¿Puede Toledo comprarse un anfiteatro romano? [Jesús Fuentes Lázaro]

Bóvedas del anfiteatro encontradas en el solar de Covachuelas.

Aparecieron los restos de un anfiteatro romano donde sabíamos que debían aparecer. No era un secreto para nadie que estaba en esa zona. Unos ciudadanos corrientes iban a levantar su casa nueva y, preparándose para echar los cimientos, apareció lo que en otras ocasiones se ha camuflado o se ha destruido. Desde siempre el patrimonio cultural para unos ha sido un estorbo y para otros, los menos, un bien a proteger. Destruir es menos costoso que construir. “No son excepcionales – se escribe en el libro “La destrucción del patrimonio artístico español, de José Miguel Merino de Cáceres y María José Martínez Ruiz – los casos en que se atenta directamente contra nuestros monumentos y los conjuntos urbanos, mutilándolos o desvirtuándolos, bien a ellos mismos, bien a su entorno, en aras de una subjetiva modernidad o de una renovación urbana mal entendida y falazmente justificada; y ello no en pocos casos por responsables públicos que se vanaglorian de progresistas y se dicen respaldados por el apoyo popular, pero que, ayunos de cultura y buen gusto, la soberbia les impide dejarse aconsejar por los expertos”.

El diario local “La Tribuna” del lunes, 7 de junio, de 2021, abría la página 8 con un gran titular: “A la venta la parcela donde se hallaron las bóvedas del anfiteatro”. En el texto que le sigue se cuenta la historia del hallazgo y el comportamiento de esos ciudadanos corrientes que pretendían construir en ese lugar su vivienda. En uno de los párrafos el periodista escribe: “La Junta no se ha pronunciado al respecto ni tan siquiera ha emitido una paralización formal de la obra tras el hallazgo, limitándose la situación a un buen entendimiento con los propietarios que decidieron de buena voluntad esperar para ver qué valoración se hacía de los restos y qué posibilidades se ponían encima de la mesa.

¿Se ha encontrado el Teatro Romano de Zaragoza? Así titulaba HERALDO este gran descubrimiento el 30 de abril de 1972.

En este blog hombredepalo”, desde el momento que aparecieron los restos se abrió un espacio de debate. Se aportaron textos diversos ya publicados. Cada uno de ellos aporta una visión y en varios de ellos se recogen actuaciones comparadas de otros lugares. Algunos lectores apuntaron sugerencias entre las que estaban los daños a los propietarios. En el revuelo que se crea habitualmente cuando aparecen restos de la ciudad antigua, las administraciones han callado, imaginamos que por cautela y los propietarios también, porque les resulta muy doloroso e, imaginamos, por las incertidumbres que se les plantean. En principio, todo muy civilizado. ¿Será cierto que la sociedad está cambiando su mentalidad a la hora de valorar el patrimonio arquitectónico?

Teatro romano de Caesaraugusta, en 2019. @ayuntamiento de Zaragoza.

Y, tras estas historias, más o menos ejemplares, se encuentra la realidad que en conversación el arquitecto Benjamín Juan planteaba en pregunta sugestiva: ¿puede la ciudad de Toledo regalarse un anfiteatro romano? Habría que dar una salida digna y rápida a los propietarios de la parcela que han puesto un cartel de “se vende”. ¿Quiénes pueden ofrecer esas salidas? Disponemos de instituciones diversas con capacidad para arbitrar propuestas imaginativas para perjudicar lo menos posible a los propietarios. Adquirir la parcela no implica un coste insoportable. Cosa diferente es lo que se haga en el futuro. Hasta los ciudadanos individuales u organizados en asociaciones diversas podrían subirse al movimiento “regale a la ciudad del Toledo futuro un anfiteatro romano”.

Se entiende que recuperar un lugar semejante implica un proyecto de años y de inversiones. Otros lugares lo han hecho. Sin ir muy lejos, Cartagena suprimió todas las casas de un barrio similar al de Toledo que se asentaba sobre el teatro. En la actualidad se ha convertido en lugar de atracción para los turistas y un centro de cultura y espectáculos para habitantes y visitantes. Cualquiera de las formulas probables tendría que descartar el horror bárbaro de hormigonar los restos o meter la pala excavadora para que acabe con ellos. Sería un atentado contra el patrimonio cultural y contra la identidad histórica de los toledanos, nativos o de adopción.

¿Puede comprarse Toledo un anfiteatro romano para regalárselo a los herederos de los actuales pobladores y habitantes futuros de la ciudad?

Jesús Fuentes Lázaro

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0 Comment

  • José-Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    Seguro que Toledo no puede “comprarse un anfiteatro” a la vista del estado de sus arcas y de las muchas cosas que hay por hacer, y muchas más por arreglar.
    Pero seguro que si se puede ir comprando las casas edificadas sobre el anfiteatro, y a aquellos propietarios renuentes a la venta, avisarles que quizá les interesa mas negociar una venta que pelear una expropiación.
    Seguro que si se puede proceder a la demolición y desescombro de los inmuebles comprados y poco a poco hacer aparecer la realidad del anfiteatro, y así poder calcular cuanto dinero y cuanto tiempo va a costar convertir la escombrera en “LO” de Zaragoza, de Cartagena o de Segóbriga, sin ir mas lejos.
    Se puede hacer todo, si se quiere realmente.
    Se puede trabajar por un mecenazgo y hasta por el crowdfunding, pero lo que no se puede hacer es lo mas facil: NADA
    NADA solo merece la pena si es de Carmen Laforet.

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