“De abajo a arriba: el futuro feminista de las ciudades” [Natalia Mora Priego]

Que el diseño de la ciudad (urbanismo) así como el diseño de la vivienda cambia y determina gran parte de la vida de las personas es algo que nunca negaríamos como arquitectas. Parece lógico desde el entendimiento de esta premisa que fuera la propia vida de las personas y su mejora positiva el centro del diseño de ciudades y viviendas. Pero, ¿es de verdad el centro?, o mejor dicho, ¿históricamente se ha focalizado el diseño de las ciudades y viviendas en el mejoramiento de la vida de las personas?

Nuestra sociedad, aún en la actualidad, se fundamenta en unos principios moralistas, diferentes en cada cultura y que, sobre todo, responden a las distintas religiones profesadas en el planeta. Pero, aun existiendo estas diferencias, las sociedades, gracias a la globalización, positiva y negativamente, compartimos cada día más y más similitudes.

Vivimos en estructuras basadas en el patriarcado, dónde históricamente los hombres han sido los privilegiados y poseedores de poder, y las mujeres las oprimidas, que poco a poco y con una lucha dolorosa han ido mejorando sus condiciones de vida.

Las ciudades y viviendas, por tanto, han sido diseñadas bajo esa estructuración de sociedad, dónde además el proceso de diseño se ha constituido de manera vertical, de arriba hacia abajo: Dirigentes con el suficiente poder, elaboran y aprueban leyes, determinantes de los diseños de arquitectos y urbanistas, que son aplicados a la sociedad y marcan sus modos de vida.

El espacio no es neutral. La experiencia de ciudad y vivienda de cada uno de los ciudadanos no responde a un patrón hegemónico, es muy diferente para cada uno de ellos, influida tanto por su origen, género, sexo, edad, empleo, ideologías, entre otras muchas variables. No podrían por tanto representarse todas las diferencias de estos colectivos en una ley salvo si estos forman parte del colectivo de su redacción, o son escuchados en cierta medida para ello.

Como mujer del siglo XXI, mi primer contacto de libertad con el derecho a la ciudad fue en la adolescencia. Aquel momento en el que salías sola de casa y debías aprender las leyes de la jungla urbana en la que vivías, y dónde la única enseñanza que tenías eran las palabras de la experiencia de tu madre. No uses esa falda tan corta. No vuelvas a casa sola, si vuelves tarde coge un taxi. No vengas andando a casa después de las 10.

Es en ese momento cuando empiezas a entender que el derecho universal a la ciudad es tan sólo un enunciado utópico que no existe en la sociedad actual, en la cual la mujer tiene todavía que protegerse y modificar sus patrones de comportamiento debido a la constante situación de peligro en la que se encuentra.

Tenemos el problema, sabemos de su existencia, y lo sufrimos y vivimos día a día en nuestras pieles, pero tenemos la llave, como arquitectas para mejorar la situación y el derecho a la ciudad de las mujeres mediante la planeación.

Un nuevo urbanismo debe nacer, y debe seguir planificándose de manera vertical, sí, pero con una nueva dirección, de abajo hacia arriba. Deben ser los colectivos los que se reúnan y planteen los problemas de ciudadano de a pie, en los barrios, dónde los planificadores deberían escuchar y plantearlos a los que ostentan el poder legislativo, modificando de este modo la estructura en su base.

Las enseñanzas dirigidas a las mujeres para que ejerzamos todos nuestros derechos no pueden limitarse a un conjunto consejos de autoprotección, a través de los cuales la mujer restringe su uso de la ciudad y del espacio público, así como su movilidad. Deben ser los medios de movilidad, los espacios públicos y las infraestructuras básicas, los que se adapten para que la mujer pueda ejercer su derecho en plenitud.

Una ciudad segura para las mujeres es una ciudad vital, vivida, despierta, con mezcla de usos, con barrios de estructura compleja, comercial, residencial, industrial, sin grandes barreras visuales y con espacios públicos dotados de buena iluminación. Con transporte público variado y adaptado a las necesidades, y con accesibilidad universal.

El urbanismo y la urbanidad son el método que tenemos para mejorar nuestra condición. Desde que somos urbanitas, o habitantes de una ciudad, debemos ejercer urbanidad, nuestro comportamiento en ellas. No sólo es importante un correcto diseño de los espacios públicos sino también una conciencia ciudadana que permita que estos problemas desaparezcan, creando una sociedad en la que nadie sienta miedo ni inferioridad. Dónde se alarme frente a estos comportamientos y se actúe en contra de ellos, sea cual sea nuestra condición, en solidaridad con el otro.

El urbanismo feminista es el futuro de las ciudades, aquel en el que los modos de vida de los ciudadanos se encuentran en el centro de las propuestas, la sostenibilidad de las ciudades y una sociedad solidaria y autogestionada de abajo a arriba en la escala de poder.

