Caja Rural, una especie sin peligro de extinción [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 2 D20 Archivo VASIL


El señor de Pablos dirigió el primer equipo humano que consolidó la Caja Rural de Toledo

Les presento a don José María de Pablos. Fue el primer Director General de una Caja Rural que nacía en 1963 agrupando a las principales cooperativas de la provincia en torno a una nueva entidad financiera. El principal objetivo era facilitar el desarrollo económico de las áreas rurales toledanas.

Han pasado 60 años y aquel mensaje que emergió desde la extinta Obra Sindical de Cooperación, ha ido dando sus frutos. Ha superado la competencia directa de las cajas de ahorros y la de la gran banca, dedicada a la caza y captura de los grandes activos de los terratenientes provinciales.

Con laboriosidad, con humildad y con profesionalidad, la Caja Rural de Toledo, hoy Eurocaja Rural, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos financieros. No sucumbió al crecimiento descontrolado de entidades gemelas y su premio ha sido mantenerse en el mapa de las cajas rurales más importantes de España.

Como todas las historias, esta también tiene una vida, obra y milagros.

Fachada de la sede central que durante muchos años estuvo ubicada en la calle de la Paz (antigua Alférez Provisional) 

De Valdeverdeja a Quero aún puede recorrerse una red de oficinas tejida a lo largo de todos estos años. La Rural es de las pocas que han compaginado “expansión” con “no exclusión financiera”. Entre otros muchos aciertos, tal vez el más importante, ha logrado no perder la identidad agrícola y ganadera. Todo ello sin dejar de adaptarse a los nuevos tiempos tecnológicos y estratégicos.

Mientras que unos jugaban a “quitarse el pelo de la dehesa”, otros hacían justamente lo contrario, mantenerlo “y a mucha honra”. Los resultados están a la vista de cualquier lector perspicaz.

 

Inauguración y bendición de una de las oficinas de Caja Rural, por parte del Cardenal Tarancón. Además de las autoridades, clientes y cooperativistas asisten al acto.

Aquellos de Pablos, de Paz, de Castro, Torija, Bermejo…. entre otros muchos centenares de empleados de todos los niveles ejecutivos, obraron el milagro de consolidar un sueño que ya dura más de 60 años. Su primer Presidente, don Antonio Marañón de Mora presidió la primera asamblea en 1965 y desde entonces, hasta ahora, todo ha evolucionado; pero hay una esencia que ha permanecido invariable: el apoyo prioritario al mundo rural.

Y en ese empeño se han quedado prácticamente solos. En los últimos 10 años, el resto de entidades financieras han ido abandonando los pueblos, los campos, las cosechas y las siembras. Ya no interesa nada que no se desarrolle en forma de ladrillo y hormigón; y de esa muerte ha nacido la “España despoblada”.

En los años sesenta inaugurar una oficina de la Caja Rural era todo un acontecimiento en el pueblo. Aquel pueblo “llano” descubría “La Libreta” y “El Talonario”.

Por convicción y por tradición la última especie que no parece en peligro de extinción son las Cajas Rurales. En sus manos (y en sus estrategias) está el futuro para lograr que la “España Despoblada” pueda convertirse en la “España repoblada”.

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Quique J. Silva

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  • jesus antonio hernandez

    me ha gustado mucho ese recuerdo sobre la caja rural de la que he trabajado durante 40 años siendo también de los primeros empleados que inicie la andadura de esta gran Entidad de la que me siento muy orgulloso.

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