Palladio, eterno contemporáneo (1508-2018) [José María Martínez. Arias]

El Greco. (Retrato de Andrea Palladio). 1575. 116 x 98 cm. Óleo sobre lienzo. Statens Museum for Kunst, Copenhagen, Denmark.

“Me ha parecido cosa digna de hombre, que no debe nacer solo para sí mismo, sino también para la utilidad de los demás, el dar a la luz los dibujos de aquellos edificios que en tanto tiempo y con tantos peligros míos he recogido, y por poner brevemente lo que en ellos he considerado más digno de interés, y además las reglas que al construir he observado y observo”.

El nombre de Andrea Palladio resuena hoy con la misma contundencia  que lo hizo hace cinco siglos, la obra del célebre paduano nacido hace ya 510 años, ha significado uno de los mejores exponentes de las teorías de la arquitectura universal durante las diferentes etapas históricas. Practicó el oficio de la arquitectura como una rama del arte autónoma y desligada de la pintura o la escultura, un oficio propio manifestado a través de su obra y su teoría como nunca antes se había definido. Otros autores coetáneos practicaron la arquitectura como una rama artística más, sin embargo nuestro protagonista sentó las bases del arquitecto moderno además de la propia práctica de la arquitectura a través de su obra.

Andrea Di Pietro della Góndola (1508-1580) recibió su apelativo en evocación a Palas Atenea por parte de su impulsor y mecenas Giangiorgio Trissino, humanista y diplomático vicentino, quien lo bautizó con este sinónimo de la sabiduría universal. No es de extrañar, el joven cantero de humildes orígenes pronto empezó a destacar por su interés hacia el noble arte de construir y en rescatar aquellas teorías vitruvianas que subyacían bajo las antigüedades de Roma. Su profesión, aunque iniciada de manera algo tardía para la época, será enormemente fructífera a la par que innovadora. Destacará su inicial formación como aparejador de Giulio Romano en Vicenza antes de comenzar su andadura como creador autónomo.

Dibujos de las termas de Agripa y la Villa Adriana en Ttivoli

Su vida y obra se focaliza en un contexto en el que la próspera República veneciana perdió el poderío marítimo y comercial del que gozaba, quedando éste relegado al Imperio Otomano. Por lo tanto, las actividades comerciales se expanden más allá de la capital portuaria hacia otros puntos del Véneto, donde las clases altas comenzarán la expansión agraria de la Terraferma. Por lo tanto, será necesaria la adaptación y construcción de una nueva estructura tanto agrícola como comercial para los propietarios de estos terrenos. Será en este contexto donde se desarrollará gran parte de su obra, la cual abarca un amplio número de villas rurales, palacios urbanos y otros tantos ejemplos de arquitectura religiosa localizada entorno a Venecia y Vicenza.

Dada la lejanía de esta región con la monumental Roma, Palladio empezará a interesarse por las antigüedades gracias al tratado de Serlio (1.537) para posteriormente trasladarse a Roma con el fin de estudiar y medir in situ las obras de la antigüedad. De este particular tour, nacerá su obra “La antichittá di Roma” (1554). En la Ciudad Eterna Se verá enormemente influenciado por la espacialidad de los edificios de las termas, los teatros, palacios y templos que a pesar de estar ya reducidos a monumentales ruinas, seguían advirtiendo espacios de enorme racionalidad en cuanto a su uso y construcción.

Vitruvio será su gran maestro, la obra del tratadista del Siglo I, constituye el único nexo de unión posible con la teoría existente desde la época del Imperio hasta el siglo XVI. La formación intelectual del arquitecto evoluciona en paralelo a su obra, mientras tanto sus relaciones intelectuales  comienzan a fructificar tras su amistad con Trissino. Este ascenso sociocultural, además de numerosos encargos, le facilitará la publicación del que posiblemente sea el más traducido libro sobre el arte de construir: Los Cuatro Libros de La Arquitectura (1570). Este compendio reúne los frutos de toda una vida de estudio, teoría y práctica de su propia obra construida. El tratado  recorre los tres principales órdenes clásicos (Dórico, Jónico y Corintio). A partir de ellos, se definen los criterios a la hora de hacer arquitectura: El lugar, los materiales, las técnicas, los espacios o las proporciones. En el tratado de Palladio se incluyen las plantas y secciones de la Roma antigua junto con su propia obra en una sucesión de continuidad, manifestando así una única verdad que queda sustentada por las tres premisas de toda buena arquitectura. 

