Diario alegre de un encierro triste. Día 25 [Quique J. Silva]

@Antonio Esteban Hernando / D25 del Diario alegre de un encierro triste

Viernes Santo

Días de tradición, me digo. A pesar del “encierro” he visto más procesiones que ningún año.

La virgen de la Rumba, el cristo del Aspirador, el cautivo del Bloque C, el descendimiento del Botellín… También las mejores saetas, como mandan los cánones, cantadas desde el balcón.

Aunque a alguien pudiera parecerle irreverente, la Semana Santa 2020 se ha desarrollado con toda normalidad.

Los que son de rezar han rezado; los que son de ayuno y abstinencia no se han comido una rosca ni en casa, ni fuera. Los que somos de ver procesiones solo hemos tenido que encender la tablet para ver los miles y miles de fotografías y vídeos de archivo que han “colgado” esa nube de fotógrafos que suelen acompañar a las imágenes a su paso por las estrechas callejuelas toledanas.

Esta Semana Santa, como ninguna otra, sí es una Semana de Pasión.

Las turbas abarrotan los supermercados y en lugar del tambor tocan el carro. Faroles y velas se encienden cada noche para agradecer el trabajo de los valientes cajeros y cajeras.

Desde el balcón, como cada Viernes Santo, la familia reunida aplaude el esfuerzo de los costaleros. Esta vez los penitentes han cambiado el hábito por la bata y el capuchón por la mascarilla.

@Antonio Esteban Hernando / D25 del Diario alegre de un encierro triste

¡Al cielo con ella!

Después de vivir esta inaudita procesión al ritmo de “Resistiré”, cerramos; nos sentamos a la mesa y con la misma liturgia de cualquier otro año…… nos ponemos ciegos de torrijas.

Objetivo del día: No poner tanta canela, que es afrodisíaca y no está el horno para bollos.

Y mañana será otro día

Quique J. Silva

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