La Fuente Grande de Ocaña. La arquitectura del agua [José Mª Martínez Arias]

Fotografía de la Diputación de Toledo.

Hay lugares que cuentan con una magnetismo especial, una fuerza de atracción inexplicable que quizás surja de las propiedades geológicas del lugar. El Genius Loci o genio del lugar ha hecho posible erigir en ellos obras de destacado interés arquitectónico que en ocasiones suponen lo más elaborado de una determinada tipología constructiva, o en otras toda una rareza que lo hace si cabe, aun más especial.

Entre estas dos caras de la moneda llegamos a la conocida como Fuente Grande de la villa de Ocaña. Una vez aquí, los ojos de nuestro siglo pueden dudar acerca de que es lo que se erige a nuestro alrededor, tal vez crean estar viendo una sobria plaza porticada de la época de los Austrias o quizás una desconcertante reinterpretación castellana del templo funerario de Hatshepsut en el antiguo Egipto… Quién sabe qué más.

Sin embargo todo lo que nos rodea es una fuente, una arquitectura para el agua pensada desde su origen de los veneros allá donde brota, hasta el lugar donde se produce su recogida y uso. En la Fuente de Ocaña este acto se ennoblece mediante la soberbia disposición arquitectónica que organiza un enorme complejo hidráulico que bebe de las antiguas tipologías islámicas para su captación, almacenamiento y traslado; y de la severa organización romana y renacentista para hacerla visible y accesible a la villa.

Planta general de la fuente y el qanat

Ya desde la Edad Media, Ocaña venía abasteciendo su necesidad del preciado líquido de varios manantiales presentes en la meseta de la localidad, pero en el siglo XVI, debido al crecimiento demográfico y la progresiva pujanza económica de la villa, se actualizó la vieja conducción y se construyó la parte visible de este sistema con una monumental fuente porticada. La nueva fábrica articulada mediante una racional disposición de pilas, pilones y canales, contaría  con unas dimensiones de 2.035 m2. Un espacio urbano que a modo de plaza disponía las aguas recibidas de los manantiales a una concatenación de zonas bien diferenciadas para recoger agua, abrevar ganado o lavar las prendas. Todavía sorprende una vista de pájaro de la localidad donde la magnitud de esta fuente al norte compite en dimensiones con su no menos imponente plaza mayor.

La parte invisible de este sistema los constituye el qanat, donde se ponen de relieve las técnicas árabes y romanas en cuanto a la construcción propia de la ingeniería hidráulica. una sofisticada red de arquitectura enterrada que recoge el agua en su camino hacia la fuente.

El qanat bebe de tres principales veneros: el agua parte de de dos manantiales por canalillos de 16cm de anchura por unos 20-30 cm de profundidad encastrados en el suelo de las galerías subterráneas que van disponiendo un sistema de almacenamiento del agua en estanques receptores desde la que parte una galería de más de 300 m que vierte en la Fuente Grande.

Planta del Qanat y las minas de captación

Esta acequilla presenta una pendiente de 60cm viéndose esta interrumpida en su longitud por siete registros o lumbreras hasta su vertido en la fuente.

Todo este sistema de captación subterránea bien merece un mayor análisis pormenorizado, pues por su magnitud y características se puede equiparar en interés al nivel de la fábrica renacentista.

El conjunto se compone por un gran rectángulo excavado que conecta con el nivel de las galerías y a la vez queda dividido en dos recintos: el de la fuente y el de los lavaderos.

El área destinada a la fuente se articula en torno a una gran plaza rectangular de 53 x 41,5 metros rodeada por tapias en tres de sus lados y su característico pórtico de orden toscano donde se sitúan los surtidores de agua. Este espacio principal se encuentra pavimentado mediante grandes encintados en retícula la cual se interrumpe por dos diagonales que se cortan en el centro. En esta parte central, pasa un encintado que actúa como desagüe que deja discurrir  el agua sobrante a los huertos aledaños.

Dado el desnivel de este espacio, encontramos varios accesos escalonados de doble tramo al modo renacentista. El acceso principal se produce en forma de rampa y da acceso a esta amplia plaza, donde el ganado también disponía de un gran abrevadero para beber.

Sección longitudinal / Vista superior

Lo más característico de la fuente es sin duda su pórtico de orden toscano en forma de U. Un frente monumental de diecisiete vanos y otros dos perpendiculares a éste. Una contención formal y material que inmediatamente nos rememora a la fábrica de El Escorial y desde luego a la intervención en mayor o menor medida de su segundo arquitecto: Juan de Herrera.

