Mujeres del bosque [Jesús Fuentes Lázaro]

@ Antonio Esteban Hernando

Un día leemos o escuchamos una noticia que nos conmueve. Días después, nos olvidamos. Borramos la noticia, liberamos espacio y lo llenamos  con otra nueva noticia más actual, tal vez más impactante. En los días sucesivos volveremos a repetir el mismo proceso en bucle hasta el infinito. O mejor,  hasta que el cerebro aguante. La tragedia se incrementa cuando, transcurridos días o meses,  nadie  cuenta la evolución o desenlace, si los hubo, de aquellos acontecimientos. Y así continuamos con nuestros asuntos diarios sin dejar de comentar, eso sí,  lo mal que va el mundo.

Los medios de comunicación, en un día impreciso, de un año a nuestros efectos impreciso, contaron que un numeroso grupo de niñas habían sido raptadas de una escuela por las milicias de Boko Haram en una de las múltiples guerras de África. Boko Haram forman unas milicias integristas que se mueven  en algunos territorios de África, propagando el terror de sus guerrillas.

Ahora, con motivo de la publicación de una novela, recuperamos aquellos sucesos. La escritora irlandesa, Edna O´Brian, ha construido novela con el material posterior de aquellas noticias. Y, según ha comentado ella misma, el detonante fue la aparición de una chica vagando desorientada por el bosque con un niño en brazos.

Se desplazó a Nigeria, donde sucedieron los hechos. Entrevistó a varias de las supervivientes que habían escapado de aquel nuevo “Corazón de las Tinieblas”, la narración de Joseph Conrad con la que novela de la irlandesa guarda  relación. Sí  Conrad novela unos hechos que sucedieron en el reinado del rey Leopoldo, de Bélgica, Edna O´Brian relata unos  recientes.  Ha querido “dar voz imaginaria a muchas personas  a través de una visionaria chica concreta”, según explica en la parte de los agradecimientos que se adjunta al final  del texto.

Se reunió con políticos, ONGS, asociaciones diversas, y con el material acumulado escribió este relato tremendo, titulado “La Chica”. Una novela que busca convencerles con citas de algunos párrafos para que lean. Confío en estimular su curiosidad y la posibilidad de conocer realidades de otros lugares. No se arrepentirán.

La  protagonista inicia la narración, presentándose:

“En otro tiempo fui una chica, pero ya no lo soy. Huelo mal. Tengo sangre reseca y costras por todo el cuerpo y llevo la tela de la “iro” hecha jirones. Mi interior, una ciénaga. Me precipito por este bosque que vi aquella primera noche horrenda en la que nos raptaron en el colegio a mis amigas y a mí”.

La novela, editada por Lumen, traducida por Ana Mata Buil, cuenta las torturas, sufrimientos, trastornos físicos, degradación y bestialización de una niña que reúne en el personaje de ficción las experiencias de muchas de otras raptadas por las milicias de Boko Haram. La protagonista resulta por esta técnica un personaje ficticio, compuesto mediante la agregación de historias individuales de horror y esperanza de quienes no sucumbieron, o se adaptaron, a la crueldad cotidiana de una guerra que no comprendían.

@ Antonio Esteban Hernando

En el campamento al que fueron conducidas ocurría de todo: torturas sicológicas y físicas, adoctrinamiento, violaciones, individuales o colectivas. Así  se narra la primera experiencia:

“Al tumbarme sobre la mesa, miré hacia arriba y vi unas cuantas estrellas distantes entre sí, titilando en los cielos. Todavía no era noche cerrada. Me sentí como se me apuñalaran una y otra vez, y luego un grito salvaje, después de que me penetrara”.

Desde esos comienzos, las violaciones se sucederán como parte de un ritual de dominio y objetualización en la tenebrosa Casa Azul:

“Cuando se tumbó sobre mí, fue como si me echaran  encima un tupido toldo negro, que me asfixiaba y me cerraba el paso a todo lo demás. Yo sabía que me mataría si hacía algo mal. Intenté acomodar el cuerpo a sus necesidades, escuchándolo maldecir y arañar, echaba pestes porque yo no estaba lo bastante abierta, porque no se lo ponía fácil. Mis manos, con voluntad propia se alzaron para arañarlo, para resistirse a él, y entonces se levanta, todavía metido dentro de mí y les grita a los otros que se acerquen. Siento que me muero y no me muero a la vez. Me hacen una carnicería. No me despertaré de esto, moriré sin haber acabado de gritar”.