Según Vitruvio: Venustas, Firmitas y Utílitas.

Alzado frontal y secciones del Panteón y reconstrucción hipotética de las Termas de Agripa. Posterior a 1574. RIBA Library. Londres

Mediante su personal interpretación de los órdenes clásicos, realiza una arquitectura representativa con el fin de servir de sede a los habitantes de esta nueva sociedad agraria y comercial asentada en los dominios de la Terraferma veneciana. Los espacios paladianos destacan por su pragmatismo y racionalidad, variados en cuanto a formas y volumetrías, pero siempre con una correcta proporción geométrica y una  ortodoxa simetría, trazada según los esquemas romanos.Trabaja con enorme habilidad los materiales disponibles; no olvidemos que no estamos en Roma, y estos presupuestos no permitían construcciones colosales ni el empleo del sillar para toda la fábrica; no obstante, Palladio recurre a la riqueza del volumen puro y la búsqueda de la luz. El estuco o el ladrillo, son tratados con la misma dignidad que el mármol, puesto que el resultado radica en la maestría del creador y la correcta articulación de órdenes y proporciones.

En la Villa Barbaro, en Maser (1.560-70), Palladio realiza un nuevo modelo de residencia campestre para Daniele Barbaro, un notable humanista quien a su vez fue traductor de Vitruvio. Este modelo de villa, a medio camino entre el palacio y la granja, será una de las obras cumbres de Palladio debido a la sabia concatenación geométrica de espacios. En Maser aparece un cuerpo longitudinal organizado en torno a una loggia, el cual queda atravesado por un potente volumen central, haciendo de la simetría y la proporción geométrica, las características más destacables de esta tipología. 

Otro gran icono de la obra paladiana será la archiconocida Villa Capra “La Rotonda”, (1565) .Sublimación del espacio central, donde se pervierte el modelo ideal de templo centralizado del Renacimiento a una villa de recreo a las afueras de Vicenza. El argumento que Palladio utiliza en su tratado para justificar la pureza geométrica de la Rotonda es la belleza del entorno hacia los cuatro puntos a los que miran sus pórticos templarios.

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En el núcleo urbano de Vicenza, Palladio resuelve con enorme brillantez numerosos programas de diferente naturaleza. El Palazzo Chiericati (1.580), hoy sede del Museo Cívico de Vicenza, quizás sea una de las mansiones urbanas más representativas, aquí el edificio ofrece la logia de su planta baja como parte del espacio público ampliando la plaza a la que se abre con una zona cubierta que da acceso a la planta noble. A escasos metros de este edificio, se encuentra una joya escondida: El Teatro Olímpico, construido según el modelo vitruviano en la última etapa del autor (1580-85). Este particular ejemplo de teatro cubierto alla antica responde al encargo de la Academia Olímpica para la representación de obras clásicas en un edificio permanente. Tras acceder a la cávea, es posible admirar la majestuosa estaticidad de la escena, compuesta por una fachada de arco triunfal en la que se produce un indescriptible juego óptico de perspectivas que representan las cinco calles de Tebas a modo de trampantojo. Este proyecto fue concluido por Vincenzo Scamozzi tras la muerte de Palladio.

Dentro de la arquitectura representativa de la aristocrática Vicenza, aparece solemne el Palazzo della Reggione, como hito urbano del poder civil. Localizada en la Piazza dei Signori, la intervención de Palladio supuso una tarea tan actual y frecuente como es la rehabilitación y restauración de un edificio existente. La Basílica paladiana, como se la conocería posteriormente, manifiesta en sus fachadas la renovación de la antigua fábrica gótica por una elegante loggia en dos niveles, cubierta por una estructura de piedra blanca, la cual se organiza mediante la repetición de arcadas en serliana. La enorme cubierta de cobre, supone el hito urbano mas reconocible de Vicenza.

