El súper que arruinó a las tiendas [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 25 D20 Archivo VASIL


El obispo Granados, báculo en mano, bendice las instalaciones del nuevo supermercado.

En 1969 se inaugura en Toledo uno de los primeros supermercados de barrio. Tal era el acontecimiento económico y social que el mismísimo obispo Granados bendijo las nuevas instalaciones con toda la “pompa” y “liturgia” que requería la ocasión.

Coincidiendo con el desarrollo de los nuevos barrios de “bloques” fuera de las murallas, la industria alimentaria no tardó en asentarse para dar un mejor servicio a la ciudadanía. CABSA (Comercial Auxiliar de Abastecimiento) fue una de las empresas encargadas de esta novedad comercial que, por otro lado, sería el principio del fin para las “tiendas de barrio”.

El Comisario General de Abastecimientos y Transportes, que presidió el acto, manifestó: “Es una satisfacción poder ofrecer a los económicamente débiles una fórmula nueva de comercialización”.

Es curioso, visto con la perspectiva del tiempo, el argumento sigue siendo el mismo, e igual de incierto.

Los primeros grandes expositores de carnes y embutidos

Los “supermercados” arruinaron a las típicas tiendas de barrio, generalmente atendidas por el matrimonio y ocasionalmente ayudados por alguno de los hijos que, o bien no quería estudiar, o lo hacía con la Enciclopedia de Primer o Segundo Grado, entre cajas de sardinas saladas y canastos de fruta a granel.

De aquellas tiendas donde había casi de todo y casi a cualquier hora, el desarrollo urbanístico nos trajo los supermercados. Aquellos locales donde tu mismo podías llenar una cesta con ruedas e incluso había varias marcas de enlatados para elegir. Los más finos lo conocían como “autoservicio”.

Años más tarde, ya con las tiendas moribundas, los “autoservicios” también tuvieron que ceder su protagonismo a otro modelo mayor, de espacio, de cestas y de carros…. y llegaron los hipermercados. Eso sí era grande; allí sí hay donde elegir, de todas las marcas, tamaños y sabores. Parecía el “más de lo más”; pero también murieron devorados por los centros comerciales y las grandes superficies donde no solo podías comprar comida y bebida. La aportación consumista nos permitía, en un solo carro, mezclar las botellas de leche con zapatillas de estar en casa, dos cuadernos, una mini-cadena musical y en navidades los juguetes de los peques. Todo en un solo desplazamiento, en una sola visita.

Lo que entonces parecían grandes pasillos, ya con sus artículos de cabecera.

Había nacido, además, “la marca blanca”, la mejor de las aportaciones del marketing del siglo XXI.

En este tortuoso camino de venta minorista, queda claro que el desarrollo arrasa con todo. Por eso ahora “los grandes” están temerosos del tamaño que tiene el planeta. Gracias a la venta on-line, podemos comprar los mejores chuletones del norte, sin movernos del sur; o los más exquisitos mariscos gallegos sin la inconveniencia de la lluvia. 

De nada sirvió que el obispo bendijera las instalaciones ni que todas las autoridades locales, provinciales y alguna nacional respaldaran aquel proyecto revolucionario con el que se iniciaba la década de los setenta. Siempre el pez grande se come al chico.

Quique J. Silva

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6 Comments

  • Nuria San Juan Reijnders

    Ese era el super de mi barrio, íbamos todos los días a comprar al sr.Epi y su mujer Manoli, que eran los carniceros, también estaba Mari, la hermana viuda de Mariano Calo en la frutería y como no acordarme de las “ chicas de la caja” como Pili, Maria Luisa y Esperanza.
    Creo que fue el primer sitio donde exponían los juguetes de los reyes magos, para luego hacer la carta oficial.
    También recuerdo que te molían el café en grano al momento y cuando abrías el paquete de chocolate estaba lleno de gusanos y tenias que volver a que te lo cambiaran por otro.
    En fin, muy gratos recuerdos de mi infancia.

  • José-Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    Al final del cuarto párrafo hubiera sido mas exacto sustituit la palabra “incierto”, que da una idea de incertidumbre, de duda, directamente por FALSO, que lo define exactamente.

  • Enrique Jiménez Silva

    Estimada Salome. Efectivamente no has podido dar tu consentimiento porque en el momento de la publicación este editor carecía de la información necesaria para poder reconocer, mas de cincuenta años después, a quien pertenecía ese rostro, que con tanta simpatía y curiosidad mira hacia el objetivo de la fotógrafa Maite.
    Esos ojos dicen tanto, que era aconsejable incorporar la foto exactamente como se tomó en su día (conforme a la normativa vigente en aquel momento).

    Lógicamente, no dudamos que eres tú la niña fotografiada. Ahora que ya sabemos a quien pertenece ese rostro espero que nos autorices; en caso contrario, en atención a tus comentarios, modificaremos la foto para que resulte imposible tu identificación.

    Gracias por seguir nuestro Blog.

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