Y en otra nueva experiencia:

“Fueron pasando otros, solos o en parejas, se carcajeaban, comían de mí y me saqueaban, se vaciaban dentro de mí… Al cabo de un rato, todos se habían fundido en unos solo, habían dejado de ser hombres con rasgos humanos…Entré y salí de la cordura, pero no estaba muerta, Se aseguraron de que así fuera. Me devolvían a la vida a la fuerza con unos bofetones salvajes”.

Al terror físico se añade el sicológico. En una de las reuniones de adoctrinamiento, el jefe les arenga: 

“Nunca os encontrarán. Sabed que Alá tenía previsto que os trajéramos aquí… Alá os vigilaba, todo estaba predestinado….. Pedid perdón por los pecados de vuestros padres y Alá sabrá si sois sinceras en vuestras plegarias o no. Recordad que acabáis de nacer a otra vida….. Sois guerreras. Este país que se denomina Nigeria tiene que desprenderse de sus infieles y de los que no creen. Deberéis participar en el combate. Y os llenará de orgullo. Aunque muráis en el campo de batalla, recordad que la muerte de un creyente es lo más dulce que existe”.

Pero solo eran niñas. Aunque están dejando de serlo para no saber qué son.

A las torturas propias y diarias  están obligadas a incorporar a sus tortuosas experiencias el espectáculo de las torturas ajenas y los castigos públicos. En este caso la lapidación  de una mujer, caída en desgracia. Una acción ejemplar. Que aprendan lo que les puede ocurrir:

“Era la mujer más hermosa de todo el campamento. Era la esposa del emir y había corrido la voz de que iban a lapidarla por adulterio”.

“Luego hicieron que se introdujera en el hoyo, hasta que lo único que quedó a la vista del público fue la cabeza y el cuello, que sobresalía justo por encima del borde”.

“Cayó la primera (piedra) que le rebotó en la nuca y la mujer se estremeció dentro del confinado espacio en el que la tenían metida….Temblaba indefensa. Las piedras caían como el granizo, monstruosas, destrozando sin piedad el que había sido el rostro más legendario del enclave”.

@ Antonio Esteban Hernando

A la protagonista la casan con el héroe de una batalla reciente. Había sido obligado a enrolarse en ese ejército para salvar a su madre y dejarle el dinero que le pagaban por alistarse. El suceso que él cuenta servirá para que trate a la chica con un respeto distante. Se casarán sin estar él presente. Engendrarán un hijo, una niña a la que ella pondrá nombre, Babby, porque el padre ni se preocupa. Eso sí, colaborará, dándole dinero  para huir, si se atreve o se produce una oportunidad. Es consciente del horror que están padeciendo, cada uno por distintos motivos.

Y  precisamente la huida – muchas lo intentan, aunque la mayoría se resignará–  resultará factible, porque este héroe provisional  dificulta que atrapen a unas niñas que escapan del campamento, entre ellas la protagonista, Maryam, junto con su bebé, hija del héroe a la fuerza.

@ Antonio Esteban Hernando

En la fuga, las huidas, Maryam, su bebé y una amiga, se adentrarán un bosque en el que experimentarán  todos los terrores de las sombras, sus ruidos misteriosos y el miedo sin límites de ser capturadas nuevamente. A quienes sobreviven a esta nueva experiencia de terror se les despectivamente Mujeres del bosque. Viven sin consuelo, sobreviven como animales, porque, hace ya mucho tiempo, perdieron la esperanza de que sus familias las busquen y  rescaten:  

“En ningún momento desde que nos habíamos escapado a ese bosque, esos árboles, esa bóveda del cielo nos habían parecido tan ajenos, tan malignos, tan despiadados y tan indiferentes hacia nosotras. Estábamos en el borde de la existencia y lo sabíamos”.

La realidad es que  a las familias les empujaban a no buscar a las hijas raptadas con la amenaza de volver y destruir sus casas, su campos y sus vidas. La huida de las raptadas, mas el bebé de la protagonista, terminará cuando sean encontradas por unos pastores nómadas que, a su vez viven aterrados las experiencias de  miedos históricos:

“Por aquí todo el mundo tiene mucho miedo. Saben lo que sucederá. Les confiscarán los bienes, quemarán sus establos y los asesinarán sin piedad. Luego los yihadistas vendrán a por nosotros, saben  cómo encontrarnos, conocen al dedillo hasta el último rincón de este bosque. Lo destruirán todo. Se llevarán nuestros rebaños. Nos barrerán de la faz de la tierra”.

