Diario alegre de un encierro triste. Día 33 [Quique J. Silva]

@Antonio Esteban Hernando / D33 del Diario alegre de un encierro triste.

El triunfo de los raritos

Reconozco que siempre he sido de los que me apartaba de ellos. Unos personajes que circulan por las aulas (básicas y universitarias) poco acompañados y siempre con un puñado de libros y apuntes muy ordenados.

No frecuentan las fiestas ni generalmente se visten de tunos. Tampoco pertenecen a las Barbies, cuyo principal objetivo académico es la caza y captura de los cuatro guapos (que siempre hemos existido).

Si algún día se les ocurre asomar la cabeza por alguna de nuestras celebraciones “no lectivas”, en el mejor de los casos, terminan borrachos por falta de costumbre.

Esos “raritos” son ahora los salvadores de una sociedad que está deseando volver a celebrar, por segunda vez, el Año Nuevo 2020.

La mayoría trabajan recluidos durante gran parte su vida profesional en laboratorios, aulas para minorías y rincones hospitalarios. Ellos marcan la pauta pandémica. Sus análisis, estudios y modelos de cálculo, sirven de base para la toma de decisiones.

Nunca han sido protagonistas de nada. Ni capitanes ni reinas. No presumen de triunfadores pavoneándose con una chaqueta dos tallas más pequeña de lo que necesitan.

Son tan raros que, incluso, cuando les damos las gracias por su trabajo, se ruborizan. Son geniales pero humildes.

Hoy, he oído a un Profesor de la Materia, hablando sobre el Modelo Matemático que llevan investigando desde hace años para el Estudio de la Propagación de las Pandemias.

Hace semanas me hubiera parecido un “rarito” de esos que viven en otro mundo. Hoy, me ha parecido un “Ángel”.

Objetivo del día: Regalar a mi vecino el biólogo mi “chaqueta de triunfador”.

Y mañana será otro día.

Quique J. Silva

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