Posiblemente, estas cuatro obras sean las que más difusión han tenido en la trayectoria de Palladio en toda la historia de la arquitectura moderna. A pesar del porte aristocrático de estas tipologías, es posible identificar elementos de enorme interés hacia el urbanismo y la vivienda colectiva, donde se pone de manifiesto su radical visión moderna en cuanto a la inserción de las instalaciones, la salubridad y el confort. La construcción de viviendas en hilera, puentes, galerías comerciales, pasarelas, cercados, granjas y todo tipo de estructuras que darán continuidad a la vida urbana del hombre del XVI  hacia su futura evolución tecnológica y cultural. Tras su muerte en 1580, el mayor legado de Palladio será su discurso escrito, Il Quattro Libri della Architettura, el cual será traducido a todas las lenguas occidentales. La obra será punto de interés en los siglos precedentes donde aparecerá la idea de Paladianismo  como concepto propio.

La influencia del maestro Véneto traspasará fronteras a través de obras, escritos y autores coetáneos a su actividad. Se le conocerá en las principales cortes europeas gracias a la rápida difusión de Los Cuatro Libros. En España, las buenas relaciones entre la nobleza vicentina y la cortes de Carlos V y Felipe II; harán que su influencia  llegue  hasta ciudades como Madrid o Toledo. En 1572, Palladio envía  el que hasta la fecha era su único proyecto para el extranjero, su versión para la Basílica de San Lorenzo el Real de El Escorial, propuesta que finalmente no fue del agrado del monarca en favor de la incorporación de Herrera como arquitecto al proyecto iniciado por Juan de Toledo. La arquitectura paladiana aparece de manera simultánea en las pinturas y retablos de Greco, el pintor afincado en Toledo ya había recorrido Roma y Venecia antes de su llegada a España, y es muy probable que conociera la obra del arquitecto personalmente. La composición arquitectónica de los retablos toledanos del Greco mucho deben a la obra del italiano, como así mismo lo manifestó en los propios lienzos de la Inmaculada Concepción en sus dos diferentes versiones. No es de extrañar que una de las posibles representaciones del arquitecto sea atribuida al pintor cretense, como así lo refleja el retrato que presenta este artículo.

El Greco. dos versiones de la Inmaculada Concepción (detalles) y templete de Tavera (Toledo).

Especialmente en el mundo anglosajón veremos su influencia, donde las trazas de las mansiones de la campiña inglesa cruzarán el Atlántico para ser instauradas por Thomas Jeffersson en los EEUU con notables ejemplos como la Universidad de Virginia con el referente del panteón romano presente.

En la España ilustrada, autores como Villanueva o Ignacio Haan, tendrán en mente sus teorías para configurar los espacios de la nueva sociedad ilustrada: El Museo del Prado, El Observatorio Astronómico o las casitas del Escorial En Madrid. En Toledo el Palacio de Lorenzana o El Nuevo Hospital del Nuncio, destilan en su contundente presencia urbana las teorías de Los Cuatro Libros.

En pleno siglo XX, el Propio Le Corbusier dará un paso más para generar los famosos Cinco puntos de la Nueva Arquitectura y lo hará con el criterio de subordinar estas nuevas leyes universales dentro de una pieza pura, definida por las fachadas de su Villa Stein en 1927. Nuevamente una búsqueda de continuidad con el pasado a través de las proporciones y la geometría.

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Durante los años 70 y 80 del siglo XX, surge un último anhelo de continuidad con los principios clásicos. El posmodernismo surge con libertad individual e ideal de transgresión, marcando una generación donde Palladio volverá a ser el gran homenajeado: Venturi, Rossi, Botta, Kahn y en España autores como Tusquets y hasta el propio Oíza,  explorarán el camino de esta particular versión del ideal clásico.

En 2009, con motivo de su quinto centenario, Caixafórum Madrid realizó una de las exposiciones más completas sobre su obra, la muestra  Palladio el Arquitecto, reunió un extraordinario conjunto de maquetas, dibujos, libros y lienzos recopilados de distintas procedencias entre las que destacó la aportación del Palladio Museum de Vicenza. De aquella exposición, surgiría un completo catálogo editado por Guido Beltramini y Howard Burns para la Obra Social de la Caixa, que finalmente resultaría uno de los volúmenes en castellano más acertados y completos para acercarnos al contexto y la obra del maestro.

Una obra arquitectónica cuyo valor didáctico y calidad constructiva, son capaces de mantener el valor universal e imperecedero que hace del clásico Palladio, el primer arquitecto moderno.

Sala de maquetas del Museo Palladio en Vicenza

 

José María Martínez Arias, estudiante de arquitectura de la eaT.

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