@ Antonio Esteban Hernando

Les ayudarán y terminarán entregándolas a las autoridades. Comenzará, entonces,  otra fase del sufrimiento y la tortura, solo que de aquellos que, se suponía, podrían acogerlas, protegerlas y recuperarlas de sus sufrimientos anteriores. A la protagonista la  interrogan  una y otra vez, no se fían. Sí ha vivido entre ellos, será como ellos. Una bruja o una terrorista.  Tiene una  hija de un monstruo, otro monstruo cuando sea mayor. Todo se vuelve en contra, nadie quiere problemas.  Hasta que deciden convertirla en mártir de una guerra que otros libran y que a ella y a otras muchas, unas niñas, les ha destruido.

Se organizará un acto con el Presidente y su séquito al que seguirá una fiesta. Se pronunciarán  discursos solemnes. De madera. Huecos. “Estamos inmersos en una guerra”, asegura el Presidente. Nuestros enemigos están por doquier”, continua.

“Ellos buscan el martirio, pero no son mártires. ¿Cómo puedo denominarlos? Hienas, sí, hienas…. Están en contra de los cristianos y de los musulmanes. Pero no os confundías, vamos a ganar, hemos recuperado territorio… Nuestra cúpula militar es equiparable a la de cualquier país del mundo, incluido Estados Unidos…..No aceptaremos embustes en lugar de la verdad. Obstaculizaremos sus acciones en todos los sentidos. Los desarmaremos. Los someteremos. Los borraremos de la faz de la tierra. Hemos sido informados de sus actos de barbarie, de sus mentiras, de sus asesinatos patológicos…Desaparecerán. Arderán en el crisol de nuestra fuerza. Serán los perros de caza que no obedecieron el silbido de su amo”.

Al terminar el Presidente su discurso se produce un silencio reverencial. Mientras la protagonista tiene ganas de decirle:

“Señor, está usted a unos paso de mí, pero se encuentra a años luz de  de ellos en su cruel cautiverio. Usted no ha estado allí. No puede saber lo que nos han hecho. Vive rodeado de poder y nosotros en la indefensión total”.

Pero  sus sufrimientos no habrán terminado. Alguien confesará  que a las niñas que vuelven del bosque (Mujeres del bosque) las temen. En su caso, no saben qué hacer con ella y el bebé. Por eso le retirarán a la hija y se la llevarán para cuidarla. Es decir, matarla. Y ella lo sabe, como lo sabe la madre, que acepta con resignación lo que venga:

“Nosotras no tenemos poder para cambiar las cosas”.

En el proceso de la narración, la madre pronunciará la palabra maldita: ¡el estigma!….. ¡el estigma!, aplicados a ella y a la niña. Que funcionará a la manera descriptiva de Conrad para reflejar en terror infinito que se ha producido: ¡El horror! ¡El horror!

Es una niña, le replicará a su madre, la protagonista:

“No siempre será una niña…. Está contaminada… Cuando crezca se convertirá en uno de ellos”, responde la madre.

Sin embargo, nada podrá detener a Maryam que ha experimentado todas las violencias físicas y sicológicas inimaginables. Tozudamente se empeñara en encontrar a su hija, porque en intuye que aún vive. Emprende una nueva huida, esta vez  de la familia, que debía haberla protegido. Viendo, mientras se aleja, una pintada que ha aparecido  en su casa con letras mayúsculas. “EL NIÑO JESÚS TE MANDA QUE RENUNCIES A ESA NIÑA”.  Por casualidad descubrirá que el bebé no ha muerto. ¡No ha muerto!

@ Antonio Esteban Hernando

La novela, tras páginas angustiosas e y múltiples incertidumbres, llega a su final:

“No pude dormir. La lona que cubría el tejado de la habitación estaba enrollada. Todas las estrellas habían salido y el cielo presentaba un tono dorado, una cúpula de oro de extremo a extremo, con un resplandor tan brillante que parecía que el mundo estuviera a punto de vivir una nueva creación. Estábamos a salvo”.

@ Antonio Esteban Hernando

Leo este texto  repetidas veces. Dudo sobre si he seleccionado las citas adecuadas. Es una novela tan airada que podría haber elegido otros párrafos. Pero probablemente tampoco acertaría. No es una novela de mercado, ni de digestión fácil. Aunque tampoco es una novela de tesis. Al estilo de García Márquez, pretende ser una ficción con matices de crónica. La narración de unos  acontecimientos que ocurrieron en un espacio concreto y reciente y en un tiempo concreto y reciente.

El texto que leen en este “blog hombre de palo” tiene un objetivo: que  lean la novela. Que se adentren en una historia real, aunque los personajes hayan sido ficcionados. Seguro que la realidad resultó más dura que lo que se cuenta. Que el daño fue mayor. Que la crueldad humana puede superar  la imaginación más tenebrosa. Aún así, no se arrepentirán de la lectura.

Jesús Fuentes Lázaro

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