Sillas curvadas [Taller de proyectos II, Escuela de Arquitectura de Toledo]

SESIÓN CONTINUA

“Jacobsen diseñó las sillas de la serie 7 como respuesta a las críticas de la silla ‘La Hormiga’. El asiento era ligeramente más largo y la curvatura del respaldo en torno al cuerpo permitía mayor libertad de movimientos. A pesar de que Jacobsen otorgó mayor importancia a la versión con reposabrazos (3207), fue la 3107 la de mayor popularidad, llegando a ser una de las sillas más versionadas a nivel mundial. Al igual que sucedió con otros modelos, se desarrollaron diversos variantes de la serie 7 modificando la estructura. La silla Grand Prix adoptó este nombre tras ganar el mayor galardón de la XI Trienal de Milán en 1957. Es la única de esta familia que fue diseñada enteramente en madera. El modelo 3102, diseñado en colaboración con el doctor E. Snorrason, mejoró las características geométricas del respaldo ofreciendo un mejor apoyo lumbar y por tanto una correcta posición de la espalda. El último modelo de líneas más esbeltas fue el 3108 y apareció en 1961.” (1) Continuar leyendo

Tomelloso, a propósito de una foto de Masats [José Ramón de la Cal]

Relacionar con medidas humanas y trazar líneas rectas, paralelas, formando ángulos, perpendiculares, diagonales… sobre el papel en blanco, son los códigos de los que nos valemos para delimitar los contornos del habitar en un proceso de abstracción que comienza en el mundo del pensamiento, se materializa en la realidad construida y toma vida en el transcurso del tiempo adaptándose a las diferentes miradas de cada uno de sus habitantes. Continuar leyendo

De Rulfo a Rulfo [Jesús Fuentes Lázaro]

Juan Rulfo en Ciudad de México. Fotografía: Ricardo Salazar

Existió un Rulfo fotógrafo y otro narrador de relatos. No muy largos, pero esenciales en la Literatura universal. El más extenso se titula “Pedro Páramo”. Y quién lo haya leído o lo lea sabrá que nada  se puede escribir después de esa historia pequeña ocurrida en un lugar en el “que todo parecía estar como en espera de algo”. Rulfo, como muchos de los autores mejicanos, escribe sobre los tiempos de la Revolución. Solo que esa  Revolución la trata  no como una sucesión de acontecimientos históricos, sino que la transforma en un espacio mítico y mitológico. En la narración no cuenta el tiempo, ni el espacio, ni la vida ni la muerte. Todas las dimensiones se superponen para retratar historias de un pueblo donde conviven los vivos y los muertos con la naturalidad del orden cósmico. El otro gran libro lo forman una agrupación de narraciones tituladas “El llano en llamas”.   Continuar leyendo