Natalia Mora Priego, arquitecta

 

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12 Comments

  • Alejandro Bergantín

    Muy buen y necesario artículo sobre una realidad de la que no se habla ni se construye.
    Mis sinceras felicitaciones, arquitecta.

  • José Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    No me ha quedado claro el contenido de este artículo.
    Quizá se deba a que la autora se declara como mujer del siglo XXI, exactamente igual que mis cuatro nietas, exactamente igual que mi hija, y que mi esposa, y que lo fué mi madre hasta su fallecimiento.
    Esto “del siglo XXI” es lo que tiene, que significa todo y nada.
    No entraré en los consejos a mis nietas adolescentes, ya tienen quien se los dé.
    No recuerdo bien los consejos a mi hija adolescente, hace ya muchos años de eso… pero recuerdo que debido a que vivíamos entonces en el campo, mi hija se desplazaba en su motocicleta.
    Eso sí, siempre con casco (que entonces todavía no era obligatorio)
    ¿Minifalda? no recuerdo, quizá wn verano.
    ¿Por la noche? claro, mujer, con lo pronto que anochece.
    En cuanto a la “arquitectura feminista” solo se me ocurre que los deseos expresados en el párrafo 11 no tienen nada que ver con el feminismo, sino con el sentido común. Y que si la planificación (o planeamiento) de las ciudades no se hacía con ese criterio, no se debía a que los arquitectos eran unos machistas irredentos ni unos cretinos, sino a la deformación creada por la especulación urbanística.
    Y me parece que no estoy equivocado, aunque se me pueda convencer de lo contrario

    • Natalia Mora

      Buenas noches Jose Antonio, le habla la autora del texto. En primer lugar no me parece que estés equivocado en lo que dices, excepto algunas salvedades. Muchas gracias por tu comentario, al final el texto es un modo más para crear debate y enriquecernos en el. Empezando por el final, en ningún momento en el texto se cita arquitectos machistas irredentos y cretinos, tan solo se habla de planificadores alejados de las realidades en sus despachos. Se reclama un urbanismo participativo. Por otra parte, lo que tú bien llamas sentido común, y que para ti parece que lo es, igual que para mí, no se contempla en planes urbanísticos de crecimientos de ciudades donde existen polígonos industriales donde la actividad nocturna es nula en el espacio público pero aún así empiezan a proliferar discotecas y lugares nocturnos, los que tanto las adolescentes como los adolescentes frecuentan. Así como la gentrification de los centros urbanos, obligando a los locales a desplazarse a las periferias y quedando sin uso residencial, convirtiéndolos en la noche en lugares oscuros y no habitados. Podríamos seguir con los tantos y tantos barrios residenciales que han sido planificados en las ciudades sin ningún otro uso, y con la misma problemática. También podríamos hablar de barrios en las periferias, como los cigarrales de Toledo, en los que no existe ni iluminación ni vía peatonal para poder llegar a tu casa caminando una bonita noche de verano. Y asi, numerosos ejemplos en los que creo estarás de acuerdo conmigo. Todos ellos faltan a nuestro sentido común.
      Siguiendo con el terreno pantanoso del feminismo. El feminismo, a diferencia del machismo, no propone un privilegio femenino, es un movimiento que pretende lograr la igualdad entre géneros, de la que estamos muy lejos, siendo transversal a todos los ámbitos de la vida de las personas y sus derechos. El urbanismo feminista es un movimiento que plantea poner en el centro de la planificación la vida de las personas, tanto hombres como mujeres. Este movimiento no pretende atacar a nadie, pero es extraño que a menudo los hombres se sientan atacados con esta nueva visión y voz de las mujeres. Creo que todos deberíamos mirar en el mismo camino, una ciudad en la que todos y todas podamos ejercer nuestros derechos con libertad absoluta. Creo que el contenido del texto está claro, pero quizá no es agradable para todos. Supongo que no es fácil tampoco estar en la otra parte histórica privilegiada y ver cómo la oprimida empieza a despertar, y se le deben reconocer muchas cosas. No creo que la culpa sea de nadie, como comentas, arquitectos machistas, creo que el peso de la historia y el patriarcado es mucho, que llevamos años y años sufriendo y poco a poco saliendo de el. El movimiento feminista en España es uno de los más avanzados del mundo, y fuertes, demostrado año a año. Las mujeres empezamos a hablar, y los hombres se empiezan a unir. Poco a poco, en el diálogo y la discusión nos encontramos y avanzamos en común, sin dejar a nadie atrás. Creo que esa es la manera. El siglo XXI quizá ahora para ti signifique eso, todo y nada, según comentas entiendo que has vivido gran parte en el pasado, sin embargo para mí es mi vida, y espero que para las mujeres del futuro, mis hijas y nietas, el siglo XXI haya significado más todo que nada.

