y proyecto.

    Infraestructuras de aguas comunicaciones y demás serán puestas por el erario público.

    Una empresa particular que será beneficiada también con la mirada hacia otro lado cuando falten cosas en proyecto, como por ejemplo algún estudio histórico o ecológico.

    Me parece bien que pongan el parque, pero pagándolo la empresa o con su dinero o con financiación privada. Cumpliendo todos los requisitos que establecen las leyes y normas para estos casos, los mismos que pedirían a otro particular que quisiera hacer algo en una finca de su propiedad,

    Del modo que lo están haciendo, si funciona perfecto, todos ganan, mucho más la empresa que lo pone, que verá cómo se lleva el dinero, mientras el erario público aunque se llevará su parte en impuestos seguirá pagando las infraestructuras como carreteras, e instalaciones de suministros varios

    Pero si no funcionase quienes saldrían escalabrados serían quiénes ponen el dinero, osease las administraciones públicas y con ellos todos pues esas aportaciones públicas salen de los impuestos pagados por todos.

    La empresa habrá perdido poco más que el coste del proyecto

    Repito que lo pongan pero con un trato similar al que tengamos cualquier otro que vayamos a poner un negocio de cualquier tipo

  • Jose-Antonio Marín

    No puedo entender como ni por qué se nos olvida que, según nuestra Constitución, la actividad económica en España se conforma según las normas (muchas no escritas) de la Economía Libre de Mercado.

    Así pues, debemos ver con buenos ojos el establecimiento de caulquier empresario que invierta SU capital en cualquier actividad lícita.

    De igual forma, si la actividad del empresario se considera beneficiosa para la ciudadanía, es lógico y conveniente que las autoridades ayuden al empresario inversor mediante reducción de impuestos durante un tiempo, considerando la creación de puestos de trabajo directos e indirectos de la nueva actividad
    .
    Todos, ciudadanos y autoridades, debemos tener en cuenta que los tiempos cambian, y que aquellos años en los que España, condenada a la autarquía tras la S.G.M. necesitó de la creación del Instituto Nacional de Industria para, de esta manera, crear industrias públicas y semipúblicas (de capital mixto) que resolviera la dificil situación en que España se encontraba.
    No se me ocurrirá negar los logros de aquella lejana época pero tampoco puede olvidarse que la economía española cayo en un estado de anquilosamiento que costó mucho movilizar, y si no, que se lo pregunten al exministro Carlos Solchaga.

    Por lo tanto, como ya estamos en el siglo XXI debemos rechazar la funesta idea de que el dinero público se invierta en empresas privadas o se use para algún tipo de subvención. Incluso no podemos aceptar que el descuento temporal de alguna tasa o impuesto no esté compensada por ingresos en las arcas públicas causados por la nueva empresa.

    Bueno, pues eso, y a conservar el medio ambiente. Por lo menos, conservarlo.

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