Guerrero Corrales, escultor del Dolor y la Pasión. [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 15 D17 Archivo VASIL


….. y rodando, rodando, llegó otra vez el Viernes de Dolores. Con él se inició “formalmente” el desfile procesional de Vírgenes y Cristos; para reafirmación cristiana de unos y deleite festivo de otros.

La Semana Santa, como otras manifestaciones eminentemente religiosas, se alimenta de ese binomio entre la confesionalidad y la tradición; entre lo pagano y lo religioso; entre los que “van para ver” y los que “van para que les vean”. De cualquier forma, siempre hay sitio para todos: sacerdotes, cofrades, beatos, capillitas, curiosos, arrimaos y turistas. Gracias a Dios (y nunca mejor dicho) sobre todo turistas.

La estética básica no cambia. Una calle estrecha, una plaza reservada al silencio y un buen número de cofrades que preceden a la Virgen o al Cristo de turno. Unas veces solos y otras en diferentes representaciones según el momento de Pasión, Muerte y Resurrección. Soledad, Caridad, Redentor, Amparo, Angustias, Calvario, Vega, Descendimiento, Santo Sepulcro…… así hasta 29 “pasos” que procesionarán este año.

Pero, de entre todas las hermandades que desfilan estos días, existe una especialmente vinculada a nuestro escultor de hoy. Mariano Guerrero Corrales restauró en 1994 el conjunto escultórico del Descendimiento, y nos sirve esta obra para traer a la memoria el arte que este toledano atesora en sus manos, básicamente como escultor y también como acuarelista. Forma parte, lógicamente, de ese colectivo de “artistas” que venimos acercando a este blog Hombre de Palo.

“De casta le viene al galgo”. Hijo de Guerrero Malagón, creció entre pinceles y gubias; trabajó al lado de su padre y no exageramos al afirmar que, como escultor, superó al maestro. Además de su influencia familiar, Mariano (el hijo del pastor de Urda autodidacta) se decantó por el aprendizaje y la enseñanza de las Bellas Artes. Probablemente marcado por su estancia en la Escuela de Artes de Sevilla, a lo largo de su vida ha dedicado una buena parte de su creación a la obra religiosa. De sus manos salió el magnífico Cristo que es la Cruz Procesional que abre el desfile de la Hermandad del Descendimiento, el Viernes Santo. Será una suerte que esta cruz pare delante de nosotros  para poder apreciar en todos sus detalles la maestría de su autor.

Así es Mariano, don Mariano. Un hombre también sencillo, familiar y trabajador como pocos. Capaz -como él mismo ha declarado- de descubrir que en el interior de cada árbol hay un mundo maravilloso”.   

Probablemente, la Semana Santa sea uno de esos momentos del Siglo XXI que nos transportan al pasado. Viendo cualquier imagen a hombros de los costaleros (y si somos capaces de abstraernos de los cientos de móviles que intentan inmortalizar el momento) podremos concentrarnos en el arte que encierran todos y cada uno de los pasos, cruces y andas. Talla y policromía. Oro y plata.

Todo al servicio de Dios. Todo al servicio de la exaltación católica….. y festiva.

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Quique J. Silva

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2 Comments

  • Encarna Díaz Medina

    Me encanta el trabajo de Mariano y visto el Cristo de la buena muerte de San Juan de los Reyes y me ha impresionado .

  • Victoria Gómez

    Ahí le veía yo cuando era alumna de la Escuela de Artes. A una amiga mía le gustaba porque iba peinado a lo “beatle”.

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