  • José Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    Bueno, bueno Natalia, no estamos de acuerdo en casi nada, pero no importa mientras podamos discutir tranquilamente.
    Casi seguro que llevas razón cuando achacas la desastrosa planificación de muchas ciudades a que esa planificación se ha hecho de “Arriba abajo”, es decir, los planificadores han sido los políticos. A mi parecer es garantía de desastre cualquier cosa hecha por políticos y a través de la política. Incluso la política es a menudo un desastre a causa de los políticos.
    El urbanismo es cosa de sus técnicos, como las casas cosa de arquitectos (aunque un ingeniero pueda calcular muy bien su estructura)
    Que una casa es una máquina de vivir no lo dijo un ingeniero sino un arquitecto,Y que un camello es un caballo diseñado por un ingeniero es un aforismo jocoso, pero cierto.
    Pero volvamos al urbanismo y los políticos. El mal se inicia en la decisión política de no liberalizar el suelo, con lo que la corrupción ya empieza a sentar sus reales a la par que el costo (no el valor, sino el costo puro y duro) sube desmesuradamente. ¿Como se va a diseñar un barrio con calles anchas y bloques de altura razonable con ese precio del metro cuadrado? No, calles-grieta entre bloques megalíticos.
    El ejemplo de Madrid, aglomeración de zonas industriales y residenciales (si llamamos “residencial” a las colmenas) rodeada de tierras rústicas baldías, que esperan la pingüe cosecha de la recalificación, es paradigmático.
    Por eso no estoy de acuerdo en tu digresión arquitectura machista-feminista. Para mí no es una cuestión de sexo sino de haber entregado cosas muy importantes a las manos menos apropiadas. Eso ya no tiene mas remedio que la piqueta, para lo que hay que esperar a que la depreciación que sufran esas futuras infraviviendas a manos de la libre competencia de los nuevos barrios que surjan haga económicamente posible su demolición.
    Por lo demás, estoy muy de acuerdo con todo lo que expones. Pero, ¿no resulta un poco chocante que tus fotografías sean de ambientes islámicos? Si es para acentuar tu (y mi) aversión al machismo, consagrado religiosamente en la Sharía, vale. Pero…

    • Natalia Mora

      Buen día de nuevo Jose Antonio,
      en tu primer razonamiento de la ciudad política, creo que estoy totalmente de acuerdo. Partiendo de que esa manera de hacer ciudad, a través de la política y los números y lejos de la arquitectura es lo que demando en el texto. Participación ciudadana.
      En segundo lugar, no es una cuestión de sexo. Sexo y género son dos conceptos diferentes. El sexo viene determinado por naturaleza, pero género es lo que cada uno es. Por tanto, lo que se toca en el texto es una cuestión de género, que por supuesto, junto con todas las demás participaciones ciudadanas debe tener un voz y un voto en las decisiones.
      Respecto a los comentarios de las fotografías, busqué en mi archivo de disparos algunas que mostrasen el miedo o inferioridad que de una manera o otra sentimos las mujeres al usar los espacios públicos. Creo que esto es una dinámica que sucede en diferentes niveles a nivel mundial. Como tú comentas en la Sharía de una manera más exagerada, respaldado por la religión. Pero también en Europa, cuando las mujeres debemos condicionar nuestro vestuario en función de dónde o cómo vayamos a ir. Si vamos en metro en hora punta en Madrid, muchas veces negamos unos vestuarios para evitar miradas o incluso tocamientos. Eso sucede, y es triste. Y algo por lo que todos deberíamos trabajar juntos.

  • José Antonio Marín Jimenez-Ridruejo

    Querida Natalia (pues sin conocerte nada más que por lo que escribes, ya te quiero) ahora es cuando ya estoy de acuerdo con “casi” todo.
    Ahora dime (o al menos, piensa):
    ¿”Casi todo”? Pero Jose Antonio, ¿es que siempre tienes que rebatirme algo? ¡¡Déjame en paz, que eres muy picajoso y tienes muy mala sombra!!
    (Eso me lo ha dicho tanta gente que empiezo a creer que es cierto.)
    A propósito deslicé “sexo” donde últimamente todo el mundo dice género, pero uno es que está acostumbrado a diferenciar entre sexo y género, y sexo lo entiendo como cosa de hembras y machos,(vacas y toros, gallinas y gallos, mujeres y hombres…) mientras que el género es algo linguistico y gramatical (paredes y techos, cubiertas y cimientos, jácenas y dinteles…)
    En fin, gracias por aguantarme, y perdóname.

    • Natalia Mora

      Gracias por tus palabras Jose Antonio, y no hay que pedir perdón por exponer tu opinión de manera razonada, saber discutir con argumentos y escuchar al otro, creo que lo rico de esto, es eso mismo, el debate, para que de esta manera todos aprendamos y nos enriquezcamos. Te recomiendo leer otros cuatro artículos que tengo por el blog, con otra temática diferente. Un saludo.

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