Domingo de Ramos: ¿Eres de palma o de olivo? [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 12 D18 Archivo VASIL


1971, don Vicente Enrique y Tarancón acompañado de los miembros del cabildo procede a la bendición de las palmas y ramos de olivo en el atrio de la Catedral

Viernes de Dolores. Prácticamente todo está ya listo para la Semana Santa. Los actos y oficios se inician con el Domingo de Ramos. La Iglesia Católica conmemora la Pasión y Muerte de Jesucristo, ocupando las principales calles y plazas de la ciudad con una puesta en escena más popular que devota y que nos llevará hasta el siguiente domingo, el de Resurrección.

Un laborioso trabajo artesano convierte las hojas de palma en verdaderas obras de arte efímero. Esta majestuosidad floral es portada por las autoridades religiosas, civiles y militares, contrastando con las sencillas y numerosas ramas de olivo que, por lo general, se encuentran en las manos del pueblo llano.

Cuando eres niño, esa imagen te persigue toda la vida. Esa clasificación siempre nos llevará a reflexionar sobre el camino que hay que recorrer para pasar del olivo a la palma. Una metáfora que nada tiene que ver con la razón espiritual y mucho con la vida material.

Incluso, en el propio seno de la curia eclesial, no todos están de acuerdo en ser portadores de palma y prefieren serlo de olivo. Que parece lo mismo, pero, no lo es.

“Como brotes de Olivo, entorno a tu mesa, ¡Señor!, así son los hijos de la iglesia”

Con la palma a modo de báculo. Con el símbolo vertical del “mando en plaza”, los regidores arzobispales se empeñan en propagar el carácter único de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Ellos y su red de prescriptores seglares tienen la obligación de gritar a los cuatro vientos que “esto no es un carnaval”, ni una “feria”, ni un “espectáculo callejero”…. pero, para su desgracia, no siempre lo consiguen; sobre todo cuando el fervor popular se desborda al grito de “al cielo con ella” o se subastan los puestos en las andas para ser portador de la imagen predilecta.

Don Carlos Pérez de Lama, Gobernador Civil de Toledo, abre el cortejo de las autoridades civiles y militares.

Las imágenes cada vez lucen “más”, pero no “mejor”. Las cofradías y hermandades cada día son más numerosas; pero los oficios religiosos en el interior de los templos siguen adoleciendo de la presencia y participación de hermanos y hermanas, mayores y menores. Parece que el único y exclusivo fin es “procesionar”.

Salvando las distancias -y sin ánimo de ofender- parece que el hecho cofrade y procesional tiene mucho que ver con los aficionados al fútbol que solo bajan al campo cuando su equipo gana o cuando juega contra uno de los grandes.

“Domingo de Ramos, el que no estrena se queda sin mano“. Al final eso es lo que le queda a la mayoría de la gente después de siete días de Pasión y Muerte. Una chaqueta nueva, una rebequita, un vestido o un lazo…. y algo en lo que pensar, si eres de palma o de olivo.

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Quique J. Silva

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2 Comments

  • Ramón Torija López

    De nuevo, enhorabuena y, sobre todo los toledanos tenemos que darte las gracias porque de vez en cuando nos regales parte de nuestra historia, recogidas en las fotografías de tu madre y en los textos que salen de tu pluma. Gracias amigo.

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