En las ilustraciones es posible apreciar la sobriedad del trazado donde el predomina el carácter masivo y monolítico de los elementos que lo componen.

Toda la longitud de este pórtico viene sustentada por un gran muro de contención de hasta 2,20 metros de espesor cuya función es la de contener las tierras debido al desnivel en el que la fábrica se asienta. La cubierta a dos aguas acabada en losas de piedra  presenta una sucesión de bolas de remate que acompaña a cada uno de los ejes estructurales del conjunto.

Sección transversal

El agua llegaba por los dos orificios procedentes de la mina en el extremo derecho del pórtico que vertían directamente al pilón.

Paralelo al muro posterior, un canalillo recorre todo el pórtico y llevaba el agua al abrevadero y los lavaderos. Éste recogía aguas de peor calidad.

El gran abrevadero se constituye mediante un gran rectángulo de 3x 38.5 m dividido en dos. En este punto se propicia la división de la gran plaza de la zona de lavaderos, la cual se dispone de manera contigua con unas dimensiones de 50 x 18 m y empedrado con grandes losas que facilitan el desagüe en todo momento. Ocupando casi todo el espacio, sendos lavaderos paralelamente dispuestos recibían el agua del canalillo que recorría el pórtico.

En esta zona de lavadero el alzado del muro sorprende por su disposición de 22 hornacinas que horadan el muro mampuesto mediante arquillos que bien pueden recordar a los que aun se pueden ver en las termas romanas de Segóbriga y cuya función a la par que ornamental fuera para depositar los la ropa u otros enseres del lavado.

Esta zona de lavaderos cuenta con un acceso independiente, una doble escalera de similares características a la primera, salvando que esta dispone en su parte central inferior un paso abovedado que enlazaba con la otra parte del valle.

Planta general

La construcción de la fuente datada entre el 1574 al 1578 nos da numerosas pistas acerca de su vinculación con la obra del Escorial y la escuela de Juan de Herrera. El arquitecto de Felipe II dedicó al monarca su paradigmática obra “Discurso sobre la figura cúbica” tan vinculados al pensamiento filosófico de Raimundo Lulio y la tratadística antigua. Una época de profundo interés hacia lo pitagórico y al estudio de la geometría, donde cualquier nueva construcción podría ser objeto de estudio para poner en práctica la dinámica escurialense.

Evidentemente el rigor, orden y ritmo del gran pórtico de la Fuente Grande de Ocaña no son fruto de la casualidad sino de un preciso conocimiento de la tratadística clásica de origen vitrubiano.

Módulo del pórtico

Los sistemas compositivos del siglo XVI, vienen definidos por la unidad de medida vigente en aquel momento: el pie castellano, o lo que es lo mismo 0.2786 metros. En el estudio de proporciones es posible apreciar a simple vista la relación 2:1 del vano y toda una serie de correspondencias de las distintas partes en relación con  la unidad de medida empleada. Pese a la interpretación parcial del orden toscano en esta peculiar obra, la armonía de su contemplación es perceptible gracias a la rotunda alternancia entre la masiva estructura y los vacíos en sombra en constante repetición.

Este extraordinario espacio dedicado por entero al bien más preciado, el agua; bien merece una segunda vida o cuanto menos un reconocimiento a la altura de su cualidades. Es por ello que la intención de este artículo, ha sido principalmente la de sintetizar en muy pocas palabras todo lo reunido en un interesante estudio sobre esta obra:

“La Fuente Grande de Ocaña, una posible obra de Juan de Herrera” de Rosario Coppel Areizaga y Antonio Almagro Corbea. Editado por Separata para el nº2 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos de 1977.

Fotografía de la Diputación de Toledo.

José María Martínez Arias

 

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3 Comments

  • JESÚS FUENTES

    Ejemplar el estudio y la planimetría y espectacular el documento visual que completa el texto y los planos. Felicidades a los autores de ambos documentos.

    • José María Martínez Arias

      Muchas gracias por tus palabras Jesús. Sin duda la obra merece mucho más. Que menos que un pequeño homenaje y difundir su existencia

  • José-Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    Cuando pienso la cantidad de días que he pasado en Ocaña por motivos profesionales, y la cantidad de “horas muertas” que desperdicié creyendo que ya lo había visto todo, me entra la rabia al comprobar que mi excesiva curiosidad (que por otra parte me ha dado varios disgustos) no fue suficiente para conocer, visitar y pasear esta interesantísima obra.

    Ya tengo otra ocupación urgente para cuando recupere la libertad de circulación, muchas gracias.

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